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VI-OCT-05

La obediencia |Bendiciones de la obediencia P1

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

Hemos recibido ejemplos explícitos de los terribles efectos que produce la desobediencia.  Ahora, quienes quieran  recibir bendición, ya tienen la fórmula: Oír y cumplir, darle la doble vuelta a la llave. Vendrán sobre ti todas estas bendiciones.  Muchos cristianos viven corriendo, supuestamente tras las bendiciones para caerles encima y tomarlas por viva fuerza, si se dejan.  La Biblia no dice eso, sino que las bendiciones vienen sobre nosotros.  Aprendamos a leer las Escrituras.

 

¿Qué más dice? Y te acompañarán.  La Palabra de Dios afirma que las bendiciones vienen a nuestro lado, acompañándonos, no que vamos detrás de ellas para tratar de alcanzarlas.  Las bendiciones de la obediencia están enumeradas en este capítulo de Deuteronomio. Tú las recibirás si oyes, y cumples la llave de dos vueltas, que se llama obediencia.  Enumeremos tales bendiciones.

 

Bendición urbana.  En gran parte la sociología, y últimamente la ecología, creen que la ciudad es una maldición, algo malsano.  La Biblia por el contrario bendice las ciudades.

 

Bendito serás en la ciudad, y bendito en el campo.

Deuteronomio. 28: 3a.

 

Hay más gente citadina que gente campesina al borde del tercer milenio; la mayor parte de la humanidad se hacina en las megápolis.  El más grande auge humano se da precisamente en las ciudades, y el fenómeno tiende a crecer.  Quienes maldicen la ciudad cometen un grave error, pues hay una bendición urbana en la Palabra de Dios. Cuando Jeremías está despidiendo al pueblo que irá cautivo a Babilonia, una ciudad muy corrompida, cuna de la religión satánica, meca de la idolatría, capital de la rapiña, del sexo desordenado, de toda la corrupción humana, recomienda encarecidamente: Bendigan la ciudad a la cual son transportados.  No tenemos ni para qué hablar de lo que sucedió en Sodoma; y sin embargo, la Biblia dice que Lot todos los días oraba por esa ciudad.  El rey Salomón, el más sabio de los antiguos, nos llama la atención sobre una cosa que nunca debemos olvidar los cristianos: Por la bendición de los justos, la ciudad es engrandecida.  Hacemos lo contrario,  hablamos mal de nuestras ciudades.  ¡Qué ciudad tan mala! ¡Qué huecos en las calles!  Que los basureros, que las zonas de miseria, que los niños debajo de los puentes… No bendecimos la ciudad donde habitamos.  Ojalá aprendiéramos a utilizar la doble vuelta de la llave de  obediencia para bendecir a las ciudades, pues así las sacaríamos de su maldición y las engrandeceríamos delante de Dios.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro Las Llaves del Poder, páginas 257-259)

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AUTHOR - Casa Roca

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