CR - Colombia
CR - España
CR - Panamá
CR - USA

 

Blog

VI-JUL-03

El fin de una era | Teología sin Dios

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

El fin del modernismo y comienzo del postmodernismo ocurre, propiamente, en los 60s. Los atolondrados gestores de Woodstock proclamaron la clausura del cristianismo -era de Piscis, o de los pescadores- y el inicio de la Nueva Era, que es la del signo Acuario. Durante los 60s lo eclesiástico pierde valor como técnica de salvación por sus fríos rituales y falta de vivencia. La teología se desdiviniza para humanizar a Dios. Emergen los curas y pastores comunistas. Alfons Auer proclama: El hombre se halla siempre en camino hacia un todo: el todo de sí mismo y el todo del mundo, único lugar donde puede conquistar su propia plenitud.

 

Falsedad doctrinaria: la plenitud del hombre sólo se conquista en el cielo. Pero el cielo no importa en los 60s. Importa la tierra. Es más, en la tierra están el cielo y el infierno. Lo subjetivo sobra, hay que ir a lo objetivo: ciencia y técnica. Sociología, biología, sicología, economía, planificación, estadística. Todo se materializa. Si amor es sexo, sexo es amor; y el amor de todos por todos se traduce en sexo de todos con todos. Promiscuidad. Simone de Beauvoir diseña la reconstrucción de Sodoma. La nueva forma de ateísmo -autonomismo humanista- predica: el hombre es Dios. Encaramado al púlpito existencialista, el pontífice Sartre dogmatiza: -El infierno son los otros. La libertad, como una ramera deslenguada, se desgañita a los cuatro vientos: -Haz lo que te dé la gana. La juventud lo toma en serio: No me cortaré el pelo, no me bañaré, ni cambiaré mis ropas. Tampoco, mucho menos, trabajaré. Soy lo que se me antoja. I am hippie.

 

La tecnocracia, profesión de moda, codifica desdichas: marginalidad, enfermedades masivas, mortalidad infantil, miseria, hambre y drogadicción. Los beduinos hacen la santa alianza de la OPEP contra los perros judíos y cristianos. Sobre Vietnam se estrenan las armas químicas, el gran invento después de Openheimer. El pop art emerge de los basureros y las letrinas. Pawlles y Bergier certifican el retorno de los brujos. Marxismo y freudismo se hermanan, se confabulan. A través de las rejas de su gueto dorado en Harvard, Marcusse observa la rebelión de los estudiantes que han oído la voz de su antiprofeta hebreo proclamar: -Necesidad de ser libre, de gozar, de que el trabajo no sea una sujeción ni una alienación.  La liberación de la conciencia está en marcha: se llama LSD. El nadaísmo declara que Charles Manson es el mesías; su apellido quiere decir ‘hijo del hombre’.  La cruz se llama silla eléctrica. Como endemoniados gesarenos, los Beatles declaran ante una masa de lisérgicos y homosexuales que chilla su infernal aprobación: -¡Somos más populares que Jesucristo!.  Pero el apocalipsis aún no comienza. Alguien sigue siendo Jesucristo Superestrella.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Reto de Dios, páginas 176-178)

Comparte...Email this to someoneShare on Google+Pin on PinterestTweet about this on TwitterShare on Facebook

AUTHOR - Casa Roca

No Comments

Post A Comment