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El Altavoz del Espíritu (Parte 4)

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

Hay que prestar atención a lo que dice todo el mundo, porque Dios suele hablar por medio de las bocas más inesperadas. Cuando el profeta Balán se mostraba renuente a cumplir las instrucciones divinas, la jeta de su burra se abrió, no para  rebuznar, sino para transmitirle un mensaje directo del Espíritu Santo. Fue el propio Jesús quien dijo que si los labios humanos callaran sobre él, las piedras gritarían. (Lucas 19:40) Y, a propósito, ¿no han hablado las piedras a través de los siglos por medio de inscripciones. 

Para Caifás, Jesús es quien muere por todos.  Sin embargo, hay cristianos de dos tendencias extremas: primera, la redención limitada, en la cual, Jesús muere exclusivamente por quienes están predestinados desde toda la eternidad para la salvación; y segunda, la redención universal, que lleva al cielo a todo el mundo, incluso  a quienes no creen en la redención. Mi Biblia le da la razón a Caifás: en realidad Jesús murió por todos; pero, eso sí, aclara que su sacrificio solo puede redimir a los que quieren ser redimidos y, por eso, creen en el Redentor.

Ojalá todos formásemos un ‘Caifás corporativo’ para aceptar esta simpleza eterna: Jesús muere por todos sin excepción. Es esta la gran verdad que entendió Par Lagerkvits en su novela ‘Barrabás’. 25

Un reo digno de muerte por sus crímenes es indultado mientras el inocente Jesús es condenado. Barrabás no comprende cómo es posible que Jesús vaya al cadalso en lugar suyo; y, entonces,  llega a una conclusión terminante: ‘Él murió por mí’.

En la perspectiva esencialmente protestante del Premio Nobel danés, Barrabás no es UN hombre, sino EL hombre, porque en él estamos representados todos los seres humanos. Adán-Barrabás es indultado en el mismo acto en que Adán-Cristo es sacrificado. Es lo que los cristianos llamamos sustitución. ¿Por qué no entendemos de una vez por todas que somos un Barrabás corporativo? ¡Esa es la clave!

En la novela comentada, cuando aquel delincuente judío llamado Barrabás  vuelve a sus andanzas y es acusado de un nuevo homicidio, después de analizar sus antecedentes criminales, el Procurador lo deja en libertad con un sólido argumento jurídico: aquel que ha sido perdonado de la pena capital, nunca  más puede ser condenado a ella. Una vez indultado, indultado para siempre. Eso pasó con Barrabas-Darío hace ya un cuarto de siglo. ¿Maravilloso, verdad? Caifás tiene razón: Jesús es quien muere por todos.

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Código Jesús, páginas 116-117)

(25) nota alcalce: Par Lavervitz, Barrabás, Editorial Plaza y Janés, Barcelona, l975

VISIÓN INTEGRAL
(Antología de textos de nuestro pastor presidente)

 

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AUTHOR - Casa Roca

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