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El Silencio | La Reacción del Creyente

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

Se supone que nosotros estamos en la iglesia para aprender a ser imitadores de Cristo. Él vino a nosotros para enseñarnos cómo vivir en la tierra y no exclusivamente darnos la salvación eterna. Él dijo: Aprended de mí. Pero no dice que aprendamos solo lo que nos parece agradable; sino que debemos aprender absolutamente todos los secretos conductuales que Él nos enseñó. Para que las cosas queden claras, no estoy enseñando a callar cuando hay que hablar. Se trata de no hablar cuando tenemos que callar, puesto que Jesús calló, pero después habló. El rey Salomón discierne la oportunidad de las cosas humanas: Hay tiempo para callar y hay tiempo para hablar. Tenemos la llave de la palabra y la llave del silencio. No trabaja la una sin la otra. Hay una llave de la palabra y hay una llave del silencio, que deben usarse alternativamente, pero en concordancia.

 

Con motivo de un documento que firmaron en la ciudad del Vaticano la Federación Luterana Mundial y la Iglesia Católica Romana, mucha gente afirma que ya se unificó el cristianismo. No sean ligeros, hay que pensar antes de hablar. Claro yo celebro mucho que 500 años después de Martín Lutero, la iglesia romana haya dado el primer paso algo tímidamente.

 

¿Qué fue lo que acordaron los luteranos y los católico-romanos? Declarar solemnemente, de acuerdo las dos iglesias, que la salvación y el perdón de Dios vienen únicamente por fe mediante la gracia de Dios, y que las obras son un resultado de la fe. Es una buena rectificación de Roma. Me alegro que esta iglesia se empiece a reformar, pero no voy a tirar las campanas al viento porque sucede que Martín Lutero tuvo noventa y cinco desacuerdos con Roma y apenas han acordado uno. Faltan noventa y cuatro todavía por discutir.

 

Un buen ejemplo, pues, de que no hay que hablar antes de pensar, porque podemos cometer un error grave.

 

La paciencia del silencio. Este salmo es uno de mis favoritos. Hay que leerlo con frecuencia. ¿De qué nos habla fundamentalmente? De cómo prosperan los malos a la vista de los buenos. Pero ¿cuál será el final de los malos? Y ¿cuál será el final de los buenos? Y ¿cómo debemos reaccionar cuando vemos que la maldad crece?

 

“No te irrites a causa de los impíos ni envidies a los que cometen injusticias; porque pronto se marchitan, como la hierba; pronto se secan, como el verdor del pasto. Confía en el Señor y haz el bien; establécete en la tierra y manténte fiel. Deléitate en el Señor, y él te concederá los deseos de tu corazón. Encomienda al Señor tu camino; confía en él, y él actuará. Hará que tu justicia resplandezca como el alba; tu justa causa, como el sol de mediodía. Guarda silencio ante el Señor, y espera en él con paciencia; no te irrites ante el éxito de otros, de los que maquinan planes malvados”. Salmo 37:1-7.

 

El salmo tiene una columna vertebral, un eje, alrededor del cual gira todo su contexto: Es el versículo 7. El gran secreto consiste en guardar silencio delante de Dios y que entonces las bendiciones del salmo vendrán todas sobre tu vida. Es guardando silencio. Algunas personas se imaginan que el silencio es solo ausencia de ruido. Eso es ser muy elemental y mediocre en las apreciaciones. El silencio es algo mucho más profundo. El silencio es música. Los grandes creadores realizaron su obra, no en medio del bullicio, sino en medio del silencio.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro Las Llaves del Poder, páginas 225-227)

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AUTHOR - Casa Roca

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