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VI-MAR-01

La luz de la bondad | La bondad Divina P2

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

Esa es la quimera católico-romana que produjo -por reacción y gracias a Dios- la Reforma Protestante.  Los jubileos, las peregrinaciones, las limosnas, las penitencias, las indulgencias plenarias o de las otras, no sirven absolutamente para nada. Dios no se deja sobornar de nadie a base de buenas obras. No es por tu hoja de vida repleta de méritos que se te va a dar la salvación. Somos salvos únicamente cuando, por medio de la fe, aceptamos de Dios su amor y su bondad humanados  en Jesucristo, lo cual añade un elemento clave: misericordia. La ecuación perfecta   que plantea Pablo es: amor + bondad = misericordia.

 

Si seguimos leyendo este pasaje en su contexto, encontraremos cómo interactúan las tres personas de la Deidad. Últimamente en el cristianismo evangélico hay una nociva tendencia a fraccionar la  Trinidad. Algunos ya se llaman “los solo Jesús”, y hay otros que se centran exclusivamente en el Espíritu Santo. Tales posturas son erróneas. Como lo he dicho varias veces, si un cristiano se especializa en el Padre, se vuelve místico contemplativo; si se especializa en el Hijo se vuelve humanista; y, si se especializa en el Espíritu Santo, se vuelve ocultista. La Trinidad no se puede dividir, pues Dios es uno.

 

Dicho lo anterior, observemos cómo interactúan las tres personas divinas en el misterio de la salvación: El Padre, que es amor y bondad, nos da la salvación por su misericordia; pero lo hace mediante  el lavamiento de la regeneración y la renovación por el Espíritu Santo. El Padre actúa, pues,  por el Espíritu. ¿Cómo lo hace? Veamos: Lavamiento, ¿qué implica? Que estoy sucio y me doy un baño   para quedar limpio. Eso es lo que simboliza el bautismo en agua: limpieza, completo aseo interior. Ahora bien, regeneración, ¿qué significa? Nuevo nacimiento. No que usted es reformado, sino que  muere y vuelve a nacer, que es hecho una nueva criatura. Y, finalmente, renovación. Por desgracia, hay personas que confunden los conceptos: pero, por supuesto,  no es lo mismo regeneración que renovación. Regeneración es el acto de nacer de nuevo, renovación es el trabajo diario de mejoramiento de la personalidad, hecho por el Espíritu Santo. Significa que cada día soy mejor. “Mejor” no, digamos “menos peor”.

 

Allí tenemos, entonces, lavamiento, regeneración y renovación; luego, ya mencionados el Padre y el Espíritu, se añade que Éste fue derramado abundantemente por Aquel sobre nosotros por medio de Jesucristo nuestro Salvador. Dios actúa siempre como Trinidad, no separadamente. No soy yo por mis obras  meritorias quien logro mi propia salvación; tampoco la puedo obtener por medio de María o de los santos; El Salvador es Jesucristo, la salvación es sólo por medio de Él. Punto final. Y allí tenemos, ni más ni menos,  la más grande expresión de la bondad de Dios: nuestra salvación gratuita, sin merecerla. Somos salvos por la bondad de Dios.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Fruto Eterno, página 171-173)

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AUTHOR - caro

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