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La anatomía de Cristo

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

Cristo es la cabeza de la Iglesia, y esta es su                        

cuerpo. De ahí que el Cristo y la Iglesia sean                  

necesariamente interdependientes.

Paul Tillich                                                                                                                                                                                                

 

«De hecho, aunque el cuerpo es uno solo, tiene muchos miembros, y todos los miembros, no obstante ser muchos, forman un solo cuerpo. Así sucede con Cristo».

1 Corintios 12:12

                                                                                                                                          

El apóstol Pablo hace tres comparaciones objetivas para explicar lo que es la iglesia: una agrícola, otra arquitectónica,  la tercera anatómica. Se observa que él sabía utilizar hábilmente recursos de la cultura greco-romana para abrir el entendimiento de sus lectores y oyentes. Algo que  conviene hacer en toda época, aunque hoy resulte dispendioso por lo  multifacética que es  la cultura posmoderna.

En la primera comparación, la agrícola, la iglesia es sementera, labranza, campo de cultivo de Dios.

“Yo sembré, Apolos regó, pero Dios ha dado el crecimiento. Así que no cuenta ni el que siembra ni el que riega, sino sólo Dios, quien es el que hace crecer. El que siembra y el que riega están al mismo nivel, aunque cada uno será recompensado según su propio trabajo. En efecto, nosotros somos colaboradores al servicio de Dios; y ustedes son el campo de cultivo de Dios, son el edificio de Dios”.

1 Corintios 3:6-9

 

Los romanos tenían una agricultura muy desarrollada para su tiempo, de lo cual deja constancia el poeta Virgilio en sus ‘Bucólicas’ y ‘Geórgicas’, que exaltan las labores agropecuarias propias del Imperio. La cosecha, la caza y la pesca eran —son aún hoy— actividades de escasa productividad; por eso, la invención de la agricultura y la ganadería fue toda una revolución, a través de la cual el hombre empezó a controlar a la naturaleza. Para la época del Imperio Romano el avance era considerable.

 

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Código Jesús, página 215-216)

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AUTHOR - Casa Roca

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