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Darío Silva-Silva

La luz de la bondad | El fruto de la bondad P4

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Bondad en la victoria: Sigamos con David, pues sería necio abandonarlo en lo mejor de sus sabias enseñanzas. Ya casi hacia el final del salterio, encontramos esta maravillosa escritura.

 

Se proclamará la memoria de tu inmensa bondad, y se cantará con júbilo tu *victoria.

Salmo 145:7

 

Ahora se nos habla de bondad y  victoria unidas sólidamente. Dicho en forma directa: la victoria también proviene de la bondad.  El malo nunca será victorioso, la victoria está destinada por Dios para el que tiene bondad en su corazón y practica bondad en su vida. El bondadoso será victorioso. Mira, una vez más, la divina secuencia: el Padre, que es bondad, transmite su bondad al corazón del Hijo; y, desde éste, por medio del Espíritu Santo,  el fruto de la bondad es nuestro. Nosotros somos los árboles obligados a dar la cosecha de bondad que Dios espera de sus hijos.

 

Bondad en el servicio: El admirado apóstol Pablo, instrumentador de la doctrina cristiana, instruye sobre cómo debe ser el servicio a Dios. Su instrucción no es solamente para los ministros del evangelio,  pues todos los creyentes somos siervos de Dios; por lo tanto, tiene aplicación de carácter general:

 

Servimos con pureza, conocimiento, constancia y bondad; en el Espíritu Santo y en amor sincero.

2 Corintios 6:6

 

Siempre me gusta desmenuzar lo que dice Pablo, porque él ofrece lecciones muy valiosas, a veces escondidas en el texto. Veamos las condiciones del siervo dadas aquí:

 

1) Pureza. Mi vida tiene que ser pura e irreprensible, de lo contrario yo no tengo ninguna autoridad para subir a un altar o para escribir un libro cristiano.

2) Conocimiento. Yo no puedo ser un ignorante, debo conocer a fondo lo que enseño y predico,  pues bien dice el profeta: “Mi pueblo se ha perdido porque le faltó conocimiento”.

3) Constancia. No hay un trabajo más arduo que el de ministro del evangelio, o el de siervo de Dios en general, porque estamos enfrentados a circunstancias humanas difíciles; pero, sobe todo, a fuerzas espirituales poderosas que combaten todo el tiempo contra nosotros. Y  allí dice “constancia”, para indicarme que jamás debo desmayar; que, sin importar pruebas, enfermedades y tribulaciones, tengo que ser firme en el servicio a Dios

4) Bondad. Si no reflejo la bondad de Dios en mi conducta,  no sirvo para este oficio. Ahora, quiero hacer claridad sobre un punto: bondad no significa permisividad.  Algunos imaginan que el bondadoso debe ser un poco  majadero, o quizás de manga ancha, pasar por alto las anomalías, hacerse de la vista gorda ante  las inmoralidades, y cosas así.  Eso es lo contrario de lo que la Biblia enseña; y, si no me lo quieren creer, pasen al subtítulo siguiente.

 

 

 (Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Fruto Eterno, páginas 181-183)

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La otra cara de América | Antiyanquismo

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Otro problema que debe ser analizado en la nueva situación es el antiyanquismo, que solidariza negativamente a muchos pueblos, de manera muy marcada a los latinoamericanos.  Yo recuerdo que, en mi lejana infancia provinciana, se miraba al ‘míster’ como a un enemigo.  Esa tendencia traía fuerte impulso desde 1900, al publicarse el ‘Ariel’ de José Enrique Rodó, un pensador uruguayo de prosa típicamente modernista, del corte rubendariano, quien hace un deslinde entre la cultura latina, a la que considera superior, y la anglosajona, a la que tilda de sensual y primaria en sus instintos.

 

El cuadro se completa con los ecos retardados de la Guerra del Caribe entre Estados Unidos y España, ganada por los ‘salchicheros de Chicago’, como se llamaba a los norteamericanos en Madrid.  Para los españoles, derrotados pero plenos de cultura y tradición, los yanquis eran, otra vez, los bárbaros, sólo que al lado opuesto del mar.  Por lo demás,  las intrusiones europeas en las nacientes repúblicas latinoamericanas por vía de reconquista pone en alerta a Washington, que enarbola la Doctrina Monroe ‘América para los americanos’, interpretada en el sur como una consigna imperialista.

 

Guiado por el deseo de mantener al Nuevo Mundo a buen seguro de las revanchas europeas por la independencia, Estados Unidos se convirtió en un gendarme de la región; pero, siéndole difícil mantener la disciplina en países de conducta flexible, especialmente los caribeños, produjo el efecto adverso de las dictaduras. Y ¿qué duda cabe de que Somoza y Trujillo contribuyeron a desacreditar al Tío Sam entre sus vecinos?  No pudo, Franklin Delano Roosewelt recomponer el perdido prestigio, porque, ya para entonces, literatos, sindicalistas y políticos latinoamericanos habían puesto el dedo en la llaga: el intolerable contraste entre la riqueza descomunal y desafiante de los místeres y la pobreza casi mendicante de sus propios países.

 

 

 (Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Eterno Presente, páginas 200-201)

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La otra cara de América | Conservadurismo

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Es la renuencia al cambio, o a la actualización, lo que ubica a grupos cristianos al margen de la historia.  Aunque Ripley no lo crea, todavía hay denominaciones que utilizan las Sagradas Escrituras en versiones revisadas de 1908.  ¿Cómo no aceptar que el idioma ha pasado por muy notables variaciones durante un siglo? ¿Por qué no reconcer los nuevos descubrimientos arqueológicos  que no solo confirman  sino enriquecen nuestro conocimiento de los textos bíblicos? Es increible que todo esfuerzo honesto y responsable por actualizar el lenguaje de la Biblia, despierte de inmediato críticas acerbas e ignorantes cuestionamientos.

 

El conservadurismo es el reducto donde los taxidermistas religiosos embalsaman sus momias ¡Oh si ante esos inmensos sarcófagos se oyera la voz del Nazareno clamar:  ‘¡Levántate!’  Los preteristas detestan el progreso porque temen que lo nuevo vulnere su seguridad ¿De qué se sienten seguros? ¿Del pasado?  El pasado es, precisamente, el tiempo más inseguro, pues ya no existe, ya no puede volver, ya ha dejado de ser.

 

La rebeldía de esta gente, como la del obispo Marcel Lefébvre en la otra orilla, consiste en no aceptar el cambio, en atarse al pasado.  Para algunos de los militantes de esta legión, el mundo es plano y está sostenido sobre los lomos de cuatro elefantes, el sol gira alrededor de la tierra, y en el infierno, literalmente, pailas de aceite hirviente esperan a los condenados para freirlos por toda la eternidad.  Hasta la muy preterista iglesia romana puso fuera de sus toldas al cavernario prelado francés cuyo grupo sigue campante varios años después de la muerte de su fundador.  No podemos ser intolerantes con los lefebvristas evangélicos, pues ello sería darle la razón al viejo latinajo: Abyssus abyssum invocat, es decir, el abismo llama al abismo; pero no podemos desconocer su presencia, perturbadora de la legítima libertad cristiana.

 

Tampoco debemos rechazar a los católicos por el hecho de serlo.  Siempre he predicado que con ellos hemos de mantener convivencia en la diferencia.  En Estados Unidos, concretamente, el catolicismo anglosajón, como ya se ha señalado en este libro, se halla muy cerca del protestantismo histórico y esa vecindad no tiene por qué molestar a nadie.  Porque Judá y Samaria eran limítrofes, Jesús pudo convertir a muchos mestizos espirituales de su tiempo.  En Miami, por ejemplo, el pastor Martín Añorga, figura patriarcal de exilio cubano, se sienta a la misma mesa, para discutir problemas comunes con el arzobispo de la iglesia romana, y eso no lo hace menos evangélico. ¿No se sentaba Jesús a comer con fariseos y publicanos?

 

 

 (Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Eterno Presente, páginas 198-200)

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La otra cara de América | Afrolatinos P2

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La primera novela que leí, siendo niño, fue la Cabaña del Tío Tom, de Harriet Beecher – Stowe, un folletín sin mayor valor literario por cuyas páginas circulan enormes ríos navegables de lágrimas. Su mérito principal radica en la contribución que tuvo a la emancipación de los esclavos, mucho mayor que todos los esfuerzos políticos y de otra índole que se realizaron por entonces a favor de la noble causa.

 

Aquella lectura me convirtió en un simpatizante de la raza negra. Con los años, mi gusto musical se inclinó por el jazz y pude declarar sin rubores, con la espontaneidad propia de la adolescencia, que Duke Ellington debía figurar en la galería de los clásicos, al lado de Bach y Mozart. Los asesinatos de Patricio Lumumba y Martin Luther King ofendieron mi dignidad de hombre libre.

 

Al margen de tales consideraciones, valdría la pena pensar cuánto ha avanzado el mundo en materia de aceptación social del negro y, aunque se pueden celebrar avances considerables, resulta todavía preocupante, por ejemplo, la guerra subterránea que sostienen los cafres de Equatoria frente al terrorismo racista y religioso de los musulmanes del Sudán.

 

Por otra parte, las grandes comunidades negras de los Estados Unidos pueden reclamar un mérito enorme: conservan el cristianismo evangélico raizal y lo han enriquecido con su folclor y entusiasmo; son ellos los más fervorosos seguidores del Señor en medio de la creciente frialdad eclesiástica que se percibe entre los blancos, descontados algunos viejos pentecostales sobrevivientes.

 

Para los propósitos de este libro, conviene destacar el alto grado de entendimiento que hispanos y negros mantienen en términos generales.  Ello puede explicarse por la realidad de que en América Latina,  con excepción de los países europeizantes del cono sur como Argentina, Uruguay y Chile,  ha habido una fuerte influencia africana; y sin pasar por alto que las Islas del Caribe, pobladas mayoritariamente por esa etnia, suman  en forma constante comunidades migratorias a los Estados Unidos de América.

 

Esa alianza natural afro–latina que se expresa, sobre todo, en las artes y los deportes, puede ser un eslabón valioso para la nueva sociedad que, sin lugar a dudas, se está gestando en la superpotencia.  Los latinoamericanos, dada su diversidad, pueden ser un catalizador de las corrientes raciales; pero ese ir y venir no debe dejarse al azar espiritual, es prioritario ponerlo bajo la guía del Espíritu Santo, porque el cristianismo es la única religión propiamente universal capaz de conciliar todas las razas, todas las culturas, todos los idiomas, todas las sicologías colectivas y hacer de tan variados componentes – sin que ellos se desdibujen – un todo homogéneo.  Flexibilidad en la cultura e inflexibilidad en la ortodoxia ha sido el gran secreto de la vigencia cristiana a través de los siglos.

 

 

 (Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Eterno Presente, páginas 197-198)

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La otra cara de América | Afrolatinos

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El caso de la minoría latinoamericana se asemeja al de la afroamericana de hace algunas décadas.  Gracias a Dios la aplicación de los derechos civiles hizo que las cosas cambiaran y ya se vive una igualdad casi completa, descontadas lógicas excepciones.  La comunidad negra cuenta con figuras de mucho relieve en todos los órdenes  de actividad: en la política Colin Pawells, en la religión Ben Kinshlow, en la televisión Bill Cosby, etc. Ellos y una constelación de personalidades de primera línea disfrutan del aplauso general como en el pasado lo recibieron Louis Armstrong, Joe Louis y el doctor King.  Pero ahora han desaparecido las reticencias y, más bien, es observable cierta discriminación racial ‘al revés’ es decir, de los negros contra los blancos.

 

La autoimagen de los afroamericanos se vio fortalecida con esfuerzos de propaganda tan espectaculares como la serie ‘Raíces’, que se pone en antena de vez en cuando, y de ella se infiere, lamentablemente, que hubo cristianos esclavistas, Biblia en mano, justificando con versículos fuera de contexto sus abusos.  Hace varios años me hizo reír hasta llorar el chiste del cómico de raza negra Sammy Davis Jr., quien abrazara la fe judía como prosélito.  Cierto día – se burlaba él – subió al autobús urbano y tomó asiento en una silla delantera.  Cuando el chofer le recordó que los negros debían ocupar las butacas  de atrás, él aclaró: – Es que soy judío.  Entonces el conductor, frenando el vehículo, le dijo en forma terminante: – Siendo así, bájese.

 

 

 (Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Eterno Presente, páginas 196-197)

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La otra cara de América

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Estos brazos yo tengo que son más que palabras

William B. Yeats

 

Tomo prestado el título de un libro imprescindible para comprender la hispanidad norteamericana, escrito por el periodista mejicano Jorge Ramos, quien ha invertido el tiempo y paciencia en la investigación del fenómeno migratorio latinoamericano en los Estados Unidos.  Como ese autor lo afirma, no cabe duda de que la economía estadounidense se paralizaría si los hispanos decretaran ‘brazos caídos’.

 

Esta fuerza laboral mueve  una suma enorme en muchos miles de millones de dólares por año, principalmente en oficios primarios y tradicionales que los anglosajones ya no desempeñan, pero sin los cuales no podrían vivir.  Algo similar ocurre, digámoslo de paso, en los países industrializados de la Europa occidental, no solo con los turcos y los magrevíes, sino también con los ‘sudacas’, curioso apodo que se nos endilga allá a los hispanos de este lado del Atlántico.

 

Dios levante en la comunidad latina de los Estados Unidos más voces como la de Ramos en defensa de una minoría en crecimiento que busca en el norte refugio de las persecuciones, oportunidades de trabajo y estudio, fuentes de superación y todo cuanto significa el ‘sueño americano’.

 

El hecho de que algunos de ellos arriben ilegalmente bajo el impulso de la desesperación por el sustento de sus familias, y que la ‘minoría minoritaria de esa minoría’ se ponga al margen de la ley, no justifica las generalizaciones que llevan, en forma simplista e injusta, a desatar reacciones xenófobas.  Dicho lo anterior sin eliminar la sana autocrítica sobre la importación de los resabios latinoamericanos – no mayores que sus virtudes -, y la necesidad de adaptación a nuevas realidades dentro de las cuales el tipo de espiritualidad juega el papel preponderante.  Este último no es, por supuesto, el terreno propio del señor Ramos, pero los líderes religiosos harían bien en analizar sus comentarios para sacar conclusiones  que permitan un trabajo pastoral más eficiente.

 

 

 (Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Eterno Presente, páginas 195-196)

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En busca del Arquetipo | Genética Humana

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Sin embargo, en el terreno humano, es evidente que el hombre -creado a imagen y semejanza de Dios- no está facultado por su Creador para enseñorearse de sus propios congéneres.  Hay que entender que, desde el punto de vista bíblico-teológico, existe una diferencia fundamental entre el hombre y el animal, la cual puede descomponerse así:

 

El animal. Tratase de un ser dual o bidimensional, compuesto por alma (psiquis) y cuerpo (soma). La Biblia llama a esta clase de ser, genéricamente, psíquico. El animal tiene contacto con el mundo material a través de su cuerpo y por medio de los sentidos, y posee los atributos de la psiquis, a saber: Mente, emociones y voluntad.  Sin embargo, carece de conciencia, uso de razón y espiritualidad. (Cuando la Biblia usa la expresión psíquico en referencia al hombre, la aplica claramente a la parte natural del ser humano, que se maneja por los instintos y no por el espíritu.  San Pablo diferencia al psíquico -natural- del pneumático -espiritual-).

 

El hombre. Esta clase de ser es tridimensional, o tricótomo, formado por cuerpo (soma) alma (psiquis) y espíritu (pneuma).  La Biblia lo llama pneumático, es decir, que contiene espíritu o soplo divino en sí mismo.  El hombre se diferencia del animal en que tiene soplo de Dios, es decir, espíritu, realidad reconocida, inclusive, por los cristianos dicótomos; éstos, aún insistiendo en entender al hombre como formado de una parte material y otra inmaterial -herencia del dualismo griego- distinguen claramente en la última de ellas dos elementos: alma y espíritu.

 

En el terreno propiamente dicho de la clonación, nos vemos enfrentados diferentes realidades.

 

 

 (Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Reto de Dios, página 217)

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En busca del Arquetipo | Ingeniería Genética

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Frente a esta ciencia y sus logros, persisten las dos citadas formas extremas de interpretación; pero, como siempre sucede, la verdad está en el centro, en el equilibrio y balance que caracterizan al genuino cristiano.  Este asunto reviste capital importancia en nuestros países -como en todo el llamado Tercer Mundo-, donde las naciones ricas han promovido el control natal a través de métodos inhumanos, reñidos con la bioética más elemental, convirtiendo a mujeres y niños de la marginalidad social en ratas de laboratorio.

 

Desde la perspectiva de la Iglesia Integral la genética debe entenderse, en términos generales, de la siguiente manera: En las Sagradas Escrituras Dios entrega al hombre el señorío sobre todas las especies zoológicas y vegetales, lo cual indica que debe cuidar de ellas para preservarlas y mejorarlas, nunca para demeritarlas.  Ecología cristiana.

 

Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza, y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.

Génesis 1:26.

 

También les dijo: Yo les doy de la tierra todas las plantas que producen semilla y todos los árboles que dan fruto con semilla; todo esto les servirá de alimento.

Vers. 29.

 

Entendidas rectamente las cosas, no se encuentra contradicción alguna entre las Sagradas Escrituras y la ingeniería genética animal y vegetal, siempre y cuando ella tienda al mejoramiento de las especies; y,  también, cuando las pruebas de ADN se usen para fines positivos, como la identificación de criminales.  No ignoremos que los esfuerzos científicos por aumentar la calidad nutritiva de los vegetales, han producido alimentos transgénicos que comportan graves riesgos para la salud de quienes los consumen.

 

 

 (Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Reto de Dios, página 216-217)

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En busca del Arquetipo

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Siempre que la humanidad inaugura una época, algún antiprofeta anuncia la muerte inmediata del cristianismo.  La Revolución Francesa –fuente de inspiración de nuestros libertadores- no fue la excepción.  Sorprende releer, con dos siglos de retraso, al vizconde de Chateaubriand:

 

No vivimos ya en los tiempos en que bastaba decir: creed y no examinéis, puesto que se examinará por más que se pretenda evitarlo; y nuestro tímido silencio no sólo aumentará el triunfo de los incrédulos sino que disminuirá el número de los fieles.

 

Frente a los avances científicos y tecnológicos hay dos posiciones cristianas extremas, nacidas de las tendencias radicales de interpretación bíblica.

 

* Ciertos  fundamentalistas consideran que todo avance científico y tecnológico es obra de los demonios o del orgullo humano, y debe ser condenado.

 

* Ciertos modernistas, por el contrario, estiman que el progreso es una bendición de Dios para sus hijos y aceptan prácticamente toda invención.

 

 

 (Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Reto de Dios, página 215)

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La gran farsa | Alquimia

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Está, pues, en acción el misterio de la iniquidad, y su único obstáculo en la Tierra es la Iglesia.  Mientras estemos aquí, hemos de oponernos por todos los medios legítimos a la expansión de la apostasía, cuyas raíces vienen del huerto del Edén, y desde allí ha extendido sus ramas a través de las edades.  Satanás, el padre de todos los alquimistas mezcla en este crisol los elementos del ocultismo:  Reencarnación, espiritismo, astrología, quiromancia, curanderismo, teosofía, cábala, cartomancia, hechicería, magia, sociedades secretas, gnosticismo, futuromanía, y toda forma adivinatoria, cubiertos de nuevos ropajes que los hagan parecer cosas científicas o tecnológicas muy avanzadas, cuando en realidad se trata del mismo engaño que se ha movido por siglos y milenios desde las formas religiosas primitivas: panteísmo, animismo, tótem y tabú, vudú, umbanda y macumba, mitologías, etc.  Detrás del pomposo escenario donde se representa la gran farsa, Satanás ríe entre bambalinas al tiempo que mueve sus marionetas sobre el proscenio, ante un público hipnotizado.  El es el autor, el escenógrafo, el director y el consueta.

 

Los demonios no son fuerzas, ni energías, ni fenómenos; son personas espirituales que causan daño al hombre, aun cuando a veces parezcan favorecerlo.  Muchos hacen con manos limpias el trabajo sucio para estas criaturas.

 

Y no es de extrañar, ya que Satanás mismo se disfraza como ángel de luz.  Por eso no es de sorprenderse que sus servidores se disfracen de servidores de la justicia.  Su fin corresponderá con lo que merecen sus acciones. 2 Corintios 11:14-15.

 

Los días peligrosos que vivimos fueron profetizados claramente por el apóstol Pablo, gran instrumentador del cristianismo

 

 Porque llegará el tiempo en que  no van a tolerar la sana doctrina, sino que, llevados de sus propios deseos, se rodearán de maestros que les digan las novelerías que quieren oír.  Dejarán de escuchar la verdad y se volverán a los mitos.

2 Timoteo 4:3-4.

 

Satanás es el gran fabulista de la Nueva Era, su verdadero dios, a cuya adoración conducen todos los caminos de esta encrucijada espiritual seudocientífica.  Pero la verdad no cambia, ni se disfraza

 

Porque hay un solo Dios y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre.

1 Timoteo 2:5.

 

A ese Único Mediador sean la gloria, la honra y la alabanza por siempre.  No hay más eras en la historia humana que AC y DC, antes de Cristo y después de Cristo, porque Él es el mismo ayer y hoy y para siempre.

 

 

 (Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Reto de Dios, página 212-214)

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