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La Generosidad | Requisitos del administrador

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

El Dueño de todo ha instituida unos requisitos para sus administradores.

 

Fidelidad. Una palabra hoy en completo desuso.

 

Ahora bien, a los que reciben un encargo se les exige que demuestren ser dignos de confianza.

1 Corintios 4:2.

El que administra las riquezas de Dios debe ser hallado fiel en cuanto a la administración.  Nadie que sea infiel administrado las riquezas de Dios puede pretender que el Gran Gerente lo bendiga.  No te mientas a ti mismo, no es posible.  La administración de esas riquezas se hace, no como tú quieras, sino como Dios ordena.  Por ejemplo: Tú no puedes trastocar la Palabra de Dios para decir: Señor, si tú me prosperas yo te daré el diezmo, pues Dios dijo lo contrario: Sí tú diezmas, yo te prosperaré.  En este asunto el orden de los factores sí altera el producto, porque la Palabra de Dios no puede ser adulterada.  Precisamente el apóstol San Pablo nos habla del Tribunal de Cristo, a donde tendremos que comparecer los creyentes.  Tal comparecencia no es para condenación ni es para salvación, sino para repartir galardones a los que hayan sido fieles.  El Tribunal de Cristo es el pódium de las condecoraciones.  El deseo de mi corazón es que cuando ustedes vaya delante del Señor a su tribunal, después que les haga el inventario de cómo administraron las riquezas que les confió, a cada uno en particular, le pueda decir: Bien, buen siervo y fiel, en lo poco has sido fiel, en lo mucho te pondré, entra en el gozo de tu Señor.

 

Voluntad de compartir. Dentro de una serie de normas de vida y conducta entregadas a través de los romanos, el apóstol de los gentiles subraya:

Ayuden a los hermanos necesitados. Practiquen la hospitalidad. Romanos 12:13.

Los santos son los creyentes, los hermanos de la iglesia. Hay que compartir con ellos, sin ninguna clase de egoísmo.  Hay personas que creen hacer la gran obra de misericordia porque a un drogadicto de la esquina le dan diez mil pesos dizque para desayunar, cuando lo que necesita es una jeringa para volverse a dopar.  No se hace nada bueno con eso. Usted, antes de dar, tiene que investigar a quién le está dando.  Otros se prestan al negocio sucio de las mafias de la mendicidad.  Existe un cartel de las limosnas establecido por capos que venden la ciudad por sectores.  Si usted les da el valor de una tarifa, le dejan pedir limosna en determinado lugar, en el semáforo de un barrio, de tal hora a tal hora. No se trata de compartir en forma irresponsable para que los problemas crezcan.

 

Vivir sembrando. La ley de la siembra y la cosecha es ineludible, como todas las leyes de Dios.

    

 No se engañen: de Dios nadie se burla.  Cada uno cosecha lo que siembra.  Gálatas 6:7.

Aquí no dice que alguien recogerá lo que no haya sembrado, sino claramente que lo que usted siembra, exactamente eso que siembra, es lo que va a recoger como cosecha.  Se cumple en forma inexorable.  Si usted siembra amor, recoge amor; si siembra odio, recoge odio; si siembra guerra, recoge guerra.  Una causalidad milimétrica. Usted siembra dinero y recoge dinero. Lo mismo que siembra es lo que recogerá.  Este principio eterno, viene desde el Edén.  El hombre fue colocado en la tierra por Dios como sembrador y segador.  La siembra y la cosecha fue un propósito de Dios para la humanidad.  Algunos quieren especializarse en recoger sin sembrar, algo imposible. El que no siembra no recoge.  Aún más grave: El que no siembra, llegará un día en que no tendrá una migaja que caiga de la mesa ajena, ni un grano de la sementera de su prójimo.  Somos sembradores y somos segadores.

 

 

  (Darío Silva-Silva. Extractado del libro Las Llaves del Poder, página 296-299)

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AUTHOR - Casa Roca

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