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El Altavoz del Espíritu (Parte 3)

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

Francis Fukuyama, el autor de ‘El fin de la Historia’, ha dicho razonablemente que existe una relación estrecha entre cristianismo y democracia estable en el mundo de hoy. No hay dudas: si somos iguales ante Dios, necesariamente somos iguales ante el estado.

Dios es democrático por esencia porque, para él, todos los seres humanos se miden con el mismo parámetro. Por el contrario, Satanás es un tirano: esclaviza, ciega, encarcela, niega la libertad. Estuvo presente en Hitler a la derecha y en Stalin a la izquierda por igual.

En la propia religión, la iglesia es una vid y muchas ramas (democracia); las sectas, troncos aislados (totalitarismo). Por todo eso, respetando las sagradas libertades de conciencia y de examen, es necesario “cristianizar la política sin politizar el cristianismo”, como bien lo dice  una consigna de la  Iglesia Cristiana Integral.

Valga decir que, en el caso que nos ocupa, Caifás —cuyo nombre significa ‘decepción’— era un hombre comprometido por igual en lo político y en lo religioso; y, en su criterio,  Jesús atacaba frontalmente los dos escenarios. Sorprende, por lo tanto, la declaración que este hombre hace, en la cual acepta, tácitamente, la muerte expiatoria de Jesucristo por la nación judía. ¿Por qué extraña razón el Sumo Sacerdote del judaísmo y virtual aliado de Roma se atreve a afirmar una cosa tan absurda?

Evidentemente, un tipo bien compuesto como Caifás no habría hecho tal afirmación estando en sus cabales. ¿Quién lo ha desquiciado? ¿De dónde proviene una idea tan descabellada? ¿Cómo puede un hombre, más tratándose de alguien tan sospechoso y fuera de orden como Jesús, echarse encima todas las responsabilidades ajenas para que nadie más sufra daño? El evangelista Juan nos da la respuesta:

«Pero esto no lo dijo por su propia cuenta sino que, como era sumo sacerdote ese año, profetizó que Jesús moriría por la nación judía,  y no sólo por esa nación sino también por los hijos de Dios que estaban dispersos, para congregarlos y unificarlos». Juan 11:51,52

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Código Jesús, páginas 115-116)

VISIÓN INTEGRAL
(Antología de textos de nuestro pastor presidente)

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AUTHOR - Casa Roca

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