CR - Colombia
CR - España
CR - Panamá
CR - USA

 

Darío Silva-Silva

La luz de la bondad

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

Por tanto, considera la bondad y la severidad de Dios: severidad hacia los que cayeron y bondad hacia ti. Pero si no te mantienes en su bondad, tú también serás desgajado.

Romanos 11.22

 

La bondad es la sexta característica del fruto espiritual, según la bien conocida enumeración paulina. Es este  un capítulo de Romanos en el cual el propio apóstol  habla sobre la relación de los cristianos con los judíos; en su perspectiva, ellos son el olivo natural, y nosotros, ramas silvestres  injertadas; y, por lo tanto, debemos tener la mejor relación posible con el pueblo de Israel. Pero, al margen de la deseable amistad entre judíos y cristianos, la referencia a la bondad de Dios -y a su severidad- nos viene como anillo al dedo ya que, en nuestra serie, vamos a hablar de la bondad.

 

En una definición básica, primaria, la bondad es propiamente la condición de bueno. Necesariamente, la bondad nace de un corazón bueno, pues un corazón malo produce maldad; y, como se trata de algo espiritual, obviamente la bondad proviene de Dios; exactamente, del corazón mismo de Dios. La razón es sencilla, porque Dios es infinitamente bueno, en su propia naturaleza esencial palpita la bondad. Miraremos por lo tanto el tema apasionante de la bondad de Dios.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Fruto Eterno, página 169-170)

Read More

El tesoro de la amabilidad | Ejemplos de amabilidad P4

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

Unidad, convivencia y tolerancia. Por haber  dicho que con los católicos hay que tener “convivencia en la diferencia”, algunos sectores evangélicos me han criticado. Por Dios, ¿no entienden qué significa convivencia? Convivencia -en este caso- no implica acuerdo ni, mucho menos, contubernio, puesto que se añade  “en la diferencia”; y, aquí sí como decían los viejos, “juntos pero no revueltos”.  Lo que no  puede hacerse, en unos países  que ya tienen suficientes enfrentamientos, conflictos y guerras,  disensiones y discordias,   es trasladar a América Latina la anacrónica guerra de Irlanda entre protestantes y católicos como otro factor de perturbación.

 

Los cristianos debemos ser pacificadores y, aunque tracemos una línea divisoria bien clara con los católico-romanos,  tenemos  que convivir con ellos. Convivir es “vivir con”. ¿Acaso ellos viven en  países distintos a los nuestros? Compartimos el mismo espacio, acatamos las mismas autoridades y sufrimos los mismos problemas, aunque no tengamos los mismos dogmas y las mismas creencias. Y ¿de qué manera se logra esto? Tal como convivía con los hititas el patriarca Abraham, por ejemplo.

 

Por último,   frente a los demás sistemas  propiciamos “tolerancia en la distancia”. Yo no puedo tener la misma clase de relación con un politeísta que con un agnóstico, ni el mismo tipo de contacto con un agnóstico que con un monoteísta. Los judíos y los musulmanes creen en el  Dios de Abraham, son monoteístas como nosotros; pero,  dentro del monoteísmo, mi relación tampoco puede ser igual con un musulmán que con un judío.  Hay ciertas diferencias y graduaciones en el trato con las personas dentro de esas “empatías” espirituales; y, por eso, promovemos “tolerancia en la distancia”.

 

Es necesario mantener cierto trecho, más que nada con los practicantes de sistemas religiosos falsos; no es posible sostener el mismo grado de  comunicación con los miembros de las diferentes creencias, aunque se debe ser amable con todos por igual.  No es cierto que “todos los caminos conducen a Roma”. (Bueno, a Roma puede que sí, pero no a Dios).  Respecto a  este tema de la amabilidad, francamente debiéramos volver a la enseñanza sencilla de Agustín de Hipona en el siglo IV:

 

En lo esencial, unidad

En lo no esencial, libertad

Y en todas las cosas, caridad.

 

Si entendiéramos y aceptáramos estas consideraciones tan sencillas,  nuestra amabilidad crecería y seríamos seguidores más auténticos de Aquel a quien San Pablo describe como el máximo ejemplo de amabilidad conocido en la historia. Las instrucciones del apóstol tienen validez para todos los tiempos y, en cortos versículos, nos dan un marco teórico de la amabilidad:

 

Por tanto, si sienten algún estímulo en su unión con Cristo, algún consuelo en su amor, algún compañerismo en el Espíritu, algún afecto entrañable,  llénenme de alegría teniendo un mismo parecer, un mismo amor, unidos en alma y pensamiento.  No hagan nada por egoísmo o vanidad; más bien, con humildad consideren a los demás como superiores a ustedes mismos.  Cada uno debe velar no sólo por sus propios intereses sino también por los intereses de los demás.

Filipenses  2:1-4

 

Amabilidad, fruto del Espíritu Santo que, al producirse en cada hijo de Dios, multiplica su semilla prodigiosa en los surcos de la sociedad para que ésta produzca  una gran cosecha jovial de seres humanos gentiles y respetuosos unos con otros. Soñemos con ese milagro de la productividad espiritual de Cristo.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Fruto Eterno, página 165-167)

Read More

El tesoro de la amabilidad | Ejemplos de amabilidad P3

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

Los ángeles son amables. Saludar  es un acto de amabilidad  elemental que se ve hasta en los ángeles.   ¿Recuerdan cuando viene Gabriel en persona a visitar a la adolescente María de Nazaret?  Ella no era una princesa ninivita, egipcia o babilónica, sino una mujer realmente muy humilde. Un ángel es un ser superior a un ser humano; sin embargo, lo primero que Gabriel hace ante esta jovencita tímida y con acné es saludarla amablemente: “Salve, muy favorecida”. Cortesía angelical.

 

En los tiempos actuales, ve uno descortesía aún en los noviazgos, los muchachos  no saben lo que es cortejar correctamente a una mujer. En mis tiempos de juventud se decía: “Las damas primero”; pero, por supuesto, en la amabilidad había tarifas diferenciales: “Primero la edad que la belleza”. También se acostumbraba dejar la acera al anciano, al limitado, a la dama; ceder el puesto a las personas mayores en edad, dignidad y gobierno; abrir y cerrar la puerta  del automóvil a las señoras, etc.  Hoy lo que   se ve es descortesía, todo el mundo quiere pasar primero,  nadie dice: “Siga usted”, siendo que no se pierden diez  segundos dejando pasar al otro adelante.

 

El cristiano debería ser conciente de que  puede ganar -o perder- un alma con su conducta social. No es simplemente humanitario, sino cristiano, levantar al que ha caído, darle la mano al anciano que está cruzando la calle. La amabilidad   tiene mucho que ver con la misericordia. Ayudar a los necesitados en sus urgencias y, también, ser solidario con la gente en sus alegrías no son solo amabilidades sino principios de ética elemental. Últimamente  a muchos les cuesta trabajo sonreír, algo fácil de hacer y gratuito; y, claro,  no significa que yo debo andar exhibiendo  una sonrisa permanente de oreja a oreja, como un payaso de circo. No se trata de fingimiento, no es derrochar hipocresía, colocarse caretas, y cosas así. Pero practicar la amabilidad en todas las relaciones interpersonales es una  ordenanza  bíblica de ineludible cumplimiento.

 

Amabilidad entre padres e hijos, amabilidad entre cónyuges, amabilidad entre patronos y trabajadores, amabilidad entre hermanos y amabilidad con los inconversos. En mi iglesia se ha enseñado desde el principio esta consigna:

 

Entre cristianos, unidad en la variedad;

con católicos y ortodoxos, convivencia en la diferencia;

 frente a los demás sistemas, tolerancia en la distancia.

 

Un error grave de apreciación se comete al pensar que uno es descortés porque no está de acuerdo con algunos dirigentes eclesiásticos  sobre la forma  como manejan los temas bíblicos. Eso no es descortesía, sino búsqueda de una genuina identidad cristiana. Dentro de la sana doctrina, los grupos evangélicos son  diferentes entre sí, no hay congregaciones clones ni creyentes clonables; la iglesia es una vid y muchas ramas y, en ese conjunto,  unas ramas son largas y otras  cortas, unas  delgadas y otras  gruesas, pero todas están adheridas a la misma vid verdadera que es Jesucristo. Es importante entender lo que significa estar unidos siendo variados; pues,  si decimos “unidad en la variedad”, es porque somos variados, no porque somos iguales. Lo importante es que se trate con respeto al que ve algunas cosas diferentes a como uno las percibe.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Fruto Eterno, página 163-165)

Read More

Los hijos de Abraham | La nueva sinagoga

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

Hoy en día hay un cierto hispanoisraelismo que se hace evidente en comunidades sefarditas que optan por la fe cristiana.  Todos debemos alegrarnos de que en el pueblo del Señor haya gente que lo acepte como su Mesías; sin embargo, las sinagogas mesiánicas hispanas que hoy surgen comportan riesgos para los cristianos gentiles.  Algunas personas se han dado a la tarea de excavar en sus árboles genealógicos para identificar el  elemento hebreo.  Hace varias décadas el poeta colombiano Rafael Ortiz González escribía:

 

Pero es tan fuerte el fiel determinismo

por estas latitudes milenarias,

que he sacudido el árbol de mi sangre

a ver si de la fronda de mis venas

vuela una vieja golondrina hebraica.

 

A muchos les queda fácil hallar el hilo que desenrede el ovillo de sus ancestros judíos.  Recientemente recibí un correo electrónico desde Atenas,  enviado por el judío mesiánico Félix Guttmann, en el cual se me informa que los Silvas son sefarditas que huyeron de la Inquisición y se afincaron en Colombia y Chile.  (Por este descubrimiento no se me ocurriría mandarme a circuncidar.) El gran inconveniente de esta nueva ola radica en que muchos entusiastas neófitos organizan grupos informales que se dedican a judaizar a los cristianos hasta descristianizarlos, o bien a cristianizar a los judíos desjudaizándolos y no cristianizándolos propiamente.

En Estados Unidos, por suerte, existen mejores controles de calidad para estos productos y, por supuesto, hacen presencia sólidas y correctas comunidades como la Alianza Judeo–Mesiánica Internacional que lidera el rabino y pastor David Sedaca, argentino por más señas, quien aporta elementos culturales latinoamericanos muy valiosos a este movimiento insurgente de grandes proyecciones.

Alguien pensará que las propuestas de este libro son utópicas.  Pretender que Estados Unidos, como eje del mundo actual, sea el núcleo de fusión de tantas fuerzas contradictorias suena a mera ilusión.  Sin embargo, lo que hoy es la Civilización Cristiana Occidental se amalgamó en Roma – los romanos eran los gringos de aquel tiempo – conciliando elementos disímiles en apariencia: la filosofía griega, la legislación romana, la ética semítica, la cultura celtogermánica, todo ello con el soplo del Espíritu Santo a través de las Sagradas Escrituras.  El cristianismo es el gran catalizador humano, pero ha sido funesto error considerarlo como una cultura en sí mismo, pues uno puede ser cristiano y anglosajón, cristiano y latinoamericano, cristiano y chino, cristiano e indígena, sin dejar de ser lo uno para poder ser lo otro.  La Biblia es bien clara al respecto:

Después de esto miré, y apareció una multitud tomada de todas las naciones, tribus, pueblos y lenguas; era tan grande que nadie podía contarla.  Estaban de pie delante del trono y del Cordero, vestidos de túnicas blancas y con ramas de palma en la mano

Apocalipsis 7:9

Lo maravilloso de los Estados Unidos es la diversidad sin límites.  La xenofobia es mal desconocido en su territorio, salvo el caso de fanáticos – terroristas nunca faltan – para quienes el ser humano superior es el que forma en sus propias filas.  De ahí que resulte relevante, en un examen de posibilidades futuristas, a la luz – o a la sombra – de la tragedia septembrina, detenerse a pensar en un posible acuerdo sobre temas mínimos entre las distintas vertientes del monoteísmo, sin descartar sus perfiles particularistas. La historia no se estanca, ni puede hacerlo, en pequeños reductos raciales, religiosos o culturales.  La virtud del cristianismo es aprovecharlo todo, sintetizarlo todo, organizarlo todo, del caos al concierto, bajo la batuta del Gran Maestro Universal.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Eterno Presente, página 185-187)

Read More

Los hijos de Abraham | ¿Hispanoisraelismo?

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

España fue, propiamente, la segunda patria de los judíos.  El rabino Hananel Sevilla, jefe religioso de una comunidad  sefaradí en Sofía, Bulgaria, ha dicho que la presencia de su pueblo en tierras españolas se remonta a los tiempos de la dominación babilónica, cuando muchos huyeron por el Mediterráneo hacia Tarsis, en Andalucía.  Los sefarditas suelen decir que ellos no son culpables de la muerte de Jesús, puesto que se encuentran en Sefar o Sefarad (nombre bíblico de España) desde quinientos años antes de Cristo.

Nadie pone en tela de juicio la patente judeidad étnica de Antioquia en Colombia, Córdoba en Argentina y Monterrey en México.  Hay también quienes se aventuran con Menasé ben Israel y Antonio de Montezinos en la hipótesis de que en la América precolombina se afincaron algunas de las tribus israelitas perdidas en tiempos de Salmanasar.  Se encuentran indicios judaicos en algunas costumbres indígenas: la circuncisión en Yucatán y Acuzamil, el jubileo cada cincuenta años en Nueva España, el matrimonio con la viuda del hermano en el Perú, la guarda eterna del fuego en los altares por los Totones, el relato del diluvio universal y la Torre de Cholula, similar a Babel, para citar pocos ejemplos.

América Latina, por todo lo anotado anteriormente, es un crisol donde se funde el porvenir humano, y su presencia creciente en los Estados Unidos debe orientarse positivamente para que la masa migratoria entregue sus aportes creativos hacia la meta común de una humanidad más humana, si se permite tal expresión.  Dicho directamente, más cristiana.  Mejor aún: cristiana a secas.

No se crea que estoy propiciando, en medio de la actual confusión, algún tipo de ecumenismo.  ¡Dios me libre! Nadie podría válidamente acuñar un medallón en el cual lucieran juntos la Torah, el Evangelio y el Corán; pero yo he visto, por ejemplo, a Don Francisco, teleanimador chileno judío, presentar a Shakira, cantante colombiana árabe.

Hace algunos años el presidente egipcio Anwar el Sadat se impuso una obra faraónica: la construcción de un gigantesco templo en el monte Sinaí para estímulo de paz entre los hombres.  Las acciones de este líder egipcio le dieron una robusta imagen histórica, aunque fueron incomprendidas por los fanáticos, adversos a lo magnánimo.  Fueron terroristas de corte islámico los que asesinaron a Sadat,  dicho sea de paso.

Según pensaba este musulmán ilustrado, se hacía necesario un monumento para honrar la fe monoteísta; él ordenó al autor del proyecto coronar la nueva pirámide con la cruz, la estrella de David y la Media Luna, símbolos de las religiones que nacieron de la fe de Abraham.  Es verdad histórica que la región  levantina ha tenido sus momentos estelares cuando se produce la empatía entre agarenos y hebreos, cosa que ha ocurrido esporádicamente,  por desdicha.  Si los cristianos contribuimos a ello, despojados de prejuicios, con la neta ley de Jesucristo, que es el amor, podemos hacer mucho, sin ser ecumenistas. Ecumenismo no es sino la nueva esfinge.

En la agenda norteamericana de las misiones hoy no tiene prioridad la América Latina; la preocupación primordial se dirige hacia los países de la antigua órbita soviética en la Europa Oriental y, por supuesto, hacia los musulmanes, y  la tendencia se incrementa ahora mismo ante las necesidades creadas por la guerra de Afganistán.  Actualmente las grandes misiones transnacionales se empeñan en reclutar a latinoamericanos para que reciban adiestramiento y marchen a predicar en Irak, Irán, Paquistán, Arabia y aledaños.

Sin criticar tales esfuerzos,  es menester decir que América Latina  misma necesita ser, en gran medida, convertida a Cristo; o, por lo menos reevangelizada. Ante esta prioridad muchos prefieren dedicar todos los esfuerzos a la mano para la obra misionera a quienes hablan español en cualquier lugar del mundo.  Las megalópolis norteamericanas, europeas y asiáticas albergan a hispanohablantes por millones  y ellos no encuentran una visión eclesiástica que se acomode a sus particularidades.

Una de las lecciones más valiosas del 11 de septiembre fue observar a muchas familias enlutadas que hablaban español asistidas por clérigos de varias religiones, menos la iglesia cristiana evangélica. Hay mucho trabajo para hacer.  Y hay que empezar a hacerlo en forma inmediata.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Eterno Presente, página 183-185)

Read More

Los hijos de Abraham | Árabes y Judíos

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

Por otra parte, las luchas legendarias entre los hijos de Sara y Agar se agudizaron a finales del siglo XIX y durante todo el XX por la disputa territorial de Palestina.  Árabes y judíos derrocharon ingenio para perfeccionar el terror hasta límites nunca antes alcanzados por el hombre y que hoy subsisten en ese legendario campo de batalla.  No debe olvidarse que el antiguo comandante de las bandas terroristas judías, Menahem Begin, fue primer ministro de Israel, como el fundador de Al Fatah, Yasser Arafat, es presidente de la Autoridad Nacional Palestina.

Existe la percepción más o menos universalizada de que Estados Unidos es projudío y Europa proárabe.  El asunto tiene que ver con dos realidades históricas: el colonialismo europeo, principalmente británico y francés, que hizo presencia muy notable en el Oriente Medio; y, de otro lado, el hecho de que los judíos europeos que se vieron precisados a emigrar – perseguidos por los zares, el comunismo y el nazismo – decidieron, como entonces se decía, ‘hacer la América’ y constituyeron un grupo de fuerte influencia en los Estados Unidos.  En la sola Nueva York hay más judíos que en todo Israel.

Por contraste, en América Latina las principales oleadas migratorias fueron mayoritariamente árabes, pese a que los judíos también llegaron a muchos países, primordialmente Argentina y Brasil.  Los latinoamericanos nos hemos entendido bien con los árabes, especialmente sirio-libaneses- la procedencia más nutrida – y muchos de ellos se han destacado en la cátedra, las artes, los negocios, las ciencias y, particularmente, la política.  Los presidentes Carlos Menem en Argentina y Julio César Turbay en Colombia son solo dos ejemplos.

La influencia del catolicismo romano, que ha marcado en forma indeleble la impronta latinoamericana, generó cierto antisemitismo en la población: los judíos eran los asesinos de Jesús; en cambio, casi todos los árabes por venir de países de influencia maronita y ortodoxa, daban con facilidad el paso hacia el catolicismo romano.  En la región se llama ‘turcos’ a los ismaelitas, porque los primeros  que a ella inmigraron traían pasaporte del imperio otomano, potencia mandataria de sus países en aquel tiempo.

Al margen de las anteriores consideraciones, no puede desconocerse que el monoteísmo ha sido, es hoy en muchos casos, y puede ser en el futuro un importante punto de confluencia de estas tres culturas, espiritualidades y formas de vivir.  En el pasado, por ejemplo, España fue un buen ensayo.

Pensadores profundos y decisivos de las tres corrientes religiosas fueron: españoles: el cristiano Isidoro, el judío Maimónides, el musulmán Averroes. Un popular romance andaluz relata los amores de un católico y una judía:

¿Qué dirán tus sinagogas?

¡Qué dirán mis arzobispos!

 

Chateaubriand, por su parte, dejó en ‘El último Abencerraje’ un relato romántico sobre situación similar entre un moro y una cristiana precisamente en España.

Ahora bien, en Estados Unidos existe también una fuerte colonia árabe con personalidades de alto relieve en la vida nacional e internacional, que practican la fe islámica. ¿No podría intentarse, ya que se disfruta de tolerancia, alguna forma de convivencia en la diferencia que lleve a cristianos, judíos y musulmanes a una alianza estratégica frente a los terrorismos de todas las vertientes?

Los latinoamericanos, de mano de los españoles, pueden ser un aglutinador de tales esfuerzos.  A través de la ‘madre patria’ han llegado hasta el torrente sanguíneo de Amerindia glóbulos hebreos y árabes en gran proporción.  Nadie discute la influencia de los hijos de Ismael a través de ocho siglos de presencia en la península ibérica;  es menos reconocida la del componente hebreo, pero se ha dicho razonablemente que aquel descendiente de españoles incapaz de recitar sus treinta y dos apellidos primarios, está impedido para afirmar que no tiene sangre judía.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Eterno Presente, página 181-183)

Read More

Los hijos de Abraham

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

Es muy triste reconocer que el terrorismo religioso y, en buena parte, el político han tenido como protagonistas muy notorios  a través de la historia a los monoteístas; ejemplo de lo cual es la pugna actual entre maronitas e islámicos en el Líbano. Cristianos contra judíos, cristianos contra musulmanes, musulmanes y judíos entre sí han alcanzado un nivel de crueldad en sus guerras casi inaceptable para salvajes sin el conocimiento de Dios.  Todo comenzó cuando los fariseos, acaudillados por el terrorista paramilitar Saulo de Tarso, hicieron víctimas a los primeros cristianos de torturas y matanzas;  y, si bien es cierto que los césares, con Nerón mismo a la cabeza, entregaron a las fauces de los leones a los seguidores de Jesús, no lo es menos que, andando el tiempo, los últimos hicieron a los judíos reciprocidades violentas.

El cargo de deicidas que se les endilgó a los adeptos de la ley mosaica es una de las más grandes contradicciones al espíritu de la fe cristiana.  El  deicidio es, simplemente, una imposibilidad, puesto que si Dios no puede morir, no hay quien pueda matarlo; y, si Dios muriera, la muerte misma sería Dios, pues en ella residiría el poder absoluto.  Es obvio que Jesucristo muere en la cruz como hombre, no como Dios, de la misma manera que nace de María no como Dios sino como hombre.   Si Dios no puede nacer tampoco puede morir.

Siguiendo aquella lógica los cristianos deberíamos, más bien, estar agradecidos con los judíos por haber dado muerte a Jesús, puesto que de ese hecho vino nuestra redención.  En otras palabras, si Jesús no hubiera muerto no habríamos sido redimidos.  Sin embargo, la gratitud debe estar orientada en forma exclusiva a El por su sacrificio voluntario y no a los humanos agentes que lo hicieron posible.

La iglesia romana extremó los procedimientos de crueldad para ‘castigar’ a los judíos por el deicidio y solo recientemente, por buenos oficios de Juan Pablo II, se ha pedido perdón a los descendientes directos de las víctimas de aquel absurdo terrorismo religioso, que tuvo sus expresiones más refinadas en la Santa Inquisición.

El caso de las Cruzadas no es menos grave.  Al surgir el Islam como opción espiritual para los árabes, Roma sintió amenazadas sus ‘posesiones’ en Tierra Santa y las emprendió a sangre y fuego contra los hijos de Ismael, quienes respondieron en forma similar.  Las historias que se conservan de aquellos enfrentamientos son espeluznantes.  Algunos cristianos, en nombre del Príncipe de la paz, idearon sadismos sofisticados e ignominias bélicas inimaginables contra los impíos.  Los musulmanes no salieron del todo mal librados de esta guerra terrorista, pues arrebataron a la cristiandad fuertes baluartes que no le ha sido posible recuperar.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Eterno Presente, página 180-181)

Read More

Los tesoros perdidos | Diálogo Norte-Sur

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

Para los Estados Unidos el tesoro perdido ha sido América Latina.  Es prioritario reconstruir la confianza de los habitantes del sur del Río Grande – frontera geográfica, étnica, cultural, económica y espiritual – en los prósperos vecinos del norte cuyos ojos azules miraron sin interés durante mucho tiempo a una región que podía ser su amiga y aliada, ayudarlos, custodiarlos.  No es tarde aún para que se aprovechen las actuales circunstancias históricas en un reexamen que conduzca al panamericanismo bien entendido: no la imposición, ni la ley del más fuerte, sino lo que ha hecho grande a la superpotencia: la igualdad de oportunidades que no es cosa distinta a la imparcialidad cristiana:

“En esta nueva naturaleza no hay griego ni judío, circunciso ni incircunciso, culto ni inculto, esclavo ni libre, sino que Cristo es todo y está en todos.”

Colosenses 3:11

Si se ha logrado dentro de las fronteras ¿por qué no intentarlo fuera de ellas?   ¿No es más seguro para la vida interior garantizar la vida exterior? Los latinoamericanos, hastiados de diversos terrorismos, miran hoy con ojos de esperanza a quien puede salvarlos de ese yugo.  ¿No podría intentarse alguna alianza, algún plan, una suerte de liga interamericana que, a través de cooperación creativa, diera un nuevo impulso pacífico a pueblos tradicionalmente sometidos al abandono y la desesperanza?

Si no se aprovecha el momento actual, cuando las masas están desencantadas de sus fracasados libertadores violentos, las cosas podrán llegar a un punto muerto donde ya ningún esfuerzo fructifique.  La Iglesia  Cristiana Evangélica, por sus conexiones norte –  sur fortalecidas con el  elemento español, puede ser el motor de esa iniciativa.  Para lograrla, deberá recibir el nuevo vino de la revelación espiritual y lanzarse a la reconquista de los tesoros perdidos.  Es hora de decir como en tiempos de Salomón: ‘Manos a la obra’.

Sin embargo, uno se cuestiona sobre si los Estados Unidos tendrán, en el campo evangélico, algún interlocutor válido dentro del ámbito latinoamericano.  Cuando se observa el panorama continental cargado de densos nubarrones, causa inquietud la escasa presencia del liderazgo cristiano frente a los problemas, en tanto  las jerarquías católicas romanas, y aún el clero raso de esa iglesia, son muy dinámicos e influyentes. En general, la actitud pareciera ser un encogerse de hombros y exclamar: Que protesten otros, no los protestantes.

Hay también cierta sumisa reverencia de yesman hacia los hermanos mayores del norte, con quienes no se discute, ni siquiera se dialoga; a quienes solo se les obedece.  El primer diálogo norte – sur que podría dar buenos resultados es entre las iglesias; en ese organismo da vasos comunicantes que es el Cuerpo de Cristo podemos darnos mutuamente oxígeno y plasma para ser más saludables.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Eterno Presente, página 177-179)

Read More

Satanás se viste de verde P5

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

HORÓSCOPOS

Finalmente, Koch entra a la condena de la forma vulgar de astrología, el horóscopo solar y el pronóstico astrológico, y examina las graves consecuencias síquicas que se derivan de esclavizarse a las cartas astrales. Y, por cierto, a lo largo y ancho de Latinoamérica se pavonea Walter Mercado, sumo sacerdote de los oráculos, de aspecto y atuendo andróginos, con una corte de seguidores e imitadores más o menos pintorescos.  Creer que las estrellas dominan la vida humana es desconocer por igual la soberanía de Dios y el libre albedrío del hombre. ¿Qué dice Isaías?

 

¡Los muchos consejos te han fatigado! Que se presenten tus astrólogos, los que observan las estrellas, los que hacen predicciones mes a mes, ¡que te salven de lo que viene sobre ti! ¡Míralos! Son como la paja, y el fuego los consumirá.  Ni a sí mismos pueden salvarse del poder de las llamas.  Aquí no hay brasas para calentarse, ni fuego para sentarse ante él.  Esos son para ti los hechiceros con quienes te has ejercitado, y con los que has negociado desde tu juventud.  Cada uno sigue en su error; no habrá quien pueda salvarte.

Isaías 47:13-15.

La mejor prueba de la falsedad de este sistema es la disparidad física y sicológica, como las diferencias de ciclos y ritmos, de los nacidos bajo un mismo signo, que el libro de Génesis  ilustra bien en el caso de los gemelos de Isaac y Rebeca.

 

Los niños crecieron.  Esaú era un hombre de campo y se convirtió en un excelente cazador, mientras que Jacob era un hombre tranquilo que prefería quedarse en el campamento. Génesis 25:27-28.

 

¿Cómo explican los astrólogos las divergencias sicológicas y existenciales de dos personas nacidas en un mismo parto, a una misma hora, bajo el mismo signo y con el mismo planeta regente? La propia mitología, de donde provienen los horóscopos, deja a éstos muy mal parados: la constelación de Géminis debe su nombre a los gemelos Cástor y Pólux, los dioscuros, ídolos lacedemonios adorados en las ciudades dorias, hijos de Zeus encarnado en un cisne,  y Leda, esposa de Tíndaro.  Pese a ser ellos mismos los patronos de un signo zodiacal, la leyenda los describe muy distintos entre sí: Cástor es un guerrero; Pólux, un deportista que combate con el cesto de pugilato.  Sus aventuras, relatadas en la epopeya de Los Argonautas, los muestran opuestos en carácter y habilidades.  Cástor muere y va al Hades; Pólux es llevado al cielo sin conocer muerte.  Finalmente, su padre decide que los dos se alternen para pasar un día sí y otro no en compañía de los dioses.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Reto de Dios, página 202-204)

Read More

Satanás se viste de verde P4

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

ASTROLOGÍA

Llama poderosamente la atención el análisis que sobre este tema ha realizado el doctor Kurt E. Koch, quien hace una distinción entre la astrología propiamente dicha y el horóscopo solar o astrología pronóstica.

En el año 1952 Dorotea Hosh escribía para la Hoja Parroquial de la Iglesia Reformada de Suiza, que realmente el hombre y el Cosmos están unidos el uno al otro, y que las ‘fuerzas cósmicas’ no pueden ser negadas, aunque sean desmitologizadas.  En otras palabras, que la lucha contra la superstición moderna debe llevarse por otro plano que por el de negar la existencia de estas fuerzas.

 

No son, pues, los astros los que ejercen influencias sobre las vidas humanas, sino aquellos seres que san Pablo describe precisamente en una escritura que ha sido mal interpretada por algunos:

 

Porque nuestra lucha no es contra seres humanos, sino contra poderes, contra autoridades, contra potestades que dominan este mundo de tinieblas, contra fuerzas espirituales malignas en las regiones celestiales.

Efesios 6:12.

 

La conclusión de Koch es terminante y encuadra sin dificultades en los parámetros de la sana creencia cristiana.

No se crea que se trata aquí de establecer una comparación entre la idea paulina con las supuestas fuerzas cósmicas de la Astrología.  Lo que intentamos decir es que el pensamiento bíblico aporta argumentos más importantes al terreno de la Astrología y los hechos innegables que cualquier otra idea racionalista del siglo de las luces (XVIII).

 

No cabe ninguna duda de que, vistas las cosas bíblicamente, Jesucristo ha tenido una estrecha relación con aquellos seres espirituales espaciales; en primer lugar, por ser, precisamente,  el Creador de los mismos,

 

Porque por medio de él fueron creadas todas las cosas en el cielo y en la tierra, visibles e invisibles, sean tronos, poderes, principados o autoridades: todo ha sido creado por medio de él y para él.

Colosenses 1:16

 

Y, sin discusión,  algunos de aquellos tronos, poderes, principados y autoridades se opusieron a Dios, haciendo necesaria una batalla cósmica –verdadera guerra de las galaxias- que culminó en gloriosa victoria.

 

Desarmó a los poderes y a las potestades, y por medio de Cristo los humilló en público, al exhibirlos en su desfile triunfal. Colosenses 2:15.

 

Por eso, el mencionado investigador desarrolla su impactante razonamiento en forma redonda y esencialista:

Desde el punto de vista de la doctrina novotestamentaria, sabemos que existen potencias y fuerzas cósmicas.  El individuo está incluido en el macrocosmos como un microcosmos.  Es decir: encerrado como naturaleza individual en el gran ritmo cósmico.  Pero también sabemos con toda seguridad que como cristianos no estamos sujetos a este ejército celeste.  Así pues no vamos a la negación de estas potencias, pero sí a la destronización de ellas por medio de Cristo.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Reto de Dios, página 200-202)

Read More