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DE TÚ CASA

VI-2017-03-16

¿Quién es Jesús para Jesús?

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

Durante la Edad Media, los místicos buscaron lo que se llamaba el sumum bonum, es decir, el bien supremo, que para ellos era, precisamente, ver a Dios. Sabían que la ‘visión beatífica’ estaba reservada exclusivamente para los limpios de corazón, según el propio Jesús lo había enseñado en las Bienaventuranzas (Mateo 5:8). Para citar un caso notable, Francisco de Asís se alejó del mundo y sus fascinaciones para limpiar los ojos interiores y poder ver a Dios en su corazón, ya que físicamente le era imposible hacerlo.

 

En Jesucristo nadie ve a Dios COMO un hombre, sino EN un hombre, porque ese Hombre, nacido de una mujer, exhibe un carácter moral, unos atributos y unas obras que solo pueden calificarse de divinos. Esa es la clave. Por eso, con toda autoridad, dialoga con los fariseos sobre temas ordinarios en forma extraordinaria:

«Abraham, el padre de ustedes, se regocijó al pensar que vería mi día; y lo vio y se alegró. —Ni a los cincuenta años llegas —le dijeron los judíos—, ¿y has visto a Abraham? —Ciertamente les aseguro que, antes que Abraham naciera, ¡yo soy!». (Juan 8:56-58)

 

Aquí la respuesta de Jesús es estremecedora: —Bien, muchachos, ciertamente —esto es verdad— les aseguro —no les sugiero— que ANTES de que Abraham naciera, YO SOY. No  dice: “Yo era”, en pretérito, para retrotraerse al tiempo de Abraham; sino “Yo Soy”, en un eterno presente.

 

La Biblia  identifica el nombre de Dios con el llamado ‘tetragrámaton’, representado por las letras YHWH, que es impronunciable. Generalmente se lo nombra bajo dos aproximaciones fonéticas: la clásica Yavéh y la  variante no muy ortodoxa y, más bien, acomodaticia, Jehová; pero que, en todo caso, significa “Yo Soy”.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Código Jesús, páginas 147-148)

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VI-2017-03-09

¿Quién es Jesús para Jesús?

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

Yo creo radicalmente en la Trinidad porque mi corazón, instrumento de la fe, la discierne sin apoyarse en la razón de mi mente, instrumento de la duda. Pero hay razonamientos que me auxilian:

 

LÓGICA —Dios es el silogismo eterno: el Padre es tesis, el Hijo es antítesis, el Espíritu Santo es síntesis.

GRAMÁTICA —Dios  es el gran Yo-Tú-Él, el eterno pronombre: el Padre es Yo, el Hijo es Tú, el Espíritu Santo es Él.

CARIDAD  —Dios es el ágape eterno: el Padre es el amante, el Hijo es el amado, el Espíritu Santo es el amor.

 

En lo personal,  yo soy Darío, uno en esencia, mi ser en mí mismo, pero trino en subsistencia: espíritu, alma y cuerpo; y, aunque mi espíritu, mi alma y mi cuerpo son diferentes entre sí, soy un solo Darío, una trinidad humana a imagen y semejanza de mi Dios, que es la Trinidad divina.

 

Ahora bien: si Dios es trino en subsistencia (Padre, Hijo y Espíritu) pero uno en esencia, bien puede el Hijo decir que es uno con el Padre y bien puede afirmarse que el Señor —es decir, el Hijo— es el Espíritu.

 

El gran deseo del hombre ha sido, a través de las edades, ver a Dios. Nadie ha podido hacerlo en realidad y, cuando la Biblia misma informa sobre visiones de Dios, lo hace en sentido figurado. Las llamadas ’teofanías’ no son apariciones materiales de Dios; si no, más bien, misteriosas proyecciones que Él hace de alguna manera —transmisiones vía satélite, hologramas, iconos cibernéticos qué se yo- generalmente a través de ángeles; pero nunca, eso es seguro, somatizaciones del propio Dios.

 

Ahora bien, aunque los espíritus no tienen formas físicas, los ángeles y los demonios las asumen a veces, fenómeno del cual hay abundantes testimonios antiguos y contemporáneos. Sin embargo,  Dios mismo no lo hace porque Él es el Espíritu que habita en luz inaccesible.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Código Jesús, páginas 146-147)

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VI-2017-03-02

¿Quién es Jesús para Jesús?

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

Ahora las cosas empiezan a aclararse: Dios es uno en esencia (el ser en sí),  pero trino en subsistencia (el ser en actividad). De hecho, una observación más o menos minuciosa del universo, las criaturas y sus componentes, tiempos, espacios y estados, nos permite percibir atisbos y proyecciones de la Trinidad. He aquí algunas de tales sugerencias creativas del Creador:

 

Trinidad humana: Espíritu, alma y cuerpo.

Trinidad lumínica: Rayos invisibles, rayos visibles y rayos sentidos.

Trinidad atómica: Protón, electrón y neutrón.

Trinidad espacial: Longitud, latitud y altura.

Trinidad temporal: Pasado, presente y futuro.

Trinidad ovípara: Cáscara, clara y yema

Trinidad vegetal: Raíz, árbol y fruto.

Trinidad frutal: Corteza,  pulpa y savia.

Trinidad corporal: Cabeza, tronco y extremidades.

Trinidad orgánica: Órganos ectodermo, mesodermo y endodermo.

Trinidad psíquica: Mente, emociones y voluntad.

Trinidad familiar: Padre, madre, hijo.

Trinidad natural: Reinos animal, vegetal y mineral.

Trinidad gramatical: Sustantivo, verbo y participio.

Trinidad pronominal: Yo, tú, él.

Trinidad geométrica: Triángulo.

Trinidad triangular: Equilátero, escaleno e isósceles.

Trinidad acuática: Sólido, líquido y gaseoso.

 

En este último caso, la esencia es la  misma: H20, según su fórmula química, pero cambia la subsistencia: el iceberg, el río y la niebla son agua manifestada de tres modos distintos.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Código Jesús, páginas 145-146)

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008

El Silencio | La Reacción del Creyente

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Dios habla en el silencio. En estas grandes manifestaciones de la naturaleza, Dios no se manifiesta, no habla, no se revela. Por cierto, el profeta no reacciona frente al viento huracanado, ni reacciona frente al terremoto, ni frente al fuego calcinador. Sin embargo, tras el fuego, hay un murmullo apacible y delicado. No en el estruendo del huracán, del terremoto, del fuego crepitante. Cuando se hace completo silencio, cuando se restablece la paz, se percibe un silbo suave. Entonces el profeta, que es espiritual, que no reaccionó frente a los otros fenómenos, lo hace positivamente.

 

Cuando Elías lo oyó, se cubrió el rostro con el manto y, saliendo, se puso a la entrada de la cueva. Entonces oyó una voz que le dijo: -¿Qué haces aquí Elías? Vers. 13.

 

La voz del Señor en el silencio. A través de un siseo delicado y apacible en una cueva de la montaña. Dios no habla en el estruendo, sino en el silencio. Algunas personas piensan que en medio de grandes manifestaciones el Señor hablará. No es verdad. En reposo y descanso te pastorearé. El Señor se manifiesta, si, a través de fenómenos naturales, porque su presencia es incontenible. Hasta los seres inanimados reaccionan a ella. Sopla el viento y la tierra tiembla, viene un fuego que quema la arboleda porque Dios está allí. Pero la voz de Dios solo puede oírse cuando todo está en calma y en silencio. El silbo apacible y delicado nos enseña una lección espiritual. Dios no habla en el estruendo sino en el silencio.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro Las Llaves del Poder, páginas 228-229)

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007

El Silencio | La Reacción del Creyente

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Dios habla en el silencio. En el silencio nos podemos oír a nosotros mismos. En el bullicio es muy difícil escucharnos. Uno de mis poetas favoritos, Antonio Machado, creía en Jesucristo, aun cuando no se supo que estuviera matriculado en alguna iglesia. A veces en sus versos dice cosas que solo pueden ser de un renacido. Cuando él murió, Rubén Darío, el más grande de los poetas de lengua castellana, le escribió una elegía, cuyo estribillo es elocuente y conmovedor.

 

Silencioso y misterioso
iba una y otra vez,
su mirada era tan profunda
que apenas se podía ver.

 

Gran descripción sobre el carácter de Antonio Machado. Tenía esa mirada tan profunda, que apenas se podía ver, por ser un hombre que escuchaba en el silencio cosas extraordinarias. El propio Machado, en un poema autobiográfico expresa:

 

Detesto las romanzas de los tenores huecos
Y el coro de los grillos que chillan a la luna;
A distinguir me paro las voces de los ecos
Y entre las voces oigo, únicamente, una.

 

Aquí hay sabiduría. Pablo dijo: Examinadlo todo y retened lo bueno. Lo que escucha Antonio es la voz interior, la voz de Dios. Es en el silencio donde podemos percibir voces, sonidos, diapasones que no se oyen en medio del bullicio. Dios habla siempre en la armonía del silencio. Tengo un ejemplo bíblico maravilloso. El profeta Elías ha tenido una gran batalla con los sacerdotes de Baal y de Asera y los ha derrotado. Ahora Jezabel lo busca para quitarle la vida. Ha estado deprimido largo tiempo, le ha pedido a Dios que se lo lleve, que no resiste más la vida terrenal. Está muy triste, realmente desalentado, lleno de angustia. Entonces un ángel viene, lo reconforta y le ordena que vaya al monte para escuchar la nueva revelación que Dios tiene para darle.

 

El Señor le ordenó: -Sal y preséntate ante mí en la montaña, porque estoy a punto de pasar por allí. Como heraldo del Señor vino un viento recio, tan violento que partió las montañas e hizo añicos la roca; pero el Señor no estaba en el viento. Al viento lo siguió un terremoto, pero el Señor tampoco estaba en el terremoto. Tras el terremoto vino un fuego, pero el Señor tampoco estaba en el fuego. Y después del fuego vino un suave murmullo. 1 Reyes 19:11-12.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro Las Llaves del Poder, páginas 227-228)

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006

El Silencio | La Reacción del Creyente

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Se supone que nosotros estamos en la iglesia para aprender a ser imitadores de Cristo. Él vino a nosotros para enseñarnos cómo vivir en la tierra y no exclusivamente darnos la salvación eterna. Él dijo: Aprended de mí. Pero no dice que aprendamos solo lo que nos parece agradable; sino que debemos aprender absolutamente todos los secretos conductuales que Él nos enseñó. Para que las cosas queden claras, no estoy enseñando a callar cuando hay que hablar. Se trata de no hablar cuando tenemos que callar, puesto que Jesús calló, pero después habló. El rey Salomón discierne la oportunidad de las cosas humanas: Hay tiempo para callar y hay tiempo para hablar. Tenemos la llave de la palabra y la llave del silencio. No trabaja la una sin la otra. Hay una llave de la palabra y hay una llave del silencio, que deben usarse alternativamente, pero en concordancia.

 

Con motivo de un documento que firmaron en la ciudad del Vaticano la Federación Luterana Mundial y la Iglesia Católica Romana, mucha gente afirma que ya se unificó el cristianismo. No sean ligeros, hay que pensar antes de hablar. Claro yo celebro mucho que 500 años después de Martín Lutero, la iglesia romana haya dado el primer paso algo tímidamente.

 

¿Qué fue lo que acordaron los luteranos y los católico-romanos? Declarar solemnemente, de acuerdo las dos iglesias, que la salvación y el perdón de Dios vienen únicamente por fe mediante la gracia de Dios, y que las obras son un resultado de la fe. Es una buena rectificación de Roma. Me alegro que esta iglesia se empiece a reformar, pero no voy a tirar las campanas al viento porque sucede que Martín Lutero tuvo noventa y cinco desacuerdos con Roma y apenas han acordado uno. Faltan noventa y cuatro todavía por discutir.

 

Un buen ejemplo, pues, de que no hay que hablar antes de pensar, porque podemos cometer un error grave.

 

La paciencia del silencio. Este salmo es uno de mis favoritos. Hay que leerlo con frecuencia. ¿De qué nos habla fundamentalmente? De cómo prosperan los malos a la vista de los buenos. Pero ¿cuál será el final de los malos? Y ¿cuál será el final de los buenos? Y ¿cómo debemos reaccionar cuando vemos que la maldad crece?

 

“No te irrites a causa de los impíos ni envidies a los que cometen injusticias; porque pronto se marchitan, como la hierba; pronto se secan, como el verdor del pasto. Confía en el Señor y haz el bien; establécete en la tierra y manténte fiel. Deléitate en el Señor, y él te concederá los deseos de tu corazón. Encomienda al Señor tu camino; confía en él, y él actuará. Hará que tu justicia resplandezca como el alba; tu justa causa, como el sol de mediodía. Guarda silencio ante el Señor, y espera en él con paciencia; no te irrites ante el éxito de otros, de los que maquinan planes malvados”. Salmo 37:1-7.

 

El salmo tiene una columna vertebral, un eje, alrededor del cual gira todo su contexto: Es el versículo 7. El gran secreto consiste en guardar silencio delante de Dios y que entonces las bendiciones del salmo vendrán todas sobre tu vida. Es guardando silencio. Algunas personas se imaginan que el silencio es solo ausencia de ruido. Eso es ser muy elemental y mediocre en las apreciaciones. El silencio es algo mucho más profundo. El silencio es música. Los grandes creadores realizaron su obra, no en medio del bullicio, sino en medio del silencio.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro Las Llaves del Poder, páginas 225-227)

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005

Las Reacciones de Jesús | El Silencio

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La profecía del silencio. Aquí no hay ninguna paradoja. Cierto que suena muy raro, Profecía del Silencio, pues todas las profecías se dicen con palabras, y el poder de la palabra se utiliza precisamente para profetizar. ¿Profecía del silencio? Es lo que vamos a analizar, porque las predicciones de Isaías, siete siglos antes de este juicio en la ciudad de Jerusalén, fueron milimétricas y perfectas.

 

Maltratado y humillado, ni siquiera abrió su boca; como cordero, fue llevado al matadero; como oveja, enmudeció ante su trasquilador; y ni siquiera abrió su boca. Isaías 53:7.

 

Esta escena, como hemos leído en los Evangelios, está clara: Ante Pilato, él estaba maltratado y humillado. Ante Herodes, él estaba maltratado y humillado. Ante el Sumo Sacerdote, él estaba maltratado y humillado. Pero ante todos tres, guardó silencio. Por tres veces el profeta habla del silencio del Mesías. Ante Pilato no abrió su boca. Enmudeció ante Herodes. No abrió su boca ante el Sumo Sacerdote. Lo dijo tres veces Isaías, lo hizo tres veces Jesús. Hay que aprender algo aquí: en la aflicción y en la angustia, no abrir la boca, porque la profecía se cumple en el silencio.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro Las Llaves del Poder, página 224)

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004

Las Reacciones de Jesús | El Silencio

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La razón para hablar. Muchos dirían: Hay que callar siempre, nunca debemos hablar por ningún motivo.

 

-¿Eres el Cristo, el Hijo del Bendito? -le preguntó de nuevo el sumo sacerdote. Marcos 14:61b.

 

He aquí una novedad. No se dice: Jesús guardó silencio, Jesús no abrió la boca, Jesús calló. No. Inmediata-mente…

 

-Sí, yo soy -dijo Jesús-. Y ustedes verán al Hijo del hombre sentado a la derecha del Todopoderoso, y vinien-do en las nubes del cielo. Vers. 62.

 

Aquí Jesús no calla, sino abre los labios para hacer una solemne declaración. Conviene entender correctamente bien la diferencia de reacción de Jesús. Ante Pilato no dice una sola palabra. Ante Herodes guarda total silencio. Ante el Sumo Sacerdote reacciona de dos maneras distintas: Si es para contestar lo terrenal, no hablaré. Si es para contestar lo celestial, hablaré. Permanece en silencio, ante el reto de lo humano, pero no tarda en contestar ante el reto de lo divino. Si la autoridad espiritual lo confronta sobre el juicio, los falsos testimonios, todo lo que le están achacando, Jesús calla. Pero, cuando su autoridad espiritual lo confronta en el nombre del Padre, sobre la naturaleza de su filiación divina, Jesús habla claro, sin ambages; habla para que no haya duda ni confusión. Para dar testimonio de sí mismo, Jesús habla; para reconocerse como Hijo de Dios, Jesús habla. Para eso vino, para dar testimonio de la verdad; no para contestar calumnias, no para polemizar sobre falsos testimonios, no para recoger la basura verbal del piso. Lo condenaron por ser testigo de la verdad, es decir, testigo de sí mismo.

 

-¿Para qué necesitamos más testigos? -dijo el sumo sacerdote, rasgándose las vestiduras-. ¡Ustedes han oído la blasfemia! ¿Qué les parece? Todos ellos lo condenaron como digno de muerte. Vers. 63-64.

 

Digno de muerte ¿por qué? Por proclamar la verdad, por dar testimonio de su Padre celestial y de su propia persona divina hecha un hombre como tú y como yo. Pero en las falsas acusaciones calló, y es precisamente el silencio de Jesús lo que hace posible que nosotros hablemos hoy en libertad. Literalmente nuestra redención nació del silencio de Jesús. Ante las calumnias calla. Ante las injurias calla. Ante los acosos calla. Ante los ataques calla. Ante los insultos calla. Ante las provocaciones calla. Esa es la gran lección.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro Las Llaves del Poder, páginas 222 – 224)

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003

Dios Fertiliza lo Estéril | Avivamiento

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

Meditemos ahora en el plan siniestro de las tinieblas para eliminar la vida del Mesías: el decreto real que ordenó el infanticidio colectivo comúnmente llamado “matanza de los inocentes”. El niño que Satanás quiso asesinar a través de Herodes es el fruto del más bello embarazo que la historia conoce:

 

“¿Cómo podrá suceder esto le preguntó María al ángel- puesto que soy virgen? –El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra. Así que al santo ser que nacerá lo llamarán Hijo de Dios” (Lucas 1:34-35).

 

De esta manera se hizo hombre el Autor de la vida, para librarnos de la muerte. El aborto es muerte. Satanás tiene el imperio de la muerte. Históricamente, sin embargo, en medio de los genocidios, los predestinados superviven: Faraón no pudo truncar la vida de Moisés. A Herodes le fue imposible matar a Jesús. Tampoco pudo hacerlo con Pedro, Andrés, Juan y Jacobo, Simón el zelote y Tomás el Dídimo; pues en la matanza de los inocentes podían estar incluidos los apóstoles y todos los que, siendo sus contemporáneos, fueron objeto del ministerio directo de Jesús en su tiempo: Lázaro el resucitado, Bartimeo el ciego, Nicodemo el intelectual, Zaqueo el millonario.

 

Hoy, como en los tiempos de Faraón y en los de Herodes, Satanás quiere exterminar a los niños. Siempre que se aproxima un avivamiento espiritual, ocurre otro tanto. ¿Será esta la razón por la cual el sacrificio inmisericorde de bebés se halla tan difundido en nuestra época? Quizás estemos a vísperas de un gran acontecimiento, presidido por aquel de quien se ha escrito:

 

“Por tanto, ya que ellos son de carne y hueso, él también compartió esa naturaleza humana para anular, mediante la muerte, al que tiene el dominio de la muerte –es decir, al diablo-, y librar a todos los que por temor a la muerte estaban sometidos a esclavitud durante toda la vida” (Hebreos 2:l4-l5).

 

El control poblacional, la contracepción sin límites y el aborto, sumados a la desnutrición, las epidemias y la guerra mantienen a la especie humana bajo un incesante holocausto infantil. Es deber de la iglesia proteger a los pequeños sobrevivientes de hoy, y a los que se hallen en camino, para garantizar la nueva sociedad que prepare la manifestación definitiva del Dios de la vida.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro Sexo en la Biblia, páginas 203-204)

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002

Dios Fertiliza lo Estéril | Esterilidad

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Pasando a otro tema, hay personas estériles desde el punto de vista de la genética, hombres que no engendran, mujeres que no conciben; y la teología de algunos grupos, sobre todo los reproduccionistas, está muy perturbada con este asunto. ¿Cómo decirle a una persona estéril que estará en pecado cuando se una sexualmente con su pareja, a sabiendas de que no pueden tener hijos? Es una aguda pregunta, en la cual sale involucrado en persona el mismísimo Abraham, al igual que muchos hombres y mujeres santos que tuvieron –y tienen- ese problema, sin que nadie sensato pueda acusarlos de pecado en el ejercicio de las relaciones conyugales. Pero Dios fertiliza lo estéril, como es fácil demostrarlo a través de una serie rapidísima de ejemplos bíblicos. Sara, mujer del padre de la fe, era de vientre estéril; pero, a la avanzada edad de noventa años, siendo su esposo casi de cien, fue fertilizada milagrosamente por el poder de Dios y parió a Isaac, llamado por esa causa “el hijo de la promesa”. Este, por su parte, contrae matrimonio con Rebeca, quien padece la misma anomalía; una vez más, el Dios de los imposibles se manifiesta milagrosamente y, como si quisiera abundar en demostraciones de poder, bendice a la pareja con gemelos: Esaú y Jacob, troncos patriarcales de dos naciones numerosas.

 

Jacob, por su parte, profundamente enamorado de su prima Raquel, paga un altísimo precio por ella: catorce años de duro trabajo, con el deprimente resultado de que el amor de su vida es estéril; Raquel, mujer de fe, deposita el asunto en manos de Dios y él, una vez más, hace resplandecer su omnipotencia como respuesta a la oración: La estéril se convierte en madre de José y Benjamín, dos patriarcas claves en la historia nacional del pueblo de Israel.

 

En la época turbulenta de los Jueces, la mujer de un varón llamado Manoa adolece de idéntica limitación: esterilidad; Dios le envía un ángel para darle la buena noticia de que su matriz servirá al propósito divino de darle a la nación en servidumbre un libertador. Así nace Sansón, quien rompe las cadenas del yugo filisteo sobre sus connacionales.

 

Uno de los personajes de más alto relieve de la Biblia es Samuel, el último de los jueces y el primero de los profetas, cuya vida fue posible porque su madre Ana, mujer de matriz infértil, oró clamorosamente al Señor y obtuvo abrumadora respuesta. Sí, Dios fertiliza lo estéril. De ello es prueba poderosa, así mismo, una historia que nos toca muy de cerca en la frontera espiritual definitiva, donde se cierra el a.C. para que el d.C. haga posibles todas las cosas. Un sacerdote llamado Zacarías se hallaba en situación idéntica a la de sus antecesores ya mencionados: estaba casado con una mujer estéril; pero el Dios de los imposibles envía un ángel a darle buenas noticias:

 

“El ángel le dijo: -No tengas miedo, Zacarías, ha sido escuchada tu oración. Elisabet te dará un hijo, y le pondrás por nombre Juan” (Lucas 1:l3).

Y, por cierto, de este Juan dijo el propio Redentor expresamente que era el más grande de todos los nacidos de mujer.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro Sexo en la Biblia, páginas 200-202).

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