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La Puerta Divina

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

Quienes soñaron con un siglo XXI anticristiano, postcristiano, o, al menos, acristiano, ya vieron frustradas sus ilusiones oníricas. Jesucristo en persona ha hecho presencia súbita y triunfal a través de la puerta del cine, y se quedará con nosotros durante este siglo, como lo hizo en todos los anteriores. No es posible marginarlo, minusvalorarlo, ni olvidarlo; el mismo se encargará por algún medio de recordarnos su existencia y su obra. Podrán algunos rechazarlo, como ha ocurrido siempre; pero nadie, desconocerlo.    

El motivo es simple: todas las puertas que existen desaparecerán. Las del enemigo serán finalmente derrumbas. Las de las ciudades, incluida la Aldea Global,  resultarán innecesarias. Las de la casa perderán el objeto de su existencia. A la postre, ni las del templo harán falta. Solo las puertas humanas serán transformadas y glorificadas para permanecer por siempre abiertas a la verdad de Dios en esa Aldea Celestial cuyas puertas nunca se cierran:

« Las doce puertas eran doce perlas, y cada puerta estaba hecha de una sola perla. La calle principal de la ciudad era de oro puro, como cristal transparente. No vi ningún templo en la ciudad, porque el Señor Dios Todopoderoso y el Cordero son su templo » (Apocalipsis 21:21,22). 

Para ser un futuro habitante de esa ciudad de luz y felicidad, es indispensable entender algo sencillo aquí y ahora: el Carpintero es la Puerta, como él mismo lo proclama con la más absoluta claridad:

« Yo soy la puerta;  el que entre por esta puerta, que soy yo, será salvo. Se moverá con entera libertad y hallará pasto»      (Juan 10:9).         

No hacen falta más puertas, ni carpinteros ni cerrajeros. Sobran todos los timbres, mirillas, rendijas, postigos, candados, picaportes, armellas, pestillos, bisagras, fallebas y trancas. No hay más goznes, aldabas, quicios, dinteles, ni umbrales. Basta la Puerta Eterna, que se abre con la llave única del amor. Te invito a cruzar por ella hacia el corazón de Dios. Por cierto, la cerradura es esa gran herida en el costado de Jesús.

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro Las Puertas Eternas, páginas 150-151)

VISIÓN INTEGRAL
(Antología de textos de nuestro pastor presidente)

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AUTHOR - Casa Roca

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