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La Generosidad | Las riquezas que Dios nos ha dado P3

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

Las finanzas. No se debe confundir finanzas con posesiones, porque no significan lo mismo. El trabajo es una posesión, y por lo tanto, yo digo: Voy a posesionarme del trabajo.  Tu salario es la finanza, lo que recibes por tu trabajo.  Resulta lamentable la situación de muchas personas, en las iglesias cristianas, cuyos problemas son las finanzas. ¿Por qué? ¿Qué es lo que está fallando? ¿Por qué razón los recursos económicos no alcanzan?  Algunos tienen posesiones pero no tienen finanzas. La Biblia, como siempre, puede descorrer el velo:

 

 Ustedes siembran mucho, pero cosechan poco; comen, pero no quedan satisfechos; beben, pero no llegan a saciarse; se visten, pero no logran abrigarse; y al jornalero se le va su salario como por saco roto. 

Hageo 1:6.

 

 Cualquier parecido con personas de hoy, no es mera coincidencia.

 

 Ustedes esperan mucho, pero cosechan poco; lo que almacenan en su casa, yo lo disipo de un soplo. ¿Por qué? ¡Porque mi casa está en ruinas, mientras ustedes sólo se ocupan de la suya! -afirma el Señor Todopoderoso-. Vers. 9.

 

 Algunos no han entendido una verdad sencilla: Que somos simples administradores.  Don Nicolás de Maquiavelo decía que el hombre perdona todo; las traiciones de los amigos y hasta la de la mujer, pero hay algo que ningún hombre perdona y es que le toquen la bolsa.  Algunos  tienen la chequera por corazón, o el corazón por caja fuerte.  Para ellos, este tema es fastidioso.  Proclaman, muy orondos: Mi casa, mi finca.  No digas mí, mi, mi; porque eso es no, no, no.  Nada es tuyo, todo es de Dios, sólo que El, en su infinita misericordia, te permite administrar algunas de sus cosas.  Si no entendemos esta verdad tan elemental, jamás podremos manejar correctamente las finanzas.  Dios nos entrega algunos tesoros, pocos o muchos.  Lo único que espera de nosotros es que seamos generosos. No pide nada más.  Pero Dios tiene normas administrativas y políticas de empresa que tú tienes que cumplir si quieres que las finanzas funcionen bien.  Debes aprender de memoria la clave de la caja fuerte, que se llama generosidad.

 

 Observa que las riquezas no sólo son escrituras públicas, títulos-valores, ni cuentas de ahorros; también tu empleo es una riqueza que Dios te ha dado y, donde quiera que labores, eres un administrador, tienes un jefe, un dueño de la empresa, que vendrá a pasar revista a los libros de Contabilidad y a tomar cuenta de la forma como hayas administrado las riquezas que te confió: Sea la vida, sea el tiempo, sean los talentos, sean las posesiones o las finanzas. Lo único que Dios espera es que seamos generosos con las riquezas que El nos ha confiado.

 

 

  (Darío Silva-Silva. Extractado del libro Las Llaves del Poder, página 294-296)

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AUTHOR - Casa Roca

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