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Visión Integral

La anatomía de Cristo P3

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

Ciencia y arte al mismo tiempo, la arquitectura ha sido especialmente cuidadosa cuando de construir templos se trata. El diseño, los materiales preciosos, los espacios calculados para las necesidades del culto, todo ello sumado al ambiente espiritual que en ellos se respira, hacen de tales edificios lugares dignos de admiración general.  Lo que Pablo quiere transmitir es la idea de un edificio no hecho por manos de obreros humanos con recursos materiales, sino un templo elaborado con espíritus como bloques vivos, intangibles pero reales.

 

 La tercera comparación paulina para explicar la iglesia está basada en una ciencia que tenía mucho auge en su época, especialmente entre los griegos y los egipcios helenizados: la medicina, de manera específica la anatomía, objeto de profundos estudios en la gran universidad de Alejandría, donde, al parecer, estudió el doctor Lucas. Como por fuerza de gravedad pienso en Isaac Newton, quien decía: “En ausencia de toda otra prueba, el dedo pulgar solo me convencería de la existencia de Dios”. Cuánto, más -pienso yo- la neurona, que, según Theodore H. Bullock:

 

 “…es como una persona en miniatura, teniendo personalidad, teniendo

toda una variedad de partes disímiles, teniendo acciones espontáneas y

bajo estímulo. Habla finalmente con una voz que integra todo lo que hubo

antes”.

 

 

 (Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Código Jesús, página 218-219)

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La anatomía de Cristo P2

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Durante el siglo XX, el campesinado fue perdiendo importancia debido al colosal empuje de la agroindustria que, en los Estados Unidos de América, se ha transformado en el coloso que Amitai Etzioni llama “el agro-poder”;  y, muy pronto, quizás, el labriego de pico y pala será un cliché recordatorio de tiempos rústicos. Hay una anécdota que tiene relación con el tema. Cuando un desconocido poeta fue premiado al presentar como suyos unos versos campesinos originales de Virgilio, el verdadero autor compuso su célebre ‘sic vos non bovis’ que sigue la misma línea rural:

    

“Así vosotros, y no para vosotros,

lleváis vuestra lana, ovejas,

sacáis vuestra miel, abejas,

y cargáis el arado, bueyes”

    

Ovejas, abejas y bueyes son animales bíblicos. La experiencia de Virgilio es algo que ocurre frecuentemente en la sementera, labranza o campo de cultivo de Dios. Hay cizaña infiltrada (Mateo 13:25) y un demonio que se llama ‘espíritu de competencia’. El propio Pablo recomienda severamente “no edificar sobre fundamento ajeno” (Romanos 15:20). Y, a propósito, la segunda comparación paulina nos dice que la iglesia es el edificio de Dios:

    

«Según la gracia que Dios me ha dado, yo, como maestro constructor, eché los cimientos, y otro construye sobre ellos. Pero cada uno tenga cuidado de cómo construye, porque nadie puede poner un fundamento diferente del que ya está puesto, que es Jesucristo».

1 Corintios 3:10,11

    

Esta imagen coincide con  la idea expresada por el apóstol Pedro sobre la construcción de una casa espiritual con piedras vivas, que son los creyentes. (1 Pedro 2:4,5).  Los dos apóstoles se valen de un tema favorito de los griegos y los romanos por igual: la construcción, y especialmente la arquitectura, fue  refinada en el Mar Egeo y había progresado aún más en Roma. Hoy el turismo se beneficia grandemente en Grecia e Italia gracias a la supervivencia de  asombrosas edificaciones que atestiguan el pasado histórico de tales naciones.

 

 

 (Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Código Jesús, página 216-218)

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La anatomía de Cristo

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Cristo es la cabeza de la Iglesia, y esta es su                        

cuerpo. De ahí que el Cristo y la Iglesia sean                  

necesariamente interdependientes.

Paul Tillich                                                                                                                                                                                                

 

«De hecho, aunque el cuerpo es uno solo, tiene muchos miembros, y todos los miembros, no obstante ser muchos, forman un solo cuerpo. Así sucede con Cristo».

1 Corintios 12:12

                                                                                                                                          

El apóstol Pablo hace tres comparaciones objetivas para explicar lo que es la iglesia: una agrícola, otra arquitectónica,  la tercera anatómica. Se observa que él sabía utilizar hábilmente recursos de la cultura greco-romana para abrir el entendimiento de sus lectores y oyentes. Algo que  conviene hacer en toda época, aunque hoy resulte dispendioso por lo  multifacética que es  la cultura posmoderna.

En la primera comparación, la agrícola, la iglesia es sementera, labranza, campo de cultivo de Dios.

“Yo sembré, Apolos regó, pero Dios ha dado el crecimiento. Así que no cuenta ni el que siembra ni el que riega, sino sólo Dios, quien es el que hace crecer. El que siembra y el que riega están al mismo nivel, aunque cada uno será recompensado según su propio trabajo. En efecto, nosotros somos colaboradores al servicio de Dios; y ustedes son el campo de cultivo de Dios, son el edificio de Dios”.

1 Corintios 3:6-9

 

Los romanos tenían una agricultura muy desarrollada para su tiempo, de lo cual deja constancia el poeta Virgilio en sus ‘Bucólicas’ y ‘Geórgicas’, que exaltan las labores agropecuarias propias del Imperio. La cosecha, la caza y la pesca eran —son aún hoy— actividades de escasa productividad; por eso, la invención de la agricultura y la ganadería fue toda una revolución, a través de la cual el hombre empezó a controlar a la naturaleza. Para la época del Imperio Romano el avance era considerable.

 

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Código Jesús, página 215-216)

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La Generosidad | Requisitos del administrador

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El Dueño de todo ha instituida unos requisitos para sus administradores.

 

Fidelidad. Una palabra hoy en completo desuso.

 

Ahora bien, a los que reciben un encargo se les exige que demuestren ser dignos de confianza.

1 Corintios 4:2.

El que administra las riquezas de Dios debe ser hallado fiel en cuanto a la administración.  Nadie que sea infiel administrado las riquezas de Dios puede pretender que el Gran Gerente lo bendiga.  No te mientas a ti mismo, no es posible.  La administración de esas riquezas se hace, no como tú quieras, sino como Dios ordena.  Por ejemplo: Tú no puedes trastocar la Palabra de Dios para decir: Señor, si tú me prosperas yo te daré el diezmo, pues Dios dijo lo contrario: Sí tú diezmas, yo te prosperaré.  En este asunto el orden de los factores sí altera el producto, porque la Palabra de Dios no puede ser adulterada.  Precisamente el apóstol San Pablo nos habla del Tribunal de Cristo, a donde tendremos que comparecer los creyentes.  Tal comparecencia no es para condenación ni es para salvación, sino para repartir galardones a los que hayan sido fieles.  El Tribunal de Cristo es el pódium de las condecoraciones.  El deseo de mi corazón es que cuando ustedes vaya delante del Señor a su tribunal, después que les haga el inventario de cómo administraron las riquezas que les confió, a cada uno en particular, le pueda decir: Bien, buen siervo y fiel, en lo poco has sido fiel, en lo mucho te pondré, entra en el gozo de tu Señor.

 

Voluntad de compartir. Dentro de una serie de normas de vida y conducta entregadas a través de los romanos, el apóstol de los gentiles subraya:

Ayuden a los hermanos necesitados. Practiquen la hospitalidad. Romanos 12:13.

Los santos son los creyentes, los hermanos de la iglesia. Hay que compartir con ellos, sin ninguna clase de egoísmo.  Hay personas que creen hacer la gran obra de misericordia porque a un drogadicto de la esquina le dan diez mil pesos dizque para desayunar, cuando lo que necesita es una jeringa para volverse a dopar.  No se hace nada bueno con eso. Usted, antes de dar, tiene que investigar a quién le está dando.  Otros se prestan al negocio sucio de las mafias de la mendicidad.  Existe un cartel de las limosnas establecido por capos que venden la ciudad por sectores.  Si usted les da el valor de una tarifa, le dejan pedir limosna en determinado lugar, en el semáforo de un barrio, de tal hora a tal hora. No se trata de compartir en forma irresponsable para que los problemas crezcan.

 

Vivir sembrando. La ley de la siembra y la cosecha es ineludible, como todas las leyes de Dios.

    

 No se engañen: de Dios nadie se burla.  Cada uno cosecha lo que siembra.  Gálatas 6:7.

Aquí no dice que alguien recogerá lo que no haya sembrado, sino claramente que lo que usted siembra, exactamente eso que siembra, es lo que va a recoger como cosecha.  Se cumple en forma inexorable.  Si usted siembra amor, recoge amor; si siembra odio, recoge odio; si siembra guerra, recoge guerra.  Una causalidad milimétrica. Usted siembra dinero y recoge dinero. Lo mismo que siembra es lo que recogerá.  Este principio eterno, viene desde el Edén.  El hombre fue colocado en la tierra por Dios como sembrador y segador.  La siembra y la cosecha fue un propósito de Dios para la humanidad.  Algunos quieren especializarse en recoger sin sembrar, algo imposible. El que no siembra no recoge.  Aún más grave: El que no siembra, llegará un día en que no tendrá una migaja que caiga de la mesa ajena, ni un grano de la sementera de su prójimo.  Somos sembradores y somos segadores.

 

 

  (Darío Silva-Silva. Extractado del libro Las Llaves del Poder, página 296-299)

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La Generosidad | Las riquezas que Dios nos ha dado P3

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Las finanzas. No se debe confundir finanzas con posesiones, porque no significan lo mismo. El trabajo es una posesión, y por lo tanto, yo digo: Voy a posesionarme del trabajo.  Tu salario es la finanza, lo que recibes por tu trabajo.  Resulta lamentable la situación de muchas personas, en las iglesias cristianas, cuyos problemas son las finanzas. ¿Por qué? ¿Qué es lo que está fallando? ¿Por qué razón los recursos económicos no alcanzan?  Algunos tienen posesiones pero no tienen finanzas. La Biblia, como siempre, puede descorrer el velo:

 

 Ustedes siembran mucho, pero cosechan poco; comen, pero no quedan satisfechos; beben, pero no llegan a saciarse; se visten, pero no logran abrigarse; y al jornalero se le va su salario como por saco roto. 

Hageo 1:6.

 

 Cualquier parecido con personas de hoy, no es mera coincidencia.

 

 Ustedes esperan mucho, pero cosechan poco; lo que almacenan en su casa, yo lo disipo de un soplo. ¿Por qué? ¡Porque mi casa está en ruinas, mientras ustedes sólo se ocupan de la suya! -afirma el Señor Todopoderoso-. Vers. 9.

 

 Algunos no han entendido una verdad sencilla: Que somos simples administradores.  Don Nicolás de Maquiavelo decía que el hombre perdona todo; las traiciones de los amigos y hasta la de la mujer, pero hay algo que ningún hombre perdona y es que le toquen la bolsa.  Algunos  tienen la chequera por corazón, o el corazón por caja fuerte.  Para ellos, este tema es fastidioso.  Proclaman, muy orondos: Mi casa, mi finca.  No digas mí, mi, mi; porque eso es no, no, no.  Nada es tuyo, todo es de Dios, sólo que El, en su infinita misericordia, te permite administrar algunas de sus cosas.  Si no entendemos esta verdad tan elemental, jamás podremos manejar correctamente las finanzas.  Dios nos entrega algunos tesoros, pocos o muchos.  Lo único que espera de nosotros es que seamos generosos. No pide nada más.  Pero Dios tiene normas administrativas y políticas de empresa que tú tienes que cumplir si quieres que las finanzas funcionen bien.  Debes aprender de memoria la clave de la caja fuerte, que se llama generosidad.

 

 Observa que las riquezas no sólo son escrituras públicas, títulos-valores, ni cuentas de ahorros; también tu empleo es una riqueza que Dios te ha dado y, donde quiera que labores, eres un administrador, tienes un jefe, un dueño de la empresa, que vendrá a pasar revista a los libros de Contabilidad y a tomar cuenta de la forma como hayas administrado las riquezas que te confió: Sea la vida, sea el tiempo, sean los talentos, sean las posesiones o las finanzas. Lo único que Dios espera es que seamos generosos con las riquezas que El nos ha confiado.

 

 

  (Darío Silva-Silva. Extractado del libro Las Llaves del Poder, página 294-296)

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La Generosidad | Las riquezas que Dios nos ha dado P2

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Los talentos. Ya examinamos esta Escritura cuando aprendimos la llave de la productividad.  Pero no la confundamos con generosidad.  Ambas llaves se usan en forma simultánea, pero son diferentes. Productividad es por es algo que yo hago; generosidad es por algo que yo entrego.  Productividad es hacer; generosidad es dar.

 

 

El reino de los cielos será también como un hombre que, al emprender un viaje, llamó a sus siervos y les encargó sus bienes.  A uno le dio cinco mil monedas de oro, a otro dos mil y a otro sólo mil, a cada uno según su capacidad.  Luego se fue de viaje.

Mateo 25:14-15.

 

 

En su parábola regresó a ver cómo habían invertido los talentos sus siervos. Talento, en el lenguaje bíblico de hace dos mil años, no solamente es una habilidad que Dios ha dado; talento es, también, una moneda de alto valor entre los romanos.  Observe que el Señor ofrece doble enseñanza con una sola palabra: Talento como habilidad y talento como dinero.  El talento es una moneda y la moneda permite comprar algo.  La generosidad usada como llave significa: Todas las habilidades que Dios le dio a usted, todos los talentos que ha recibido, todos los dones que Dios le ha entregado, debe usarlos con generosidad, darlos libremente al servicio de los demás.  Porque los talentos son riquezas y por lo mismo, el buen uso del talento produce enriquecimiento.

 

 

Las posesiones.  Al analizar las llaves del poder, hay porciones bíblicas frecuentes. Esta es una de ellas.

 

Abram se había hecho muy rico en ganado, plata y oro.

 Génesis 13:2.

Cuando Abraham comenzó a hacer la obra de Dios, sólo tenía lo necesario, y a poco andar, ya era riquísimo.  Este patriarca tenía una virtud saliente en su carácter: Era extraordinariamente generoso, hacía funcionar siempre la llave de la generosidad.  Eso explica que llegara a tener muchas posesiones. Abraham había salido junto con su sobrino Lot de Caldea sin saber a dónde iban.  El Señor le dijo: A la tierra que yo te mostraré.  Y el padre de la fe era riquísimo, manejaba bien lo que se le había encomendado, porque abría la llave de la generosidad.  La contienda entre los pastores de Abraham y los de Lot, se debe a que ambos son tan ricos que ya no caben en la misma tierra.  Como lo vimos en un capítulo anterior, el pleito se dirimió felizmente, por la sabiduría de Abraham.  Por su extraordinaria generosidad.

  

 (Darío Silva-Silva. Extractado del libro Las Llaves del Poder, página 292-294)

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La Generosidad | Las riquezas que Dios nos ha dado

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El Señor, en su infinita generosidad, nos entrega una serie de tesoros que nosotros debemos identificar muy bien.

 

La vida. La vida es la riqueza primordial. 

 

El Dios que hizo el mundo y todo lo que hay en él es el Señor del cielo y de la tierra.  No vive en templos construidos por hombres, ni se deja servir por manos humanas, como si necesitara de algo.  Por el contrario, él es quien da a todos la vida,  el aliento y todas las cosas. 

Hechos 17:24-25.

Aquí nace la civilización cristiana.  Cuando San Pablo llega al Areópago, que es el templo del dios Ares en Atenas, y la gente está consumida por la idolatría, el apóstol se limita a hablar del Único Dios Verdadero. El primer tesoro, la primera riqueza que tú recibes de Él es la vida.  Dios es el autor de la vida, por esa vida tú tienes que dar gracias a Dios todos los días. ¿De qué manera uso yo la llave de la generosidad con las riquezas de mi vida? Viviendo generosamente, repartiendo la vida que Dios me da en forma amplia.  No puedo vivir avaramente conmigo mismo, no puedo ser egoísta, tengo que repartir la vida que Dios me da a todos los demás, porque, sin discusiones, la primera riqueza es la vida.

 

El tiempo.  Pocas personas administran correctamente las horas de cada día.

    

Enséñanos a contar bien nuestros días, para que nuestro corazón adquiera sabiduría.

Salmo 90:12.

El salmista no dice: Contar nuestros milenios, o contar nuestros siglos, contras nuestros años, o nuestros semestres, nuestras semanas, nuestros meses.  Dice: Contar nuestros días, como Jesús enseñó: No se preocupe por el día de mañana, viva hoy.  Enséñanos a contar nuestros días, uno por uno.  Hoy. Un día cada vez y hay que emplearlo a fondo.  El propio Pablo nos exhorta a que redimamos el tiempo. Significa rescatarlo, usarlo con amplitud y eficiencia.  El tiempo que Dios te da, úsalo generosamente y no avaramente.  A cada asunto que tienes que despachar dale todo el tiempo que sea necesario.

  

 (Darío Silva-Silva. Extractado del libro Las Llaves del Poder, página 291-292)

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La Generosidad

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Hay quienes dicen que en realidad San Pablo escribió a los Corintios tres cartas.  La razón por la cual hay una que no figura en la Biblia, al parecer que era una carta bastante dura del apóstol, llena de sentimiento y reclamos.  Se supone tal cosa porque la que aparece aquí como número 2, se refiere a otra que se extravió finalmente.  Pero eso carece de importancia.  No figura en las Escrituras,  porque el Espíritu Santo no lo quiso así.  No es necesario especular.  Debemos atenernos a lo que está escrito. Punto.

  

 Ya conocen la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que aunque era rico, por causa de ustedes se hizo pobre, para que mediante su pobreza ustedes llegaran a ser ricos. 2ª. Corintios 8:9.

  

 Para continuar con nuestra particular serie sobre las llaves del reino, tendremos ahora una muy especial.  La incomprensión de esta herramienta hace que la vida de la gente no disfrute toda la riqueza que Dios ha provisto en todos los aspectos.  Esta es la llave de la generosidad.

 Algunos piensan que el dinero, por ser material, no debe ser tema de la enseñanza cristiana.  Tales personas están equivocadas y, por sus incomprensiones, puede observarse al pueblo de Dios empobrecido, atravesando a menudo por grandes penurias.  Mi pueblo se ha perdido porque le faltó conocimiento, dice el profeta antiguo.

  

 Analicemos cuidadosamente los puntos de este capítulo y llévenlo a la práctica, para recibir la generosidad de Dios.  El versículo citado ¿qué es lo que muestra?  Que el primer ejemplo de generosidad es Jesucristo.  Pero ¿qué es lo que dice Pablo allí? Jesucristo, al ser rico, el dueño de todos los tesoros, de cuanto existe, visible e invisible; el Señor del Universo, el rey de la creación, se hizo pobre, ¿para qué?  Para que nosotros fuéramos enriquecidos. ¿Enriquecidos espiritualmente? Sí. Pero también enriquecidos materialmente.

  

 ¿En qué consiste la generosidad de Dios? En darse a sí mismo.  No sólo da cosas, sino da su Persona completa en la cruz.  Piense por un momento lo que significa esta frase: Jesucristo se dio a sí mismo. ¿Quién podría abrir de una manera más amplia la llave de la generosidad que nuestro Señor?  En la Biblia hay cosas que pasan inadvertidas pero son altamente significativas: Los Evangelios contienen más advertencias contra el dinero y su abuso que sobre cualquier tema.  Uno de cada cuatro versículos de los Evangelios sinópticos: Mateo, Marcos y Lucas, es sobre el dinero.  Uno de cada seis versículos de todo el Nuevo Testamento trata sobre el dinero. ¿A qué se debe esa insistencia de Dios? Sin duda a que El considera que el tema es importante.  La mitad de las parábolas de Jesús tratan sobre el dinero.  Judas vendió a Jesús por dinero.  El temible 666, la marca de la Bestia, es una clave para poder comprar y vender, tiene una relación exacta y directa con el dinero. ¿Quién puede soslayar esa realidad?  De comprender la importancia que en las Sagradas Escrituras tiene el trato del dinero, depende nuestra vida material.  Las dos sociedades más ricas de la tierra son, precisamente, las que practican los principios económicos de las Sagradas Escrituras: Los gringos y los judíos. Dios creó las riquezas y las ha reglamentado.  El nos enseña y nos ordena la forma correcta de usarlas.  Y una de las claves más importantes que nos da es la que hoy vamos a analizar: la llave de la generosidad.

  

 (Darío Silva-Silva. Extractado del libro Las Llaves del Poder, página 289-291)

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La luz de la bondad | El fruto de la bondad P3

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Bondad en la estrechez: No quiero desprenderme del gran experto en la relación del hombre con Dios que es David, porque su himnario es una cantera inagotable de inspiración sobre la bondad divina.

 

 Tu familia se estableció en la tierra que en tu bondad, oh Dios, preparaste para el pobre.

Salmo 68:10.

 

 Habla con Dios el rey y le dice “tu familia”, es decir, la familia de Dios ha podido tomar posesión y establecerse en la tierra que “en tu bondad” habías preparado “para el pobre”. Obsérvese que eran pobres y nunca más lo fueron cuando Dios en su bondad les hizo entrega de la tierra. Mirar hoy a los judíos en todas partes del mundo es estimulante; ellos son ricos de varias maneras, no solamente la económica, sino, también, la científica, filosófica, literaria, artística, etc. En su bondad Dios prepara una tierra, para que su familia humana pueda enriquecerse. Él dispone posesión para el desposeído, para que el pobre precisamente deje de serlo.

 

 Deplorablemente, el inconciente colectivo causa un daño terrible a quienes provienen de países latinoamericanos.  ¿Cuál es la diferencia básica de mentalidad sobre los bienes materiales entre católicos y protestantes? Muy sencilla: el catolicismo tiende a la teología de la miseria, según la cual, para agradar a Dios se tiene que vivir en la inopia y vestidos de remiendos, según creencia popular; pues Dios, supuestamente, se agrada de tales personas. La mentalidad protestante, por el contrario, cree lo dicho de mil maneras en la Palabra de Dios: que lo importante no es tener o no tener bienes materiales; que habrá dificultades, que, a veces, pasaremos por momentos de estrechez económica; pero que, si confiamos en Dios, él sin duda hará que no nos falte lo necesario e, incluso, nos puede sobreabundar.

 

La prosperidad económica no es una maldición, pero es necesario entender la función social de las riquezas -muchas o pocas- que Dios pone en nuestras manos y que no son nuestras, sino de él. Cada uno de nosotros sólo es un administrador, un mayordomo, a quien Dios le tomará cuentas al revisar sus libros de contabilidad. ¿Cómo le ha manejado usted a su Amo y Señor los tesoros que le confió? El dinero es para bendecir a mucha gente. Lo que la Biblia condena es la codicia, la avaricia, el apego a los bienes materiales, el hacer del dinero un dios; por eso Pablo ha dicho tan claramente que “avaricia es idolatría”.

 

 Alguien me dirá: pero es que san Agustín, a quien usted a veces cita, dijo que “el dinero es el estiércol del diablo”. Sí, lo dijo san Agustín, pero no estoy de acuerdo con él en este punto, porque el profeta Miqueas dice, hablando por Dios: “Mío es el oro, mía la plata y míos todos los tesoros”; y ¿cómo de algo que Dios declara como suyo, puede decirse que es “estiércol del diablo”?

 

El dinero no es bueno ni malo, sino totalmente neutro; es malo o bueno nuestro corazón al usarlo en uno u otro sentido. Una pregunta sencilla, aquí entre nos: ¿por qué será que las potencias del mundo son los países protestantes? La respuesta es simple: es cuestión de mentalidad, porque lo que piensas es lo que sientes, lo que sientes es lo que dices, lo que dices es lo que recibes en tu vida. David, como vemos, habla muchísimo en sus salmos de la bondad de Dios, porque él la conoció como pocas personas sobre la tierra. Y observa cómo David liga la bondad a la prosperidad.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Fruto Eterno, página 179-181)

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La luz de la bondad | El fruto de la bondad P2

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Bondad en el país: Sé que resulta un poquito irónico o sarcástico hablar de bondad en los países que forman el mundo de hoy. Creo que Nehemías es una escritura pertinente, pues, al hablar de las bendiciones que el pueblo de Dios ha recibido, expresa:

 

Conquistaron ciudades fortificadas y una tierra fértil; se adueñaron de casas repletas de bienes, de cisternas, viñedos y olivares, y de gran cantidad de árboles frutales. Comieron y se hartaron y engordaron; ¡disfrutaron de tu gran bondad! Nehemías 9:25

 

En el país a donde llegaron los israelitas pudieron regocijarse disfrutando de la gran bondad de Dios. A los que creen, en medio de las tinieblas nacionales que los circundan, que es irónico o sarcástico hablar de bondad en algún país del mundo, quiero recordarles que en Canaán hubo guerras, violencia, muerte y destrucción, pero Dios intervino sobrenaturalmente y, entonces, aquel fue el país que aquí describe Nehemías. Ahora bien, hay que creer las promesas de Dios, apropiarse de ellas y esperarlas con certeza.

 

Bondad en la vida terrenal: Algunos se imaginan que las bendiciones de Dios son para el cielo. Claro que en el lugar así llamado es ya total la bendición divina; pero es un error de enfoque y apreciación pretender -como muchos lo hacen, desventuradamente- que la vida terrenal carezca de bendiciones. Vamos a confirmar, entonces, la bondad divina en nuestra vida terrenal.

 

Pero de una cosa estoy seguro: he de ver la bondad del SEÑOR en esta tierra de los vivientes. Salmo 27:13

 

David, que es experto en reconocer la realidad de Dios, está seguro de que verá la bondad del Señor “en esta tierra de los vivientes”; es decir, aquí mismo, en este planeta, durante el transcurso de esta vida. Cierto que tengo vida eterna, que mi lugar en el cielo no me lo quitará nadie; pero cierto, también, que yo veré -como David- la bondad del Señor ahora y aquí, en esta tierra y en esta vida. Y que conste: David atravesaba por enormes dificultades cuando compuso este salmo.

 

En ese momento, como rey, se hallaba en una situación muy parecida a la que tienen hoy los presidentes de muchos países. Había violencia, pestes, guerra civil, destrucción sobre la tierra santa; pero, así y todo, él decía estar seguro de que verá la bondad de Dios. David era un hombre de fe profunda, sin duda. La bondad de Dios vendrá no sólo para darnos la salvación eterna, no únicamente para asegurarnos la vida celestial, que es lo más importante; se hará evidente también aquí y ahora, en este mundo y en esta existencia transitoria.

 

La bondad como testimonio: Para no desaprovechar a un personaje tan rico en significado como David -experto en reconocer la bondad de Dios-, tomemos otro de sus maravillosos salmos:

 

Cuán grande es tu bondad, que atesoras para los que te temen, y que a la vista de la gente derramas sobre los que en ti se refugian.  Salmo 31:19

 

¿Te imaginas a Dios guardando su bondad como un tesoro? Ahora, ¿para qué o para quién es ese tesoro? Allí dice claramente: “para los que le temen”. En una imagen que denota abundancia, el salmista dice que Dios “derrama a la vista de la gente” su bondad; ésta es, pues, como una catarata permanente cayendo sobre nosotros, a los ojos de quienes nos rodean, para que todos se den cuenta que Dios es bueno con los que en él se amparan, los que han hecho de él su refugio. De todo corazón espero que sea realmente para ustedes esta bellísima palabra, para que den un testimonio público evidente de la bondad del Señor.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Fruto Eterno, página 177-178)

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