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La luz de la bondad | La bondad divina P3

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

La bondad de Cristo: Creo que es como llover sobre mojado hablar de la bondad de Jesucristo; pues él es, en realidad,  la bondad misma hecha hombre, la bondad encarnada.  Todo lo que él dijo y todo lo que hizo durante su tránsito terrenal, se reduce a ejercer la bondad. Por bondad se hizo hombre; por bondad, perdonó a las prostitutas; por bondad impidió que la adúltera fuera apedreada; por bondad puso a andar al paralítico; por bondad hizo ver al ciego; por bondad multiplicó los peces y los panes; por bondad calmó la tempestad, por bondad, ¿qué más hizo? Liberar a los endemoniados y…

 

Abreviemos diciendo que todo lo que hizo, lo hizo por bondad. Su sacrificio en la cruz es el acto de bondad más extraordinario que se conoce. Él hizo todo su trabajo redentor por bondad, resolviendo la ecuación: amor + bondad = misericordia. Cuando lo maltrataban sobre la cumbre del Calvario, de su lengua  exhausta brotó una breve imprecación:

 

Padre —dijo Jesús—, perdónalos, porque no saben lo que hacen.

Lucas 23.34

 

Cristo es misericordioso por su bondad y es bondadoso por su amor. Así de simple es el asunto. ¿”Perdónalos”? ¡Es increíble! Imagínate lo que le hemos hecho todos sin excepción a Jesucristo: Lo declaramos culpable siendo inocente, lo sentamos en el banquillo de los acusados con testigos falsos y calumnias, lo coronamos de espinas, le vendamos los ojos, le arrancamos la barba, lo escupimos, lo abofeteamos, lo golpeamos, lo condenamos a muerte. Y ahora está él en el madero como un nudo informe de cartílagos y nervios sangrantes; y, sin embargo, en sus labios amoratados y agonizantes hay fuerza todavía para decir: “Padre, perdónales”. Y si eso no es la bondad, ¿cómo tenemos que llamar a tal acción? En su más grande acto de bondad, Jesucristo se encarga de todas nuestras culpas. Mira el beneficio de su infinita bondad:

 

Y en unión con Cristo Jesús, Dios nos resucitó y nos hizo sentar con él en las regiones celestiales,  para mostrar en los tiempos venideros la incomparable riqueza de su gracia, que por su bondad derramó sobre nosotros en Cristo Jesús.

 

Efesios 2:6-7.

 

Dice la Biblia: “con él” y “en él”, pues por  la bondad de Cristo  nosotros fuimos perdonados. Del corazón del Padre al corazón del Hijo viene la bondad hasta nosotros. Pero, ¿cómo la obtenemos? Es lo sigue ahora.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Fruto Eterno, página 173-174)

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AUTHOR - Casa Roca

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