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VI-MAY-05

La triple clave de Tomás P3

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

A causa de su sordera espiritual, los judíos fueron deportados a Babilonia y esclavizados por largos decenios. Detenidos en la actual encrucijada, los miembros del Adán-Tomás deberían indagar cuál es el buen Camino, y enderezar sus pasos hacia él, para  encontrar el reposo anhelado en medio de la congoja existencial que los agobia.. Desgraciadamente, se observan muchos ‘taos’, variadas sendas, diversos caminos, ofertas espirituales a granel. El sabio de los sabios, Salomón, acuñó este proverbio ‘actualista’: «Hay caminos que al hombre le parecen rectos, pero que acaban por ser caminos de muerte». (Proverbios 16:25)

 

Un descendiente suyo, que misteriosamente era Dios mismo y se llamaba Jesús de Nazaret, habló largamente con sus íntimos amigos antes de su encarcelamiento, juicio y pena capital. Allí estaba presente, con veinte siglos de anticipación, como transportado en un misterioso túnel del tiempo, el Tomás posmoderno, preguntando: —Bueno, Jesús, pero ¿de qué manera podemos saber cuál es el camino? (Necio: tenías —tienes— el  Camino ante tus propios ojos en forma humana. Un camino que es un hombre, el Hombre que es el Camino. Estás a un paso del Camino. Todo caminar comienza con un paso… Vamos, Tomás, anímate: empieza a caminar ahora mismo; da ese paso, por favor.)

 

Ya metido en el Camino, no hace falta preguntar, como Pilatos: ¿Qué cosa es la verdad? El Camino es la Verdad. No una de esas pequeñas verdades que has creído y que son grandes mentiras, absolutamente relativas y relativamente absolutas. La verdad, apreciado y confundido Tomás, no es un concepto, ni una entelequia, ni una tesis, ni una hipótesis. La Verdad es una persona que se llama Jesús de Nazaret. Por eso Él declara abiertamente: “Yo soy la verdad”.

 

En Colombia, mi país, vivió un Tomás especial: el poeta Gonzalo Arango, quien comandó la insurgencia intelectual conocida bajo el nombre de Nadaísmo. Pluma brillante, cultura densa, corazón sensible, el hombre era un iconoclasta intelectual, al estilo de Sartre. No dejó títere con cabeza en la política, los negocios y la religión, como es usual en los buscadores de la verdad. Finalmente, el milagro se dio. Su compañera de los últimos años. Angie-Marie Hickie, a quien él llamaba cariñosamente Angelita, ha hecho la revelación completa: “Durante nuestros siete años juntos, Gonzalo experimentó un enorme cambio en su vida y este cambio incluyó el alejamiento de la vida pública y el giro total hacia Jesucristo, hacia la soledad y la búsqueda interior… En pocas palabras,  Gonzalo renació, haciendo sacrificios del ego, matando al hombre viejo que impide el renacimiento”.  “Dijo que si seguía leyendo se enloquecería, que no le cabía un libro más en su cabeza. Fue por eso que él mismo decidió vender su biblioteca y solo dejar unos diez libros de cabecera, entre ellos la Biblia”.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Código Jesús, página 190-193)

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AUTHOR - Casa Roca

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