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DE TÚ CASA

VI-NOV-02

El carpintero es la puerta P3

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

En los tiempos del liberalismo teológico se puso de moda la llamada “desmitologización”. Hoy, por el contrario, se vive una era neopagana caracterizada por una creciente “remitologización”. Acuciosos obreros se ocupan ahora mismo, día y noche, en la construcción de un nuevo monte Olimpo, morada de falsos dioses, al pie de una Atenas llamada  Aldea Global, que  no tiene puertas de protección.

 

Entre tanto, el Carpintero que nos tiene acostumbrados a increíbles declaraciones sobre sí mismo, ahora suelta otra, que ya es el colmo:”Yo soy la puerta”. Algunos de quienes lo escuchan probablemente habrán adquirido puertas fabricadas por él y, por eso, lo entenderían si dijera: ‘Yo fabrico la puerta’. Pero nadie ha visto nunca que un carpintero sea una puerta.

 

«Jesús les puso este ejemplo, pero ellos no captaron el sentido de sus palabras.  Por eso volvió a decirles: “Ciertamente les aseguro que yo soy la puerta de las ovejas”».

Juan 10:6,7

 

Oye, Carpintero, conocemos bien la Puerta de las Ovejas, está un poco  más allá, a tus espaldas. Todos hemos utilizado esa puerta alguna vez para traer a la ciudad el ganado lanar para el matadero. Esa puerta fue restaurada en tiempos de Nehemías y aún  sigue en pie, con sus enormes goznes de hierro. ¿Cómo puedes decirnos que tú eres esa puerta? Por favor, buen Jesús, o eres la puerta o eres el pastor que cruza por la puerta acompañado de sus ovejas.

 

Definitivamente las ovejas son animales torpes, tienen la vista corta y el oído pesado. Allí está su Pastor Eterno -el raah del Salmo 23- hablándoles personalmente, pero  no lo reconocen. Por el contrario, se desconciertan aún más cuando resulta que el Carpintero ya no solo pretende ser la puerta, sino la puerta de las ovejas; y, para completar la chifladura, finalmente quiere convencer a todo el mundo de que es también el pastor.

 

«Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida por las ovejas».

Juan 10:11

 

¿Un Carpintero que es una puerta, una puerta que es un pastor? Vaya, muchos de ellos son artesanos y saben algo sobre puertas, otros son pastores y entienden bastante de ovejas; y ahora viene  este tipo a tratar de convencerlos de que un carpintero es una puerta y una puerta es un pastor.  Sin embargo, hay también  entre ellos algunos testigos de que Jesús abre los ojos de los ciegos; por lo tanto, bien podría hacer otros milagros este Carpintero-Puerta-Pastor que tiene a todo el mundo desconcertado; por ejemplo, lograr que el carpintero sea puerta y la puerta pastor.

 

«De nuevo las palabras de Jesús fueron motivo de disensión entre los judíos.  Muchos de ellos decían: “Está endemoniado y loco de remate. ¿Para qué hacerle caso?” Pero otros opinaban: “Estas palabras no son de un endemoniado. ¿Puede acaso un demonio abrirles los ojos a los ciegos?”».

 

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Código Jesús, página 200-201)

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VI-NOV-01

El carpintero es la puerta P2

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El ser humano constituye un edificio cuya parte visible es psico-física: el alma y el cuerpo, pero cuyo habitante es invisible: el espíritu. El edificio humano tiene, por lo tanto:

 

PUERTAS MATERIALES: los órganos de los sentidos. La piel, los ojos, los oídos, la nariz y la lengua son puertas sensoriales.

 

PUERTAS PSICOLÓGICAS: mente,  emociones y  voluntad. Pensar, sentir y obrar es abrir puertas intelectivas, sensitivas y volitivas.

 

PUERTAS ESPIRITUALES: los carismas, que se abren al mundo sobrenatural son puertas misteriosas de la revelación divina que el hombre puede abrir con autorización de Jesucristo.

 

Los israelitas señalaron con la sangre del cordero pascual las puertas de sus casas y, gracias a ello, el ángel exterminador pasó de largo sin causarles daño. Aquella fue una acción profética sobre lo que ocurre hoy con las casas de los redimidos, cuyas puertas están marcadas con la bendita sangre del Cordero de Dios como sello de completa seguridad.

 

«Tomarán luego un poco de sangre y la untarán en los dos postes y en el dintel de la puerta de la casa donde coman el cordero».

Éxodo 12:7

 

«La sangre servirá para señalar las casas donde ustedes se encuentren, pues al verla pasaré de largo. Así, cuando hiera yo de muerte a los egipcios, no los tocará a ustedes ninguna plaga destructora».

Éxodo 12:13

 

Las puertas han tenido a través de las edades un significado religioso evidente. Con motivo de la tan comentada, lamentada e incomprendida guerra de Irak, pasó casi inadvertido un detalle. Los invasores re-descubrieron un tesoro arqueológico de la vieja Mesopotamia: la puerta de Ishtar, que fue erigida hace muchos milenios para honrar a la diosa de la fertilidad.

 

Durante su acto de posesión, el presidente boliviano  Evo Morales  se vistió de sacerdote aborigen; y su perfil, como transpuesto de otro siglo, fue plasmado en imágenes digitales posmodernas, recortado en el horizonte andino y teniendo como marco solemne la ‘Puerta del sol’, misterioso acceso de los incas al mundo de los espíritus.

 

 

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Código Jesús, página 199-200)

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VI-OCT-05-01

El carpintero es la puerta

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Haz tu corona de amor como Cristo

con el oro de la humildad

y los diamantes del sacrificio.

Gonzalo Arango

 

«Yo soy la puerta; el que entre por esta puerta, que soy yo, será salvo. Se moverá con entera libertad, y hallará pastos». Juan 10:9.

 

Las puertas bíblicas han ejercido sobre mí una fascinación tan grande que, incluso, escribí todo un libro sobre el tema. En él analizo, con curiosidad intelectual y  sin grandes pretensiones, las principales puertas que las Sagradas Escrituras abren y cierran delante de nosotros, todas de profundo significado:

 

Las puertas de la ciudad

Las puertas del templo

Las puertas humanas.

Las puertas domésticas.

 

En las ciudades antiguas, las puertas cumplían funciones diversas: permitían acceso y salida de personas, animales y mercaderías;  brindaban seguridad ciudadana y, también, servían como cortes de justicia, bajo cuyo amparo se reunían los ancianos de la comunidad para dirimir controversias, realizar intercambios comerciales, acordar matrimonios, etc.

 

El arquitecto fenicio Hiram, contratista del rey Salomón para la construcción del templo, fue especialmente cuidadoso en  el diseño de las puertas del sagrado edificio, cada una con  destinación específica y estratégica  ubicación geográfica, que se ha prestado, en no pocos casos, para  elaboradas supersticiones masónicas. ‘Masón’ traduce literalmente ‘albañil’ y los misteriosos practicantes de esta forma de  ocultismo, agrupados en logias,  se auto-califican como “constructores de templos”.

 

Durante el exilio, el profeta Ezequiel tiene una visión sobre el nuevo y definitivo templo, en el cual las puertas están dotadas de un maravilloso simbolismo espiritual; pues, obviamente se trata de un edificio no hecho por albañiles con elementos materiales, sino construido por espíritus con bases y estructuras sobrenaturales.

 

Obsérvese que en la reconstrucción de las murallas de Jerusalén, el gran líder Nehemías le presta especial atención, recursos humanos y económicos  a la reconfección de las puertas, que habían sido “consumidas por el fuego” (Nehemías 2:17). De hecho, les dio a familias especiales el honor de restaurarlas.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Código Jesús, página 197-199)

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VI-OCT-04

El acuerdo | Frutos del acuerdo p3

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Pedro y Juan. La iglesia ha comenzado en Jerusalén y sigue la norma establecida por Jesucristo al enviar a la gente a sanar enfermos, a resucitar muertos, a calmar tempestades, a expulsar demonios, siempre lo hace en parejas, de dos en dos.  Jamás alguien hizo una cosa sólo, va siempre acompañado con alguien con quien se encuentra en unidad.  Uno que le sirviera de cerradura para meter la llave del acuerdo.

 

Un día subían Pedro y Juan al templo a las tres de la tarde, que es la hora de la oración.

Hechos 3:1

Pedro y Juan no iban separados.

   

Junto a la puerta llamada Hermosa había un hombre lisiado de nacimiento, al que todos los días dejaban allí para que pidiera limosna a los que entraban en el templo.  Cuando éste vio que Pedro y Juan estaban por entrar, les pidió limosna.  Pedro con Juan, mirándolo fijamente le dijo: -¡Míranos! 

Vers. 2-4.

 

Los dos apóstoles están de acuerdo, el paralítico ve a dos, no ve a uno solo.  Pedro y Juan, coordinan esta llave.  Míranos: Es plural.  Juan es la cerradura, yo tengo la llave.  Estamos de acuerdo, vamos a movilizar esa puerta del milagro en el cielo a través de la llave del acuerdo.  ¿Qué pasó?

      

El hombre fijó en ellos la mirada, esperando recibir algo. -No tengo plata ni oro -declaró Pedro-, pero lo que tengo te doy.  En el nombre de Jesucristo de Nazaret, ¡levántate y anda! Y tomándolo por la mano derecha, lo levantó. Al instante los pies y los tobillos del hombre cobraron fuerza.  Vers. 5-7.

 

Sabemos la historia: Aquél hombre incluso danzó en el templo adorando el nombre del Señor. En desacuerdo no se consigue nada sobrenatural. Es imposible.  Por eso dijo Jesús: El que no es conmigo, contra mí es. El que conmigo no recoge, desparrama.  Y aquí observamos como el acuerdo produce sanidad.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro Las Llaves del Poder, página 276-277)

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VI-OCT-03

El acuerdo | Frutos del acuerdo p2

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Elías y Eliseo. Al profeta Elías le ha llegado la hora de buscar un sucesor por instrucciones directas del Espíritu Santo, y ha encontrado a Eliseo. Ya andan juntos por  todas partes.  Estos dos hombres nos enseñan el principio que estamos exponiendo: la llave del acuerdo.

 

Al cruzar, Elías le preguntó a Eliseo: -¿Qué quieres que haga por ti antes de que me separen de tu lado? -Te pido que sea yo el heredero de tu espíritu por partida doble -respondió Eliseo. -Has pedido algo difícil -le dijo Elías-, pero si logras verme cuando me separen de tu lado, te será concedido; de lo contrario, no me verás.  Iban caminando y conversando cuando, de pronto, los separó un carro de fuego con caballos de fuego, y Elías subió al cielo en medio de un torbellino.

2 Reyes 2: 9-11.

 

Los locos de la Nueva Era dirían: A Elías se lo llevó un ovni. Pero observemos: Eliseo conoce bien el secreto de la unidad. El era boyero de profesión, y su trabajo, entonces era guiar los bueyes. Sabía perfectamente que los animales deben tener la misma altura y andar al mismo ritmo para que funcione bien la yunta.  Si los bueyes no están de acuerdo cuando aran, es imposible que ese trabajo se cumpla a cabalidad. El conoce el principio de la unidad: Yunta de bueyes. ¿Qué quiere decir cónyuge? El que lleva conmigo el yugo.  Por eso los esposos tienen que ir como los bueyes, uncidos por la frente, al mismo ritmo para poder arar. Eso explica lo que viene a continuación.

 

Luego recogió el manto que se le había caído a Elías y, regresando a la orilla del Jordán, golpeó el agua con el manto y exclamó: ¿Dónde está el Señor, el Dios de Elías? En cuanto golpeó el agua, el río se partió en dos, y Eliseo cruzó.

Vers. 13-14.

 

Se cumplió la petición de Eliseo: el espíritu de Elías reposa sobre él ¿Por qué? Porque abrió la llave de la unidad.  El estuvo al pie del profeta todo el tiempo.  A partir de este momento, al heredar el manto de Elías, el espíritu de este, ¿qué hace Eliseo? Sana las aguas insalubres, multiplica el aceite de la viuda, resucita un niño, hace grandes prodigios y milagros, hasta hacer flotar un hacha que se ha hundido en el río. Definitivamente el sirviente del profeta será profeta. Principio de unidad esto se llama.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro Las Llaves del Poder, página 274-276)

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VI-OCT-02-01

El acuerdo | Frutos del acuerdo p1

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Por contraste con los ejemplos anteriores, vemos cómo algunas personas sabias en las Sagradas Escrituras han utilizado correctamente la llave del acuerdo.

 

Rut y Noemí. Esta señora había enviudado y tenía dos hijos solteros. Debido a una gran hambre en la tierra de Judea, ella huyó a Moab, un país vecino donde sus hijos se casaron con nativos.  Pasó el tiempo y, por avatares del destino, también sus nueras fueron viudas, al morir los hijos de Noemí

 

Una vez más alzaron la voz, deshechas en llanto.  Luego Orfa se despidió de su suegra con un beso, pero Rut se aferró a ella. -Mira -dijo Noemí-, tu cuñada se vuelve a su pueblo y a sus dioses.  Vuélvete con ella. 

Rut 1:14-15.

 

Rut utilizaba la llave del acuerdo.  Al quedar sola sobre la tierra, entiende que su único pariente, es su única autoridad: Su suegra.

 

Pero Rut respondió: -¡No insistas en que te abandone o en que me separe de tí!  Porque iré adonde tú vayas, y viviré donde tu vivas. Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios será mi Dios.

Vers. 16.

 

Es ejemplar el carácter de esta mujer, una viuda joven y además, bonita, según la Biblia.

 

Moriré donde tú mueras, y allí seré sepultada. ¡Qué me castigue el Señor con toda severidad si me separa de ti algo que no sea la muerte! Al ver Noemí que Rut estaba tan decidida a acompañarla, no le insistió más.  Vers. 17-18.

 

Rut abre la llave del acuerdo y, ¿qué sucede?  Regresa a Judá, donde la situación ha cambiado.  Ahora el hambre está sobre Moaf, la prosperidad otra vez en la Tierra Santa.  Esta mujer, siguiendo la costumbre de la ley de Moisés, recogía espigas en el campo de un hombre muy rico, llamado Booz, gran empresario de Judea en aquella época.  La ley de Moisés decía: Una viuda tiene derecho a entrar por los sembrados recogiendo todo lo que necesite para su sustento, norma de Dios para protección de las mujeres viudas.   Para concluir esta telenovela, Booz se enamora de Rut y, como no hay otro pariente que la redima, termina casándose con la moabita joven y bella.  Y colorín colorado este cuento no ha acabado, porque Rut y Booz son los padres de Obed, y Obed es el padre de Isaí, que es el padre del rey David.  Mira cuánta bendición sobre Rut y su descendencia, cuando ella entendió el principio del acuerdo, y utilizó esta llave maravillosa.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro Las Llaves del Poder, página 273-274)

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VI-OCT-01

El acuerdo | Los estragos del desacuerdo p2

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Esaú y Jacob. Conocemos el famoso episodio del plato de lentejas.  Ya Jacob se ha apoderado de la primogenitura y, de paso, le ha robado la bendición a su hermano mayor. ¿Ahora en qué estamos? En que Esaú busca a Jacob para quitarle la vida. Jacob hubo de huir de Canaán a Mesopotamia.

 

A partir de ese momento, Esaú guardó un profundo rencor hacia su hermano por causa de la bendición que le había dado su padre, y pensaba: Ya falta poco para que hagamos duelo por mi padre; después de eso, mataré a mi hermano Jacob.

Génesis 27:41.

 

Dos seres humanos que nacieron juntos del mismo vientre, a la misma hora y, como diría Walter Mercado, bajo el mismo signo zodiacal, no pudieron ponerse de acuerdo, a despecho de la más optimista predicción astrológica.  Es una historia compleja dentro de la cual, Esaú formó un pueblo, los edomitas, por Edom, que quiere decir: De vello rojo; Jacob formó otro pueblo que es Israel, y los libros históricos de la Biblia están llenos de relatos de sangre y destrucción entre estas dos etnias por el desacuerdo de Esaú y Jacob.  Cuando Israel regresaba de Egipto para entrar otra vez en la Tierra Prometida, mandó Moisés a decir al rey de Edom, gobernante de los descendientes de Esaú: Soy Israel, tu hermano, que vengo de las pesadas cadenas de Egipto, porque el Señor me va a recuperar la tierra.  Déjame pasar por tu país hacia el mío. ¿Qué le contestó el rey de Edom? No pasarás por mi tierra.  Le promete Moisés: Todo lo que comamos en el camino, y todo el daño que causemos, lo restituiremos. Ante la negativa de Edom, Israel tuvo que hacer un gran rodeo para llegar a Canaán otra vez,  quinientos años después de los hombres llamados Esaú y Jacob ¿por qué razón? Por el desacuerdo. Porque un desacuerdo presenta genera división hacia el futuro.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro Las Llaves del Poder, página 271-273)

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VI-SEP-04

El acuerdo | Los estragos del desacuerdo p1

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Caín y Abel. Los dos iníciales hermanos que existen sobre la tierra son los protagonistas del primer inicial desacuerdo.  La primera contienda, comenzó en la primera familia con los primeros hermanos.  Allí ya se cumplía lo que dijo Dostoievski en su novela Los Hermanos Karamazov: «Los hermanos son semilleros de discordias».  Satanás divide el primer hogar que hay sobre la tierra y trae inmediatamente luto sobre los primeros padres. La única familia de duelo sobre la tierra, es la única familia que existe. ¿Por qué? Por el desacuerdo.  Caín y Abel, a pesar de ser hermanos, no estaban de acuerdo sino en desacuerdo, y ellos nos dan esa maldita herencia.  Satanás inaugura el primer sepulcro en el primer cementerio.  El emperador de la muerte gana su primera batalla. El desacuerdo produce muerte.

 

Agar y Sara.  Conocemos bien esta historia: Sara no podía tener hijos, Abraham era muy viejo y ella ya no menstruaba. Aunque Dios les había prometido descendencia, ellos se desalentaron en la demora y, por consejo de Sara, el viejo entró en la tienda de su esclava egipcia Agar, a cumplir esa penosa obligación. Y de allí nació el joven Ismael.  Este creció, fue destetado, y circuncidado y, poco tiempo después nació Isaac, según la promesa.

 

Pero Sara se dio cuenta de que el hijo que Agar la egipcia le había dado a Abraham se burlaba de su hijo Isaac.  Por eso le dijo a Abraham: -¡Echa de aquí a esa esclava y a su hijo¡ El hijo de esa esclava jamás tendrá parte en la herencia con mi hijo Isaac. Este asunto angustió mucho a Abraham porque se trataba de su propio hijo.  Pero Dios le dijo a Abraham: No te angusties por el muchacho ni por la esclava.  Hazle caso a Sara, porque tu descendencia se establecerá por medio de Isaac.  Pero también del hijo de la esclava haré una gran nación, porque es hijo tuyo. 

Génesis 21:9-13.

 

Los pueblos que salieron de los lomos de Abraham han vivido 4.000 años de desacuerdo.  Estas dos señoras, doña Sara y doña Agar, no se pusieron de acuerdo respecto de sus hijos, padres de palestinos y judíos.  Desdichadamente ellas tuvieron una relación muy traumática, y por eso, sus dos hijos crecieron separados: Isaac como tronco de los hebreos, Ismael como padre de los árabes.  ¿Qué habría pasado si estos dos pueblos hubieran sido uno sólo? ¿Cómo sería esta humanidad si los hijos de Abraham hubieran estado unidos desde el principio?.  La pelea de dos ilustres matronas hace cuatro milenios, trajo guerras, contiendas y divisiones que siguen hoy todavía en la Tierra Santa.  Cuatro mil años de consecuencias. Indudablemente, el desacuerdo origina guerras.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro Las Llaves del Poder, página 270-271)

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VI-SEP-03

El tesoro de la amabilidad | Ejemplos de amabilidad p2

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Jesús de Nazaret. La gente, en algunos casos,  tiene la imagen de un Jesús un poco pendenciero, ¿no es cierto? “Lo cortés no quita lo valiente”, dicen los viejos españoles. Sin embargo, al  observar minuciosamente  la conducta de Jesucristo, se llega a una conclusión asombrosa: jamás, en  ningún caso, trató con dureza a personas en particular; sus grandes sermones admonitorios, sus famosas “andanadas” -perdóname, Señor tan dura expresión- eran todas dirigidas al  grupo, nunca al individuo. Observen los plurales: “Fariseos hipócritas, publicanos tales por cuales”, etc.  Siempre  al colectivo, nunca a la persona en particular. Por el contrario, a las personas individualmente las trató siempre con respeto y cordialidad; en suma, con un amor inmenso. He aquí una prueba de ello:

 

Uno de los fariseos invitó a Jesús a comer, así que fue a la casa del fariseo y se sentó a la mesa.  Ahora bien, vivía en aquel pueblo una mujer que tenía fama de pecadora. Cuando ella se enteró de que Jesús estaba comiendo en casa del fariseo, se presentó con un frasco de alabastro lleno de perfume.  Llorando, se arrojó a los pies de Jesús, de manera que se los bañaba en lágrimas. Luego se los secó con los cabellos; también se los besaba y se los ungía con el perfume.

Lucas 7:36-38.

 

Imagínese que está usted en su casa sentado a la mesa con un huésped muy especial y, súbitamente, irrumpe al comedor  una prostituta tristemente famosa y se tira a los pies de su invitado. ¿Cómo reaccionaría usted? Piense en la escena del evangelio: está Jesús en la casa de alguien  importante, un principal entre los fariseos, quien ofrece un  banquete en su honor; al acto social concurre   toda la gente principal, y esta mujerzuela protagoniza  semejante drama. En medio del estupor general, el fariseo piensa cosas feas en su torcida mente, pero Jesús le lee el pensamiento:

 

40-43. Entonces Jesús le dijo a manera de respuesta: __Simón, tengo algo que decirte.__Dime, Maestro —respondió. Dos hombres le debían dinero a cierto prestamista. Uno le debía quinientas monedas de plata, y el otro cincuenta. Como no tenían con qué pagarle, les perdonó la deuda a los dos. Ahora bien, ¿cuál de los dos lo amará más? Supongo que aquel a quien más le perdonó —contestó Simón.__Has juzgado bien —le dijo Jesús.

“Tranquilo, Simón,  yo sé qué clase de mujer es esta promiscua y conozco todos sus horribles pecados; no pienses que soy tonto. Me gustaría que observaras algunos contrastes entre ella y tú”:

 

44-47. Luego se volvió hacia la mujer y le dijo a Simón: __¿Ves a esta mujer? Cuando entré en tu casa, no me diste agua para los pies, pero ella me ha bañado los pies en lágrimas y me los ha secado con sus cabellos. Tú no me besaste, pero ella, desde que entré, no ha dejado de besarme los pies.  Tú no me ungiste la cabeza con aceite, pero ella me ungió los pies con perfume.  Por esto te digo: si ella ha amado mucho, es que sus muchos pecados le han sido perdonados. Pero a quien poco se le perdona, poco ama.

 

Es impactante el respeto, la gentileza, la cordialidad con que Jesús trata por igual al fariseo y a la prostituta que está a sus pies. Toda su enseñanza en esta anécdota  está centrada en el amor; no olvidemos que  “amable” significa que ama y que merece ser amado, Es el amor  el que origina la amabilidad. No se es amable si no se ama, sería un contrasentido. El que  no es amable  no ama, el que no ama no es amable. Sería muy bueno que, dentro y fuera de la  iglesia, rescatáramos algunos detalles de amabilidad: por ejemplo, saludar; hay gente que ni siquiera saluda al feligrés que se sienta a su lado en el templo.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Fruto Eterno, página 158-163)

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VI-SEP-02

El tesoro de la amabilidad | Ejemplos de amabilidad p1

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Aparte de Jesús, que no admite clasificaciones, la Biblia ofrece casos de amabilidad destacados, de los cuales recordaremos solo algunos.

 

El patriarca Abraham. No en balde  llamaron a este personaje clave de la historia universal “el padre de la fe”. En casi todos los sermones sobre el fruto del Espíritu, Abraham  hace presencia obvia, debido a su sólida personalidad de creyente; pues, como pronto lo veremos,  la fe es básica para  fructificar  espiritualmente. En cuanto a la amabilidad, tema que ahora nos ocupa, Abraham ofrece un ejemplo perfecto cuando su mujer Sara fallece y él busca un sepulcro para enterrar el cadáver.

 

Sara vivió ciento veintisiete años,  y murió en Quiriat Arbá, es decir, en la ciudad de Hebrón, en la tierra de Canaán. Abraham hizo duelo y lloró por ella.  Luego se retiró de donde estaba la difunta y fue a proponer a los hititas lo siguiente: Entre ustedes yo soy un extranjero; no obstante, quiero pedirles que me vendan un sepulcro para enterrar a mi esposa. Los hititas le respondieron: Escúchenos, señor; usted es un príncipe poderoso entre nosotros. Sepulte a su esposa en el mejor de nuestros sepulcros. Ninguno de nosotros le negará su tumba para que pueda sepultar a su esposa.

Génesis 23:1-6

 

Abraham hace una nueva reverencia ante los hititas y les pide que, por favor, intercedan ante el dueño de la cueva de Macpela a fin de que se la venda para sepultar allí a Sara. El propietario, meneando la cabeza, le responde que, de ninguna manera, que él le regala la cueva para la sepultura de Sara. Sin embargo,

 

V.12-13. Una vez más, Abraham hizo una reverencia ante la gente de ese lugar,  y en presencia de los que allí estaban le dijo a Efrón: __Escúcheme, por favor. Yo insisto en pagarle el precio justo del campo. Acéptelo usted, y así yo podré enterrar allí a mi esposa.

 

Se trata de una situación embarazosa: Sara ha muerto, Abraham es un extranjero en aquella tierra, no tiene dónde sepultar el cadáver de su esposa; pero  es de observarse  la amabilidad del trato social,   tanto del padre de la fe como de las gentes que viven en Canaán, que eran idólatras, politeístas, estaban lejos de la fe verdadera. Sin embargo, el viudo los trata con reverencia, respeto, cortesía, amabilidad.  Abraham hace  una nueva reverencia ante los nacionales del lugar e insiste en pagar un precio por la tierra, pese a que el dueño de esta, el inconverso Efrén, se la quiere regalar y, también, derrocha reverencias y cortesías, es decir, amabilidad.

 

En tanto se lleva a cabo esta gentil discusión,  el cadáver de la vieja Sara espera a la intemperie a que se decida dónde lo van a depositar finalmente.  El trato que les da el padre de la fe a los incrédulos nos enseña algo valioso: todo hombre es una imagen de Dios, no importa su religión, su raza, su partido político, etc; y por todos sin excepción el Señor derramó gota a gota su sangre en el Calvario. Por esa razón, en el Sermón del Monte, Jesús nos encarece: “Sean imparciales como el Padre Celestial que hace salir el sol sobre los buenos y sobre los malos y que hace llover sobre los justos y sobre los pecadores”. No escuché nunca que el Señor ordenara en la madrugada: “Que hoy salga el sol sólo para los evangélicos y que haya lluvia sólo para los bautizados; es mi voluntad -¿o mi capricho?- que  los demás  se queden sin agua y sin sol”.

 

Esa misma imparcialidad que muestra Dios, la debemos mostrar sus hijos.  No tenemos ninguna autoridad ni nos asiste ningún derecho para cometer el abuso de desacreditar el nombre de nuestro Padre con nuestra conducta. La amabilidad es fruto del Espíritu Santo, no simple muestra de urbanidad.  Abraham era un hombre, por sobre todo, cortés.  La amabilidad y la fe marchan juntas.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Fruto Eterno, página 158-160)

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