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VI-AGO-05

El tesoro de la amabilidad | Lo que sí es la amabilidad p2

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

Amabilidad es vitalidad. Vuelva conmigo por un momento a Tesalónica y se sorprenderá de los descubrimientos paulinos a la iglesia de esa antigua ciudad:

 

Así nosotros, por el cariño que les tenemos, nos deleitamos en compartir con ustedes no sólo el evangelio de Dios sino también nuestra vida. ¡Tanto llegamos a quererlos!

l Tesalonicenses 2:8

 

Es cuestión de compartir no solo una enseñanza magistral, más o menos dinámica de la Palabra de Dios, sino de compartir la vida misma con los hermanos. Yo puedo ser muy decente, tener buenas maneras, comportarme con mucho decoro, practicar la urbanidad, pero eso es sólo la superficie de la conducta. La Biblia   habla de algo más profundo, utiliza la palabra “cariño”. Es menester, pues, deleitarse no sólo en la presentación del  evangelio, sino  entregar la vida a aquellas personas a quienes se les comparte el mensaje del Señor. “Los quiero tremendamente”, dice Pablo. Puedo entenderlo, a mí me pasa eso con mis ovejas. Las quiero mucho.

 

La amabilidad es relativa. No se asuste. Es cierto que, después de que Albert Einstein descubrió la ley de la relatividad, algunos  entraron en el  relativismo, que es muy peligroso.  Hoy se vive en el mundo un gran relativismo moral; según esta tendencia,  todo no es absolutamente malo ni absolutamente bueno. Vivimos una época en la que nada es relativamente absoluto porque todo es absolutamente relativo. Aclarado lo anterior, vamos a la Biblia:

No reprendas con dureza al anciano, sino aconséjalo como si fuera tu padre. Trata a los jóvenes como a hermanos;  a las ancianas, como a madres; a las jóvenes, como a hermanas, con toda pureza.

1 Timoteo 5:1-2

 

Timoteo, al parecer, era muy joven cuando fue nombrado pastor de la iglesia en Éfeso, y  aquí el apóstol le enseña la relatividad de la amabilidad. No significa ser más o menos amable con unas ó con otras personas; sino, dependiendo las edades, los rangos, los grados y las dignidades, ha de ser el tipo de amabilidad.   Cada uno debe tener una tarifa diferencial en la forma como recibe el trato de los otros, pero hay que ser amables con todos.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Fruto Eterno, página 155-156)

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AUTHOR - Casa Roca

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