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El tesoro de la amabilidad | Ejemplos de amabilidad P3

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

Los ángeles son amables. Saludar  es un acto de amabilidad  elemental que se ve hasta en los ángeles.   ¿Recuerdan cuando viene Gabriel en persona a visitar a la adolescente María de Nazaret?  Ella no era una princesa ninivita, egipcia o babilónica, sino una mujer realmente muy humilde. Un ángel es un ser superior a un ser humano; sin embargo, lo primero que Gabriel hace ante esta jovencita tímida y con acné es saludarla amablemente: “Salve, muy favorecida”. Cortesía angelical.

 

En los tiempos actuales, ve uno descortesía aún en los noviazgos, los muchachos  no saben lo que es cortejar correctamente a una mujer. En mis tiempos de juventud se decía: “Las damas primero”; pero, por supuesto, en la amabilidad había tarifas diferenciales: “Primero la edad que la belleza”. También se acostumbraba dejar la acera al anciano, al limitado, a la dama; ceder el puesto a las personas mayores en edad, dignidad y gobierno; abrir y cerrar la puerta  del automóvil a las señoras, etc.  Hoy lo que   se ve es descortesía, todo el mundo quiere pasar primero,  nadie dice: “Siga usted”, siendo que no se pierden diez  segundos dejando pasar al otro adelante.

 

El cristiano debería ser conciente de que  puede ganar -o perder- un alma con su conducta social. No es simplemente humanitario, sino cristiano, levantar al que ha caído, darle la mano al anciano que está cruzando la calle. La amabilidad   tiene mucho que ver con la misericordia. Ayudar a los necesitados en sus urgencias y, también, ser solidario con la gente en sus alegrías no son solo amabilidades sino principios de ética elemental. Últimamente  a muchos les cuesta trabajo sonreír, algo fácil de hacer y gratuito; y, claro,  no significa que yo debo andar exhibiendo  una sonrisa permanente de oreja a oreja, como un payaso de circo. No se trata de fingimiento, no es derrochar hipocresía, colocarse caretas, y cosas así. Pero practicar la amabilidad en todas las relaciones interpersonales es una  ordenanza  bíblica de ineludible cumplimiento.

 

Amabilidad entre padres e hijos, amabilidad entre cónyuges, amabilidad entre patronos y trabajadores, amabilidad entre hermanos y amabilidad con los inconversos. En mi iglesia se ha enseñado desde el principio esta consigna:

 

Entre cristianos, unidad en la variedad;

con católicos y ortodoxos, convivencia en la diferencia;

 frente a los demás sistemas, tolerancia en la distancia.

 

Un error grave de apreciación se comete al pensar que uno es descortés porque no está de acuerdo con algunos dirigentes eclesiásticos  sobre la forma  como manejan los temas bíblicos. Eso no es descortesía, sino búsqueda de una genuina identidad cristiana. Dentro de la sana doctrina, los grupos evangélicos son  diferentes entre sí, no hay congregaciones clones ni creyentes clonables; la iglesia es una vid y muchas ramas y, en ese conjunto,  unas ramas son largas y otras  cortas, unas  delgadas y otras  gruesas, pero todas están adheridas a la misma vid verdadera que es Jesucristo. Es importante entender lo que significa estar unidos siendo variados; pues,  si decimos “unidad en la variedad”, es porque somos variados, no porque somos iguales. Lo importante es que se trate con respeto al que ve algunas cosas diferentes a como uno las percibe.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Fruto Eterno, página 163-165)

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AUTHOR - Casa Roca

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