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VI-JUL-03

Los tesoros perdidos | La moneda perdida

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

Los tesoros perdidos de la iglesia, un tema de profunda reflexión.  ¿Qué es lo que se ha perdido?  ¿Por qué se ha perdido? ¿Dónde se ha perdido?  Hay una moneda que hemos extraviado: Su nombre, la fe.  Circulan muchas falsificaciones de esta moneda; hay una fe aparente, una presunción de fe, una fe  relativa y una falsa fe.  La parábola de Jesús ayuda a la comprensión del tema que nos ocupa:

 

O supongamos que una mujer tiene diez monedas de plata y pierde una. ¿No enciende una lámpara, barre la casa y busca con cuidado hasta encontrarla?  Y cuando la encuentra, reúne a sus amigas y vecinas, y les dice: Alégrense conmigo;  ya encontré la moneda que se me había perdido

Lucas 15: 8-9

Las principales falsificaciones de la moneda auténtica de la fe  han sido, paradójicamente, dentro de los llamados ‘movimientos de la fe’, que enseñaron a la gente a tener fe en la fe en vez de tener fe en Dios. De esta manera, arbitrariamente se hizo de la fe una sustancia que uno podía tomar a voluntad, en el aire.  Algunos exageraron tanto este error que llegaron a predicar que Dios creó cuanto existe porque tuvo fe; si Dios no hubiera creído que era posible la creación, ésta habría sido un imposible para Dios.  En otras palabras, la fe está por encima de Dios como un algo que El utiliza para sus fines; de la misma manera, yo puedo disponer de ese poder autónomo cuando me presento a un cajero electrónico en cualquier parte del mundo, introduzco mi tarjeta, tecleo mi clave y recibo los dineros que reclamo.  Solo debo asegurarme de que mi depósito sea suficiente para mi necesidad. Por lo tanto, debo tener una fe infinita para obtener resultados infinitos.

Tal manera de pensar es contraria al cristianismo.  Lo que éste ha enseñado siempre es sencillo: Dios es y Dios puede.  No se trata de agarrar a voluntad algo disponible, sino de ir con humildad ante Quien dispone todas las cosas, con la convicción de que El puede hacer hasta lo imposible.  Un maestro que llegó a hacerse famoso entre evangélicos habló de ‘la fe de Dios’.  ¿Y, cómo Dios podría tener fe? ¿Fe en quién o en qué?  Dios es el Ser en Sí Mismo y nada existe en lo cual él pueda creer o confiar.  Podemos creer y confiar en El, lo cual es muy distinto.

La bella América ha perdido su moneda: la fe que conservaron como un tesoro a través de los tiempos hombres y mujeres de Dios que engrandecieron a este continente.  En los supermercados religiosos pueden comprarse muchas cosas con las falsificaciones casi perfectas de esa moneda: falsa seguridad, paz aparente, prosperidad transitoria, rélax sicológico.  Pero el 11 de septiembre algo pasó: la engañada América despertó de un sueño placentero a percatarse de que su tesoro se había extraviado.  Es hora de que barra la casa con diligencia, lámpara en mano, para reencontrar su fe auténtica;  y, cuando la halle, debe reunir a amigas y vecinas para la gran fiesta.  Encontrar ese tesoro perdido de la fe es hoy la prioridad de todas las prioridades.

Para facilitar la búsqueda, hay una pista segura: la moneda se encuentra entre los escombros de las torres gemelas.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Eterno Presente, página 171-173)

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AUTHOR - Casa Roca

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