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VI-DIC-01

Opio del pueblo o vid verdadera P4

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

 

¿Era Marx un adicto al “opio del pueblo”? Sin duda, no. Lo que plantea no es activismo religioso, sino vitalismo espiritual. Miembro de una familia de judíos conversos, sus raíces espirituales le permitían armonizar los conceptos de fe y vida. Sin embargo, como Fausto, terminó vendiéndole el alma a Mefistófeles; y, bajo su influencia,  concibió al estado como una vid y a los proletarios como las ramas, pero prescindiendo de la savia espiritual.

 

Se creó así una “religión de los trabajadores”, supuestamente llamada a reemplazar al cristianismo, y que  adoró al estado como su dios; pero, en la milenaria Rusia, tierra santa de este nuevo mesianismo, la utopía de un “paraíso comunista” solo fue un corto infierno de setenta años. Muy pronto, los devotos ortodoxos volvieron a santiguarse de derecha a izquierda ante sus tradicionales iconos.

 

Yo sería capaz de transcribir completo este auténtico sermón de Marx que no aceptarían los marxistas de hoy, pero es muy denso y prolongado. No quisiera, sin embargo, pasar por alto algunos conceptos en él emitidos, que parecen más de un pastor luterano, interesado en propiciar algún tipo de ’comunismo espiritual’, que del autor de ‘El Capital’. Por ejemplo: “Así, penetrados con la convicción de que esta unión es absolutamente esencial, estamos deseosos de encontrar este regalo excelso, este rayo de luz que desciende de mundos más altos para animar nuestros corazones… Una vez que hayamos capturado la necesidad de esta unión, la base de ella  es nuestra necesidad de redención, nuestra naturaleza inclinada hacia el pecado, nuestra razón vacilante, nuestro corazón corrupto, nuestra iniquidad en la presencia de Dios, son claramente visibles para nosotros y no tenemos necesidad de investigar adicionalmente”.

 

Los católicos romanos comentarían este discurso de Carlos Marx, meneando la cabeza, con su gracioso refrán: “el diablo haciendo hostias”.  A mí, personalmente, su lectura me ha llevado de la admiración a la incredulidad, de la afirmación a la duda, de la risa al llanto, del aplauso a la bronca. Y me he preguntado, profundamente inquieto: ¿en qué momento una potestad de las tinieblas vino sobre Alemania, donde Lutero había hecho posible el milagro divino de  la Reforma, para tomar posesión de almas selectas y convertirlas en títeres de su perversa acción? Fue, en verdad, un contra-ataque brutal.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Código Jesús, páginas 182-184)

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AUTHOR - Casa Roca

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