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VI-SEP-02

El poder de la paciencia

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

Paciencia con los ignorantes

Les confieso que este punto ha sido un gran problema para mí, pues muchas veces he tenido que crucificarme en el madero de la paciencia ante los ataques de la ignorancia. Los líderes de la iglesia tenemos la perentoria obligación de tratar con paciencia a los ignorantes y extraviados, estando nosotros mismos sujetos a las debilidades humanas. Uno de los comentarios más agradables que hemos recibido en nuestro ministerio fue del gran amigo y maestro Neil Anderson, quien dijo:

 

“He estado observando a los pastores y líderes de esta iglesia y he llegado a la conclusión de que son gente auténtica.  En muchos grupos cristianos,  los dirigentes usan caretas y se disfrazan de lo que no son. Aquí se observa que no hay hipocresía religiosa ni fariseísmo. Cuando los pastores son gente real, las ovejas son gente real”

 

Bajo ese espíritu, confieso humildemente que, frente a los contenciosos, me resulta difícil ejercer la virtud de la paciencia, porque no es cierto que el que se encuentra frente a un grupo como líder es más perfecto -o menos imperfecto-que los que pertenecen al grupo mismo. Algunos en la iglesia hacen tantas barrabasadas que yo los quisiera francamente despescuezar; pero la Biblia me dice que sea paciente con ellos, que sólo por inmoralidad sexual o divisionismo explícito debo imponer  disciplinas en la iglesia. Todo lo demás, pues,  lo tengo que tolerar con paciencia.

 

Muchos  hermanos hacen cosas que a uno no le gustan, pero es necesario  aprender a tolerarlos. Incluso si alguien peca, aplicar sabiamente lo que dijo San Pablo a los Gálatas: “Al que cae trátenlo con mansedumbre, métanse en sus zapatos y piense cada uno: Si fuera yo quien estaba en esta situación, ¿cómo me gustaría que me trataran?”

 

Hermanos, si alguien es sorprendido en pecado, ustedes que son espirituales deben restaurarlo con una actitud humilde. Pero cuídese cada uno, porque también puede ser tentado.

Gálatas 6:1

 

Paciencia con todos

Dios no hace acepción de personas, ciertamente; no tiene favoritos, no reconoce casos especiales, no discrimina. ¿Con quienes hay que tener paciencia? ¡Con todos! Para ser exactos, incluso con los “indeseables”:

 

Hermanos, también les rogamos que amonesten a los holgazanes, estimulen a los desanimados, ayuden a los débiles y sean pacientes con todos.

1 Tesalonicenses 5:14

 

Nótese de qué clase de personas habla aquí el apóstol: holgazanes, desanimados y débiles,  todos los cuales deben ser tratados con paciencia, que no quiere decir con tolerancia; porque, claramente,  al holgazán  tengo que llamarle la atención, al desanimado debo levantarle los brazos, y al débil ayudarlo. Por favor, entendamos: al débil hay que ayudarlo siempre.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Fruto Eterno, páginas 142-143)

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AUTHOR - Casa Roca

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