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El Silencio | Las Reacciones de Jesús 3

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

La reacción ante el Sumo Sacerdote. Bueno, las autoridades políticas son una cosa. Pero, ¿cómo reacciona Jesús ante la autoridad espiritual? No es una cosa de poca monta lo que estamos analizando. Jesús va ante el representante del Emperador y guarda silencio. Ante la autoridad local, el rey en su tierra, el Tetrarca de Galilea, guarda silencio. Pero ¿qué pasará cuando lo lleven a una autoridad diferente que es el Sumo Sacerdote? Jesús es un judío, está obligado a cumplir la Ley de Moisés, y ahora comparece ante la máxima autoridad espiritual del judaísmo.

 

Poniéndose de pie en el medio, el sumo sacerdote interrogó a Jesús: -¿No tienes nada que contestar? ¿Qué significan estas denuncias en tu contra? Pero Jesús se quedó callado y no contestó nada. Marcos 14:60-61.

 

A veces no nos damos cuenta de todas las lecciones que vienen de Jesús. El Sumo Sacerdote es su autoridad. Jesús estuvo en todo sometido a la ley, cumplió hasta la última jota y la última tilde. Ahora la bomba de tiempo está en el templo: Jesús callaba y nada respondía. Calla primero frente al gobernador del Imperio, calla después frente al rey de su nación, y calla también frente a la autoridad del templo en Jerusalén. El Sumo Sacerdote no puede ser desacatado. ¿Quién se cree este carpintero de aldea tan particular, que no sólo calla ante la autoridad política, sino que ahora guarda silencio ante el líder máximo, que es el sumo sacerdote? Es como si un condenado a muerte no le contestara al Papa de Roma, en el contexto católico-romano. Pensemos ahora: Eras tú, era yo, éramos nosotros los que debíamos estar allí siendo interrogados. Y nosotros no seríamos interrogados ni por el representante del Imperio, ni por una autoridad local, ni por un Sumo Sacerdote en la tierra, sino por el Dios Eterno a causa de nuestros pecados. ¿Qué le habríamos contestado? Nada, o quizás, como lo hacemos, una buena tontería. Pero te tengo una noticia: No fue necesario. Jesús calló para que nosotros pudiéramos hablar.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro Las Llaves del Poder, páginas 221-222)

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AUTHOR - caro

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