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Darío Silva-Silva

VI-ABR-04

El acuerdo

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San Lucas no era judío, sino griego, de profesión médico; además, escritor e historiador; y, al parecer, se hizo cristiano a través del ministerio del apóstol San Pablo, a quien acompañó en todas sus aventuras.  Por eso en Hechos de los Apóstoles él nos comenta con pelos y señales la odisea paulina. En su evangelio Lucas registra estas palabras de Jesús.

 

 

“El que no está de mi parte, está contra mí; y el que conmigo no recoge, esparce”.

Lucas 11:23.

 

 

En este episodio viene Jesús de Nazaret hablando sobre liberación de opresiones satánicas.  Es bien interesante que Nuestro Señor siempre asocia la acción de los demonios sobre la gente a las contiendas, las divisiones y los pleitos.  En otras palabras, si no tuviéramos contiendas, divisiones y pleitos, los demonios no podrían actuar.  Es sencillo, pero es verdad.  La verdad siempre es sencilla.  La razón es elemental; Dios es factor de unidad y Satanás es factor de división.  Dios une, Satanás divide.  Y para enseñarnos a vivir unidos según su propósito, el Espíritu Santo quiere que trabajemos la llave del acuerdo.  Significa que uno de los dos creyentes es la cerradura y el otro es la llave.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro Las Llaves del Poder, página 269-270)

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VI-ABR-03

La obediencia | Bendiciones de la obediencia P8

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La bendición del prestigio.  Seamos precisos en el lenguaje: Prestigio no significa popularidad. Realmente somos muy impopulares los cristianos, pero tenemos prestigio. Son cosas diferentes. Por eso decimos: La bendición del prestigio, no la bendición de la popularidad.

 

“Todas las naciones de la tierra te respetarán al reconocerte como el pueblo del señor.”

Deuteronomio 28: 10

 

Te respetarán. Aunque no somos populares, se oye decir a la gente: Es mejor no meterse con los cristianos porque eso es un problema. Ellos tienen algo raro y especial. La gente comenta. Yo lo he oído muchas veces.

 

Bendición de la preeminencia.  Preeminencia significa importancia. Dios hace de cada uno de sus hijos una persona sobresaliente.

 

“El Señor te pondrá a la cabeza, nunca en la cola. Siempre estarás en la cima,  nunca en el fondo, con tal de que prestes atención a los mandamientos del Señor tu Dios  que hoy te mando, y los obedezcas con cuidado”.  Deuteronomio 28: 13

 

Hay muchos cristianos que se consideran cola y viven como si fueran tal; pero son cabeza, sólo que no se han dado cuenta.  No tienen identidad.  Oír y cumplir, los dos giros, las dos vueltas de la llave de la obediencia. Algunas personas confunden orgullo con autoestima, que son conceptos bien diferenciados.  Qué fastidioso es el hermanito, con carita de yo no fui y olor a santidad,  que tira la cabeza a un lado y dice: Yo soy tan humilde, que me siento orgulloso de lo humilde que soy.  Sólo es un grandísimo farsante, un hipócrita.  Pablo afirma que los que afectan humildad no son humildes.  La virtud de la humildad no consiste en menospreciarse a sí mismo, sino en no considerarse uno más de lo que es.  Que nadie tenga de si más alto concepto que el que debe tener, escribe a los romanos.  Pero no dice que lo tenga más bajo.  Te pondrá a la cabeza y no a la cola; estarás en la cima y no en el fondo.  ¿Qué dijo Dios sobre su pueblo? A mis ojos fuiste de alta estima, fuiste honorable y yo te amé. ¿Cuánto vales para el Padre? ¿En qué precio te tiene tasado o valorado? Piénsalo: El pagó por tu vida toda la sangre de su Hijo.  Vales para Dios toda la sangre de Jesús. ¿Y por qué no recibimos las bendiciones? Porque no cumplimos las condiciones.  Un día el Dios eterno, por amor a ti y a mi, se hizo hombre.  Se convirtió en criatura siendo el criador y se humillo hasta ser tratado como un criminal y morir en la cruz. ¿Por qué lo hizo? ¿Para qué lo hizo? El apóstol se lo aclaró a los filipenses en forma magistral.

       

“La actitud de ustedes debe ser como la de Cristo Jesús, quien, siendo por naturaleza Dios, no consideró el ser igual a Dios como algo a qué aferrarse.  Por el contrario, se rebajó voluntariamente, tomando la naturaleza de siervo y haciéndose semejante a los seres humanos.  Y al manifestarse como hombre, se humilló a sí mismo y se hizo obediente hasta la muerte, ¡y muerte de cruz! Por eso Dios lo exaltó hasta lo sumo y le otorgó el nombre que está sobre todo nombre que está sobre todo nombre, para que ante el nombre de Jesús se doble toda rodilla en el cielo y en la tierra y debajo de la tierra, y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre”.

 Filipenses 2:5-11.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro Las Llaves del Poder, página 265-268)

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VI-ABR-02

La obediencia | Bendiciones de la obediencia P7

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Bendición de la abundancia.  Es necesario entender que la economía depende de la espiritualidad.

 

El Señor te concederá abundancia de bienes: multiplicará tus hijos, tu ganado y tus cosechas en la tierra que a tus antepasados juró que te daría. El Señor abrirá los cielos, su generoso tesoro, para derramar a su debido tiempo la lluvia sobre la tierra y para bendecir todo el trabajo de tus manos. Tú les prestarás a muchas naciones, pero no tomarás prestado de nadie.

Deuteronomio 28: 11-12.

 

Es fácil observar en el panorama mundial cómo los países cuyas leyes han sido extraídas de la Biblia son los más prósperos. Por contraste, los países donde se cree, por ejemplo, en la reencarnación, son miserables. Allí a nadie se le ocurre decir: Voy a trabajar duro ahora para descansar en la próxima vida; sino, por el contrario, descansaré mucho ahora, porque en mi próxima reencarnación me va a tocar trabajar arduamente. Eso empobrece la sociedad, hace que la gente no trabaje. En tales lugares, es un  espectáculo deprimente ver a los niños muriendo de hambre entre montones de basura, roídos por enormes ratas, debajo de las ubres de las vacas sagradas. Yo no quiero eso para mí Latinoamérica, sino aquello que ha engrandecido a las potencias de la tierra, a saber: Los principios y valores de la civilización cristiana. ¿Y por qué dice la Biblia que Abraham era riquísimo? Porque era obediente, porque descubrió que la abundancia proviene de la obediencia. Y no se trata de apegarnos a los bienes materiales. No es posible servir a dos señores: A Dios y a las riquezas. Pablo enseña que no debemos colocar la confianza en las riquezas, sino en el Dios que da las riquezas.

“El dinero no es bueno ni malo, sino neutro. Bueno o malo es el corazón del hombre, según utilice el dinero para bien o para mal.”

 

Billy Graham, quien acaba de ser escogido por Time como uno de los cien personajes más influyentes del siglo XX, dijo esta cosa sensata: El dinero es muy bueno como esclavo, pero muy malo como amo. Usted escoge si se esclaviza del dinero o si se vale del dinero. Pero no existe en las Sagradas Escrituras ninguna condena a poseer bienes materiales. Esa es una argucia del diablo para empobrecer a los cristianos. Ejemplar es el contentamiento de que habló San Pablo: He aprendido a contentarme cualquiera sea mi situación, sé tener abundancia y sé pasar necesidad. En todo y por todo estoy acostumbrado, así  para pasar hambre como para estar lleno. Todo lo puedo en Cristo que me fortalece.

 

Está claro pues,  que tendrás abundancia si oyes y cumples la Palabra de Dios en cuanto a la economía. Ahora bien, usted le da vueltas y vueltas al tema y no encuentra ninguna otra fórmula a través de la cual Dios le abra la puerta de la abundancia, si no es el diezmo. Diezmar o no diezmar es su dilema, pero no es mi problema. Mi tema es enseñarle para que usted sea prosperado, si lo quiere aprender.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro Las Llaves del Poder, página 265-266)

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VI-ABR-01

La obediencia | Bendiciones de la obediencia P6

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La bendición del trabajo.  En Latinoamérica nos hemos habituado al enriquecimiento fácil, y eso nos ha llevado al enriquecimiento ilícito. Las Sagradas

Escrituras  hablan muy claro sobre los bienes materiales.

 

El Señor bendecirá tus graneros, y todo el trabajo de tus manos. El Señor tu Dios te bendecirá en la tierra que te ha dado. El Señor te establecerá como su pueblo santo, conforme a su juramento, si cumples sus mandamientos y andas en sus caminos.

 

Deuteronomio 28: 8-9

 

Mira la reiteración: Si cumples, si andas en sus caminos. Es una incomprensión para los cristianos de Latinoamérica por qué la patria en que les ha tocado vivir se halla en tan malas condiciones. Era también una incomprensión para los israelitas por qué  estaba en tan malas condiciones Canaán. Canaán era Latinoamérica, pero ellos la transformaron, la convirtieron en la tierra que fluye leche y miel, mediante la promesa de Dios. Latinoamérica es nuestro Canaán, la tierra que Dios nos ha entregado. Él nos bendecirá en esta Canaán, si nosotros manejamos bien la llave de la obediencia. Y veremos grandes cosas en Latinoamérica, si comenzamos hoy mismo. No es ningún descubrimiento decir que en Latinoamérica  hay pobreza y violencia. ¿Por qué? Porque hay idolatría. Donde quiera que hay idolatría, habrá pobreza y violencia. Tales cosas van siempre juntas. Debemos trabajar para cambiar esas costumbres porque nosotros somos el pueblo santo apartado del Señor. Una nación dentro de la nación, un país dentro del país, un reino dentro del reino. Nos corresponde afectar la sociedad para que cambie. Oír y aplicar hará que Latinoamérica se convierta en la tierra que fluye leche y miel.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro Las Llaves del Poder, página 263-264)

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VI-MAR-04

La obediencia | Bendiciones de la obediencia P5

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Bendición de la victoria. Nadie quiere ser derrotado y en esta vida abundan los adversarios. Sin embargo,

 

“El Señor te concederá la victoria sobre tus enemigos. Avanzarán contra ti en perfecta formación, pero huirán en desbandada.”

 

Deuteronomio 28: 7

 

Hay quienes salen a la batalla personalmente, enfrentándose directamente. ¿En qué consiste esta bendición? No en que tú derrotas a los enemigos, sino que Dios los derrota por ti. El mismo se encarga de ellos, pues lo que dice de nosotros nuestro Dios es una cosa tierna y sencilla: Que somos su especial tesoro. Su amor es tan grande, a pesar de todo, incondicionalmente, sin importar lo que seamos, él nos dice: Son la niña de mis ojos. Dice también: En mis manos los tengo esculpidos, nunca me olvido de ustedes. ¿Qué ocurre cuando un padre humano ve que a su hijo lo golpean? Ese niño no tendrá que defenderse, pues el mismo papá se encargará del agresor. Nunca olvides que Dios es papá, y si le lesionan a uno de sus pequeñitos, reacciona como tal. El mismo se apersona del asunto,  no tienes que hacerlo tú. ¿Por qué  no sientes protección de tus enemigos?  Porque no has hecho los dos movimientos para abrir tu llave de la obediencia: Escuchar y practicar.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro Las Llaves del Poder, página 262-263)

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VI-MAR-03

El tesoro de la amabilidad | Lo que no es la amabilidad P3

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La adulación es simulación

¡Qué observador perspicaz era el rey Salomón! Veamos cómo  trata temas que se relacionan entre sí, y que respaldan la línea de pensamiento que venimos exponiendo:

 

A fin de cuentas, más se aprecia al que reprende que al que adula.

Proverbios 28:23

 

Es mejor reprensión que adulación. Simular, palabra que he utilizado, es fingir. Por eso hay simulacros. Simulador es el fingidor, aquel que anda  por la vida como en un baile de máscaras, cambiando de careta cada vez que se encuentra con una persona, pero nunca se muestra como es. Y, ¡cosa terrible! disimular es simular dos veces. ¿Se ha dado cuenta que la gente  disimula muchas cosas? El que disimula es doblemente hipócrita, dos veces simulador, dos veces fingidor.

 

La amabilidad fingida es una trampa

No es necesario movernos del maravilloso libro de los Proverbios para continuar con nuestra enumeración. Leamos:

El que adula a su prójimo le tiende una trampa.

Proverbios 29:5

 

¿Saben una cosa?  Yo siempre me pongo en guardia cuando alguien se me acerca y me dice: “Oye, pastor, como tú no hay nadie en la zona tórrida, eres  la versión rústica de San Pablo” y cosas por el estilo. Me hacen temblar esa clase de palabras porque detrás de ellas está agazapado un traidor. Ahora bien, uno debe reconocer el mérito ajeno, por supuesto; pero hacerlo sin adulación y sin exageración. Digamos  lo justo, como Jesús lo enseñó. Y mucho cuidado, pues la falsa amabilidad despierta la vanidad.

 

Los estafadores son amables

Ahora volvemos a las valiosas enseñanzas del apóstol de los gentiles:

 

Como saben, nunca hemos recurrido a las adulaciones ni a las excusas para obtener dinero; Dios es testigo.

1 Tesalonicenses 2:5

 

Lo que Pablo afirma aquí es bien simple: “Yo no soy un estafador,  nunca le he  sacado la plata a nadie utilizando adulaciones ni zalamerías. Dios mismo es testigo de que jamás he actuado en esa forma”. Adulaciones y excusas dice el apóstol. Cuántas personas se nos acercan en las iglesias, llenas  de buenas maneras, gente aparentemente amable, pero que solo trata de ablandarnos a base de adulaciones para sacar provecho de nosotros. Hay que tener especial cuidado con tales burladores y engañadores que abundan en los grupos cristianos de hoy. Eso no es  amabilidad, sino solamente un disfraz. Mucho ojo, porque el adulador puede ser un estafador.

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Fruto Eterno, página 152-153)

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VI-MAR-02

El tesoro de la amabilidad | Lo que no es la amabilidad P2

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No es halagar al prójimo

Algunos  piensan que la amabilidad consiste en decirle al prójimo con voz engolada: “Yo te amo”,  y pasarle la mano por la espalda, desde donde esta comienza hasta donde termina su dulce nombre, friccionándolo en una forma que a veces resulta fastidiosa. Estas son costumbres de una subcultura “evangelicoide” que nosotros hemos heredado.  Pero la Biblia es muy clara al respecto:

 

Yo no sé adular a nadie si lo hiciera, mi Creador me castigaría.

Job 32:22

 

En medio del dolor, el despojo,  la ruina,  la pobreza,  la miseria, el luto, el abandono de su mujer y  la enfermedad, Job es un hombre íntegro, se conserva en su ley, y razona: “Yo no trataré de arreglar mis problemas adulando a nadie para que me ayude”. En contraste con Job, cuando pasamos por algún  fracaso, tendemos a  volvemos adulones con los demás porque tratamos de que nos tengan misericordia. Jamás debemos olvidar que “el halago recibe mal pago”

 

La zalamería es falsedad

Proverbios es –ni para qué recalcarlo- un libro que habla muchísimo de estos temas, como del diario vivir en general. Aquí un ejemplo:

 

Como baño de plata sobre vasija de barro son los labios zalameros de un corazón malvado.

Proverbios 26: 23

 

Imagínese  una vasija de barro recubierta de plata y tendrá una idea de lo que  es  la zalamería, algo simplemente exterior, un disfraz.  Algunos piensan que son amables sólo porque son zalameros, pero la Biblia  dice que, en el fondo,  tienen corazones malvados. Amabilidad es cordialidad pero zalamería es hipocresía.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Fruto Eterno, página 151-152)

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VI-MAR-01

El tesoro de la amabilidad | Lo que no es la amabilidad

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Después que miremos la parte negativa, miraremos también la positiva, en un esfuerzo dialéctico por desentrañar el sentido original de esa virtud hoy tan escasa, pero tan necesaria, que es la amabilidad. Tropieza uno casi a diario con cristianos altaneros, mordaces, de malos modales, y siente ganas de reeditar el maravilloso Manual de Urbanidad y Buenas Maneras,  que fue todo  un “best-seller” en viejas épocas y ahora parece una especie de incunable porque no se consigue por ninguna parte. Su autor,  Manuel Antonio Carreño, era un buen protestante presbiteriano y  lo único que hizo con su librito fue codificar la ética elemental que debe tener todo cristiano. ¿Qué no es la amabilidad?

 

No es halagar a Dios

Hay personas que oran como tratando de adular a Dios: “Señor, eres tan lindo, yo te amo tanto, tú significas todo  para mí”, pero le están mintiendo con la lengua y no se dan cuenta de que él mira directamente el corazón. ¿Qué dice el salmo?

 

Pero entonces lo halagaban con la boca, y le mentían con la lengua.

Salmo 78:36

 

El Señor no atiende a estos aduladores eclesiásticos; más bien les dice: “Farsante, mentiroso, lo que me están diciendo no lo sientes en tu corazón”.  ¿Debemos ser amables con Dios?, sí, pero amabilidad no significa hipocresía. Escucha uno oraciones grandilocuentes a través de las cuales las personas halagan a Dios con palabras infladas de su boca, y le dicen una cantidad de mentiras. ¡Qué tontos son! Deberían saber que Dios no se deja sobornar de nadie, pues  no necesita que nadie le “eche cepillo”, ni lo trate diplomáticamente. En el mundo político, diplomacia es falacia.

 

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Fruto Eterno, página 150-151)

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VI-FEB-04

El tesoro de la amabilidad P2

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Si nos atenemos a la etimología castellana de “amabilidad”, comprendemos claramente qué significa “amable”. Mi diccionario dice: “Digno de ser amado, complaciente y afectuoso”. Ahora bien, amabilidad es la condición y cualidad de amable; que,  en términos muy exactos, significaría “cristiano”, porque  lógica, natural, espontáneamente,  el cristiano debe ser amable, es decir, digno de ser amado, complaciente y afectuoso.  Sin embargo, no  parece ser así, pues allá afuera, en la sociedad humana,  hay unas ideas bastante diferentes; todo el mundo juzga que los evangélicos son, más bien, antipáticos, orgullosos espirituales, despreciativos, distanciadores y odiosos. Como quien dice, todo lo contrario de lo que está pidiendo el apóstol San Pablo cuando  enseña sobre el fruto del Espíritu Santo.

 

Hay que reconocerlo, aunque duela, tenemos mala imagen,  nos hemos ganado fama de  personas anormales, por fuera del contexto social, y ese es uno de los grandes problemas que enfrenta el cristianismo de hoy. Muchos no se convierten en los días actuales,  porque no quieren ser tan pesimistas, negativos e insociables, tan poco amables como el cristiano promedio de hoy en día.

 

El gran historiador cristiano Richard Nieburhn afirma, con razón,  que cada vez que en la historia humana se presentan necesidades  nuevas, la Reforma Protestante crea un movimiento específico para atenderlas. Hoy en día -añade esta reconocida autoridad- los más grandes esfuerzos cristianos se aglutinan en dos corrientes: las llamadas megaiglesias y el movimiento pentecostal, y  marca esta diferencia: las megaiglesias congregan a personas de clases medias y profesionales que se ocupan del conocimiento y son más dúctiles a la gentileza relacional; en tanto, en el movimiento pentecostal, por el contrario, la tendencia es a que haya personas de clases marginales que no tienen posibilidad de ascenso social ni económico.

 

Tales afirmaciones de tan importante pensador cristiano del siglo XX deberían hacernos meditar: ¿se está formando esa clase de división en el cristianismo? ¿Hay, en sentido estricto, iglesias para los que piensan e iglesias para los que no piensan, iglesias para los que tienen ascenso social e iglesias para los que no lo tienen? Es lamentable que, en muchos casos, las congregaciones sean en realidad guetos cerrados y exclusivistas, y ello tiene  mucho qué ver con la falta de amabilidad entre cristianos. Y hay que decir con franqueza que,  para  que el cristianismo vuelva a ser esencialmente lo que su Fundador quiso que fuera, es indispensable rescatar la amabilidad.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Fruto Eterno, página 148-150)

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VI-FEB-03

Los tesoros perdidos | La oveja perdida P2

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En dimensión cósmica, el planeta Tierra tal vez sea la oveja extraviada del redil divino y, por eso en su infinita misericordia, el Padre envió a su Hijo como el pastor que deja seguras en sus establos a las noventa y nueve para recuperar esta pequeña arisca que se le salió de las manos.  Planetariamente, en nuestro propio ámbito terrícola se repite la parábola:

 

El entonces les contó esta parábola: Supongamos que uno de ustedes tiene cien ovejas y pierde una de ellas.  ¿No deja las noventa y nueve en el campo, y va en busca de la oveja perdida hasta encontrarla?.  Y cuando la encuentra, lleno de alegría la carga en los hombros y vuelve a la casa.  Al llegar reúne a sus amigos y vecinos, y les dice: Alégrense conmigo; ya encontré la oveja que se me había perdido.

Lucas 15: 3-6

 

Hoy el pastor cristiano se ve cómodamente instalado en su redil, rodeado de ovejas gordas a las que ordeña y esquila a regusto, mientras la extraviada vaga por acantilados peligrosos, ciega y torpe, en medio de la oscuridad espantosa.  Si alguien se ha marchado, oremos para que regrese – opinan – pero no tomemos iniciativas que puedan perturbar la legítima libertad en uso de la cual se ha marchado lejos del rebaño.  El hombre posmoderno es esa oveja perdida,  que se cree autosuficiente cuando desconoce su esencia gregaria y la necesidad que tiene de todos los demás, como miembros de sus propios miembros.  Al individualismo russelliano se ha sumado la sentencia cómoda del proceso  kafkiano: el hombre es culpable de ser inocente.

 

Algunas ovejas perdidas de hoy son desertores de la fe cristiana.  Muchos de ellos se fueron alejando sin darse cuenta y sin que nadie se diera cuenta.  Que el Espíritu Santo nos envíe  una efusión de valor y poder para ir a su rescate.  Desde un lugar más alto que las torres gemelas alguien vigila sobre nosotros: el Príncipe de los Pastores, ante quien no podemos presentarnos con faltantes cuando venga a contar los rebaños que nos ha encomendado, oveja por oveja, en forma minuciosa.

 

Por tanto pastores, escuchen bien la palabra del Señor: Tan cierto como que yo vivo – afirma el Señor omnipotente -, que por falta de pastor mis ovejas han sido objeto de pillaje y han estado a merced de las fieras salvajes.  Mis pastores no se ocupan de mis ovejas; cuidan de sí mismos pero no de mis ovejas.

Ezequiel 34:7-8

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Eterno Presente, página 170-171)

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