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DE TÚ CASA

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¿Puede un Hombre ser Dios?

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

No cabe duda, entonces: la tradición oral propia de la religión de los patriarcas, transmitida de generación en generación, iba sufriendo adaptaciones culturales que desembocaron en las mitologías y, a través de las fábulas paganas, se les atribuyó a personajes históricos algunas de las características del verdadero Hijo de Dios que vendría finalmente para cumplir las ancestrales expectativas de todos los hombres en todos los lugares y en todas las épocas anteriores a la encarnación. Desde tiempos inmemoriales se ha esperado a un redentor de la humanidad, hijo de Dios, nacido de una mujer virgen; y, por errores de apreciación, se lo ha identificado con algún personaje histórico determinado. Paul Tillich, el teólogo-frontera entre la modernidad y la posmodernidad, observa precisamente:

 

“Las diferentes formas que ha revestido la búsqueda del Nuevo Ser desembocan finalmente en Jesús como el Cristo”.

 

Dentro del complejo panorama del primer siglo, fue una ventaja para la naciente cristiandad que ese singular personaje llamado Pablo de Tarso pudiera conciliar en sus afectos y convicciones al judaísmo como poder espiritual y el imperio romano como poder político. Al ser acusado por los judíos, invocó de inmediato, con el pasaporte a la vista, su ciudadanía romana, de la cual él se sentía orgulloso. Era hasta cierto punto natural que un hombre de las características descritas reaccionara violentamente contra los cristianos, ya que estos amenazaban por igual al judaísmo en lo espiritual y al imperio romano en lo político.

 

Un médico e historiador de Antioquía, de nombre Lucas, escritor excelente y amigo íntimo del sanguinario personaje, describe bien las acciones de éste, en su documentado relato ‘Hechos de los Apóstoles’. Allí leemos en detalle un reportaje sobre el apedreamiento de Esteban, protomártir de la fe cristiana, y nos enteramos de que Saulo de Tarso en persona estaba al frente del asunto. Organizador de grupos que hoy llamarían ‘paramilitares’, el hombre hizo estragos contra los indefensos seguidores de Jesús:

 

«Saulo, por su parte, causaba estragos en la iglesia: entrando de casa en casa, arrastraba a hombres y mujeres y los metía en la cárcel». ( Hechos 8:3)

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Código Jesús, páginas 132-134)

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¿Puede un Hombre ser Dios?

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

La divinidad de Jesucristo es un punto neurálgico para la fe. El apóstol Juan, ‘helenizado’ tras algunos escritos paulinos, usa en forma directa la palabra logos en referencia a Jesucristo. Fue precisamente el filósofo Heráclito quien, por primera vez habló del logos para definir los patrones de la armonía cósmica en medio de los cambios continuos. Siglos más tarde, Filón de Alejandría, émulo judío de Platón, afirmaba que el logos era aquello que la literatura hebrea llamaba escuetamente ‘sabiduría’.

 

La palabra española Verbo es insuficiente para traducir el concepto de Logos, mucho más en relación a Jesu-cristo. Lo que abarca la amplia acepción de Logos es la lógica de Dios, esa armonía que hace que todo sea posible y se sostenga. Talvez nos parezca exagerada la versión de Gordon Clark del evangelio de Juan en estos términos: “En el principio era la lógica, y la lógica era con Dios y la lógica era Dios”; pero es que, finalmente, lógica viene de logos que no es solo palabra sino, también, acción creadora continua y razón de ser de lo que es.

 

Los padres de la iglesia fueron muy audaces en sus concepciones sobre el Logos. Atenágoras no vacila en llamarlo “el entendimiento y la razón de Dios”. Ireneo de Lyon, por su parte, lo define como “el principio que piensa”. Orígenes es más radical y lo entiende como ‘razón’ porque, según explica, el Cristo “nos quita todo lo que es irracional y nos hace verdaderamente razonables”. El investigador español Alfonso Ropero ha reali-zado una compilación del pensamiento de Justino Mártir, y en ella encuentro cosas sorprendentes:

 

“… todos los escritores llaman Dios al “Padre de los hombres y los dioses”.
Y si afirmamos que el Verbo de Dios fue engendrado de Dios de un modo
singular y distinto de la creación común, creed que eso es análogo a la
afirmación de los que dicen que Mercurio-Hermes es Verbo y mediador de
parte de Dios”

 

“Afirmamos que nació de una virgen, pero pensad que esto le es común
con Perseo. Y si decimos que devolvió la salud a los cojos, a los
paralíticos y a los que eran inútiles de nacimiento, parecerá que decimos
cosas semejantes a las que se dicen realizadas por Esculapio”

 

(27) Nota alcalce: Alfonso Ropero, Lo mejor de Justino Mártir, Grandes autores de la fe. Editorial Clie, Barcelona, 2004, pág

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Código Jesús, páginas 131-132)

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¿Puede un Hombre ser Dios?

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Ser nada más y basta. Jorge Guillén

 

«Toda la plenitud de la divinidad habita en forma corporal en Cristo». (Colosenses 2:9)

 

A estas alturas sería conveniente preguntar: ¿Quién es san Pablo? Mucha gente se equivoca respecto al llamado ‘apóstol de los gentiles’, un hombre nacido y criado en ambiente distinto al propio del grupo apostólico original de Jesucristo. Él no es un rústico, ni un pastor de ovejas, ni un pescador; sino, por contraste, un intelectual, un erudito, versado en la filosofía griega y el derecho romano.

 

Su padre, un rabino educado de la diáspora, lo envió a estudiar teología en Jerusalén, donde el rector del se-minario era nada menos que el doctor Gamaliel, quien lo enseñó a dominar al pie de la letra las Sagradas Escrituras. Además, por línea materna, pertenecía a una familia de prestamistas de dinero, que entonces llamaban usureros, y hoy nombramos, pomposamente, banqueros.

 

Este judeo-romano-greco-turco-persa tenía claro, por eso mismo, lo que se llamaba, ya entonces, ‘cosmovisión’. Por eso, se interesaba vivamente en países tales como Macedonia, patria del globalizador Alejandro Magno, y España, puente geográfico intercontinental que siglos después se utilizaría para descubrir un Nuevo Mundo.

 

Para Saulo de Tarso, la cultura jurídica y filosófica greco-romana y la religión judaica podían llegar a un acuerdo. De hecho, sin renunciar jamás a sus convicciones espirituales, se movía como pez dentro del agua en la lógica y la dialéctica y dominaba los intríngulis de la legislación romana, aparte de defenderse bien en varias lenguas del Mediterráneo.

 

En algunas de sus intervenciones como líder cristiano citó a Epiménides (Hechos 17:28ª y Tito 1.12) y a Arato (Hechos 17:28b) e hizo uso de la teología popular helenística (Romanos 1:20), porque había entendido, desde el principio, que no hay una cultura cristiana, sino una doctrina cristiana para todas las culturas. Gracias a Pablo muchos percibieron que los mitos paganos eran, en muchos casos, deformaciones y caricaturas de la religión verdadera.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Código Jesús, páginas 129-131)

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La Corona no hace al Rey

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Permítanme una anécdota personal. Hace algún tiempo fui sorprendido por varias llamadas urgentes a mi teléfono a altas horas de la noche. ¿El motivo? La radio y la televisión estaban informando en boletines extras que Darío Silva había sufrido un grave accidente a consecuencia del cual perdió una pierna. Yo estaba cómodamente instalado debajo de mis cobijas y, por un momento, pensé que tenía una pesadilla.

 

La cosa se aclaró finalmente cuando encendí la tele y supe que se trataba del famoso futbolista uruguayo del mismo nombre. Espero que, dentro de dos mil años, mis biógrafos no confundan mi tumba y afirmen que yo era realmente deportista y no predicador y que mi patria no fue Colombia sino Uruguay.

 

Es una broma, claro.
Volviendo a lo serio, nadie sabe a ciencia cierta qué pasó con Pilatos. Es cierto que Tiberio lo llamó a Roma para que diera cuenta de sus actos de violencia contra los judíos, pero se ignora cuál fue su fin. Se ha escrito que murió por suicidio y, también, que se convirtió en mártir del cristianismo, pero ninguna de las dos ver-siones ha sido comprobada. No pocos psicólogos, politólogos y sociólogos se han llenado de perplejidad ante lo complejo de su carácter. J. Garofalo lo define así:

 

“Pilatos se ha convertido en un símbolo de vileza, pero quizás es, por encima de todo, la víctima más ilustre de la política”

 

Lo más impactante en la actuación del Procurador romano de Judea es su orden de colocar sobre la cabeza de Jesús, en el madero, el famoso INRI, un rústico pero solemne letrero escrito en arameo, latín y griego: ‘JE-SUS DE NAZARET, REY DE LOS JUDIOS’, que provocó airadas protestas del clero oficial y los fariseos, flor y nata de la sociedad judía.

 

Cuando le hacen el reclamo y le ruegan: —No escribas: ‘Rey de los judíos’, otra vez Pilatos actúa como un autómata, un títere, un robot; e, impulsado por una fuerza desconocida e incontrolable, se niega a borrar el INRI. “Lo que he escrito, escrito se queda”, parece una frase presuntuosa de quien ha sido un juguete de sus súbditos en el extraño juicio que acaba de cumplirse. (Juan 19.19,22) Pero no es así, se trata de una declaración solemne e irrevocable: Jesús Nazareno ES el rey de los judíos. ¿Un rey sin corona? No, un Rey coronado de espinas. ¡Esa es la clave!

 

Sé que suena atrevido, pero aquí encontramos una curiosa declaración de fe de Pilatos. Él está afirmando de manera clara y radical que Jesús es Rey. Por favor, nunca olviden que quien habla es un alto funcionario del Imperio Romano que consideraba al César la máxima autoridad de todas las provincias bajo su régimen. ¿No se exponía el Procurador a ser señalado como traidor a la patria al reconocer a un rey que no era su idolatrado César? ¡Qué interesante! El representante del más grande poder mundial se ha unido a los coros angélicos que proclaman la majestad del Rey de los reyes.

 

(26) nota alcalce: S. Garofalo, Pilatos. Diccionario Literario Montaner y Simón, Barcelona, l967. Tomo XI, pag. 751

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Código Jesús, páginas 126-128)

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La Restitución Nacional

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Todos los procedimientos de Dios afectan, primero al individuo y, después, a la sociedad. La Biblia contiene muchos ejemplos sobre el tema.

 

Las eras se llenarán de grano; los lagares rebosarán de vino nuevo y de aceite. Yo les compensaré a ustedes por los años en que todo lo devoró ese gran ejército de langostas que envié contra ustedes: Las grandes, las pequeñas, las larvas y las orugas. Ustedes comerán en abundancia, hasta saciarse, y alabarán el nombre del Señor su Dios, que hará maravillas por ustedes, ¡Nunca más será avergonzado mi pueblo! Entonces sabrán que yo estoy en medio de Israel, que yo soy el Señor su Dios, y no hay otro fuera de mí. ¡Nunca más será avergonzado mi pueblo! Joel 2:24-27.

 

Joel escribe su profecía en una época de grandes dificultades nacionales para Judá y para Israel. Es más, el tema propio del libro de Joel es la miseria nacional. El que tenga oídos para oír que oiga, y el que tenga ojos para leer, que lea. Pensemos en un pueblo desolado -como la Colombia de hoy-, cuando Joel pronuncia su profecía. No hay un solo mal que no caiga sobre los israelitas: Hambre, violencia, desempleo, sangre derra-mada, injusticia social, robo, guerras por doquier, plagas, pestes. Y entonces, sorprendentemente Joel habla de la restitución. El Señor promete restituir al pueblo, si éste se arrepiente de sus caminos torcidos. ¿Qué di-ce?: Las eras se llenarán de trigo y los lagares rebosarán de vino y aceite.

 

Yo les compensaré a ustedes por los años en que todo lo devoró ese gran ejército de langostas que envié contra ustedes: las grandes, las pequeñas, las larvas y las orugas. Vers. 25.

 

Que sea nuestro rema desde hoy mismo.

 

Ustedes comerán en abundancia, hasta saciarse, y alabarán el nombre del Señor su Dios, que hará maravillas por ustedes. ¡Nunca más será avergonzado mi pueblo! Vers. 26.

 

Miremos con cuidado algunos símbolos que hay aquí: Se habla de abundancia de tres productos básicos para la vida humana, pero que son, al mismo tiempo, tres símbolos de la vida espiritual. El trigo. ¿Qué dijo Jesús? Si el grano de trigo no cae en tierra y se pudre, no produce fruto. Pero, además, del trigo sale el pan para la cena del Señor, representando su propio Cuerpo. El vino. ¿Qué significa el vino en contexto espiritual? La sangre bendita de Nuestro Señor, derramada por nosotros en la cruz. El aceite. Este es el símbolo por excelencia del Espíritu Santo. Aceite implica unción. Se habla, entonces, de una abundancia material, pero paralelamente, también de una abundancia espiritual.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro Las Llaves del Poder, páginas 213-214)

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La Restitución | Pablo el prisionero (Parte 3)

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Detengámonos por un momento en el caso de Israel. Hace dos mil años, bajo Tito y Vespasiano, el imperio romano arrasó la Tierra Santa tal y como Jesús lo había profetizado. Los judíos fueron esparcidos por todas las naciones de la tierra, sin esperanza de tener un país, de adquirir una patria. Todos los años durante dos mil, ellos oraron diciendo: Y el año que viene en Jerusalén, Amén. Recién pasada la II Guerra Mundial, un grupo de sobrevivientes del holocausto nazi que eran físicamente esqueletos forrados en piel, bajaron, chocando las rodillas, de un barco destartalado que los arrojó sobre las playas de Haifa. Y un viejo rabino que estaba allí dijo solemnemente: Esta Escritura de Isaías se produjo hace dos mil setecientos años para hoy.

 

Se alegrarán el desierto y el sequedal; se regocijará el desierto y florecerá como el azafrán. Florecerá y se regocijará: ¡gritará de alegría! Se le dará la gloria del Líbano, y el esplendor del Carmelo y de Sarón. Ellos verán la gloria del Señor, el esplendor de nuestro Dios. Fortalezcan las manos débiles, afirmen las rodillas temblorosas; digan a los de corazón tembloroso: Sean fuertes, no tengan miedo. Su Dios vendrá, vendrá con venganza; con retribución divina vendrá a salvarlos. Isaías 35:1-4.

 

Y regresaban a la tierra de sus antepasados veinte siglos después. El tema se aclara más aún en la pluma de Ezequiel y su tremenda visión espiritual junto al Río Quebar, en la antigua aldea de Tel-Abib, asentamiento de judíos expatriados en Babilonia.

 

Luego me dijo: Hijo de hombre, estos huesos son el pueblo de Israel. Ellos andan diciendo: Nuestros huesos se han secado. Ya no tenemos esperanza. ¡Estamos perdidos! Por eso, profetiza y adviérteles que así dice el Señor omnipotente: Pueblo mío, abriré tus tumbas y te sacaré de ellas, y te haré regresar a la tierra de Isra-el. Ezequiel 37:11-12.

 

Si usted quiere conocer la realidad de la restitución, mire a Israel. El desierto floreció como la rosa, según lo había visto Isaías 700 años antes de que Dios se hiciera hombre. Los esqueletos forrados en piel crearon el moderno estado que diseñó Theodoro Herlz a través del sionismo.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro Las Llaves del Poder, páginas 211-212)

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La Restitución | Pablo el prisionero (Parte 2)

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Los jueces les ruegan que salgan de la ciudad. Este episodio se ha repetido en la historia por el ejemplo de Pablo. En la antigua Rusia de los zares, a finales del siglo pasado, se inició un sonado proceso que concluyó ya entrado el actual. Un carnicero judío de la ciudad de Kiev, llamado Mendel Beilis, fue acusado por orto-doxos de haber degollado a un niño cristiano para utilizar su sangre en un sacrificio. Como el carnicero era inocente, se movieron los defensores de los derechos humanos en todo el mundo y se formó un gran problema de orden público.

 

El zar entonces envió a Nicolai Sheglovitov, que era su ministro de justicia, a soltar al carnicero. Cuando el funcionario se presentó a la celda, abrió la puerta de la prisión y dijo al hombre que quedaba libre. Entonces habló el judío: ¿Sabe una cosa, señor ministro? Un judío llamado Pablo de Tarso en quien ustedes creen, a quien ustedes predican, por cuyas doctrinas ustedes se guían, fue encarcelado injustamente, y no quiso salir de la cárcel con sólo que le abrieran la puerta. Yo haré lo mismo. Usted me tiene que restituir, como hace dos mil años el imperio romano restituyó a Pablo. No me retiro de aquí, hasta que usted diga públicamente que soy inocente.

 

En Francia, en la segunda mitad del siglo pasado, se presentaron grandes persecuciones contra los judíos, por el sólo hecho de serlo. Alfred Dreyfus era un oficial del ejército francés a quien acusaron con pruebas falsas, y testimonios montados de ser espía de los alemanes. Le hicieron un juicio público, lo escarmentaron, lo despojaron de su uniforme y sus arreos militares, y lo condenaron a prisión perpetua en la Isla del Diablo de la Guayana Francesa, cerca a Venezuela. Años después, el intelectual Emilio Zolá se dió a examinar el caso, y, finalmente, escribió su célebre ‘Yo Acuso’ manifiesto publicado en el periódico ‘La Aurora’ de París, en el cual demostró que con Dreyfus se había cometido una injusticia. El caso llegó a ser muy famoso en el mun-do, hasta el punto de que el gobierno francés se vio precisado a restituir a Dreyfus. Lo sacaron de la Isla del Diablo, le dieron una enorme suma de dinero, en una ceremonia pomposa lo reinstalaron como oficial del ejército francés. Eso se llama restitución.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro Las Llaves del Poder, páginas 210-211)

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La Restitución | Pablo el prisionero

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En sus andanzas por el Mediterráneo y el imperio romano, especialmente su parte griega, el apóstol junto con su compañero de predicación Silvano, llamado también Silas por los griegos, se ha enfrentado con una hechicera en la ciudad de Filipos, de la provincia de Macedonia. Al reprender el espíritu de adivinación que hay en esa mujer, es objeto de unas consecuencias terribles. La adivina de Filipos se quería hacer pasar por profeta de Dios, como hay tantas por allí. Pero Pablo no es tonto, advierte que allí no hay profecía del Espíritu Santo. Por lo tanto reprende al demonio y éste sale de la muchacha.

 

Como resultado se forma un gigantesco alboroto, y Pablo y Silvano van a parar a la cárcel. Los colocan en la celda de más adentro, con cadenas y grillos. Impasibles, ellos se ocupan en cantar alabanzas a Dios. A la media noche, mientras cantan, el poder de la alabanza en la guerra espiritual produce un temblor, se abren las puertas y se sueltan las cadenas. El colofón de todo esto es que el carcelero y su familia se convierten. Pero falta un detalle.

 

Al amanecer, los magistrados mandaron a unos guardias al carcelero con esta orden: Suelta a esos hombres. El carcelero, entonces, le informó a Pablo: -Los magistrados han ordenado que los suelte. Así que pueden irse. Vayan en paz. Hechos 16:35-36.

 

Cualquiera pensaría que Pablo y Silvano inmediatamente dijeron: Ay, muy agradecidos por ponernos en libertad. No, ellos no aceptan tal cosa.

 

Pero Pablo respondió a los guardias: -¿Cómo? A nosotros, que somos ciudadanos romanos, que nos han azotado públicamente y sin proceso alguno, y nos han echado en la cárcel, ¿ahora quieren expulsarnos a escondidas? ¡Nada de eso! Que vengan ellos personalmente a escoltarnos hasta la salida. Vers. 37

 

¡Qué inteligente Pablo! No basta que me abran la puerta, no sólo debemos ser restituidos en nuestra libertad física como si fuéramos indultados o amnistiados, como si se nos estuviera perdonando algo, cuando no hemos hecho nada. Ellos deben disculparse con nosotros, reconocer que ha habido un error judicial. En otras palabras, tienen que restituirnos nuestra honra porque no somos delincuentes. El exige su restitución.

 

Los guardias comunicaron la respuesta a los magistrados. Estos se asustaron cuando oyeron que Pablo y Silas eran ciudadanos romanos, así que fueron a presentarles sus disculpas. Los escoltaron desde la cárcel, pidiéndoles que se fueran de la ciudad. Vers. 38-39.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro Las Llaves del Poder, páginas 208-210)

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