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VI-OCT-04

La obediencia | Los estragos de la desobediencia P5

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

Saúl contra Samuel. Hagamos una composición histórica de lugar.  Con el fin de que los enemigos de Israel desaparecieran, y el pueblo pudiera prosperar en la Tierra Santa de modo que tomara la franja de territorio en manos ajenas, el Espíritu Santo le ordena al rey Saúl por intermedio de Samuel: Mata a todos los amalecitas, no dejes vivo ninguno, y mata todo el ganado, los bueyes, los asnos, las vacas y las ovejas de los amalecitas.  No dejes ni una pezuña para usted.  Pero Saúl, tan parecido a nosotros, interpretó a su acomodo las órdenes de Dios, y ¿qué le sucedió? Del campamento enemigo, mató a muchos hombres y destruyó gran parte del ganado, pero se reservó cosillas: Dejó vivos a varios de los de Amalec, reservó algunos corderos, bueyes, y vacas con el pretexto de que le sirvieran para elevar sacrificios al Señor.  Parece una cosa lógica ¿verdad?  Pero ¿qué opina al respecto el profeta Samuel?

 

-Y entonces, ¿qué significan esos balidos de oveja que me parece oír? -le reclamó Samuel-. ¿Y cómo es que oigo mugidos de vaca?  -Son las que nuestras tropas trajeron del país de Amalec -respondió Saúl-. Dejaron con vida a las mejores ovejas y vacas para ofrecerlas al Señor tu Dios, pero todo lo demás lo destruimos. 

1 Samuel 15:14-15.

Hasta aquí se obedeció la orden de Dios parcialmente.  Saúl se reservó algunas cosas para dárselas al propio Dios que le dio la orden de acabar con todas.  Interpretar las órdenes de Dios es de lo más grave que un creyente puede hacer.

 

Samuel respondió: ¿Qué le agrada más al Señor: Que se le ofrezcan holocaustos y sacrificios, o que se obedezca lo que él dice? El obedecer vale más que el sacrificio, y el prestar atención, más que la grasa de carneros. La rebeldía es tan grave como la adivinación.

Vers. 22-23 a.

 

Si eres desobediente es como si consultas el tarot,  lees el horóscopo, usas los cuarzos y cosas así, desobedeces las instrucciones de Dios. Y por este pecado, Saúl fue cortado del pueblo.  En la batalla final intentó suicidarse arrojándose sobre su espada tan torpemente que quedó medio vivo y, cuando se desangraba lentamente, un joven amalecita fue quien lo remató, uno de los sobrevivientes del ejército enemigo, lo cual nos ofrece una gran lección: El que complace al enemigo será víctima del él.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro Las Llaves del Poder, páginas 255-257)

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AUTHOR - Casa Roca

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