CR - Colombia
CR - España
CR - Panamá
CR - USA

 

El Reto de Dios Tag

VI-2017-04-04

Apocalipticismo y Esperanza | Una Escatología Planetaria

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

Todo el planeta Tierra, en el plan divino, está sometido a una predestinación del regreso, a un volver a ser lo que Dios quiso que fuera, y que se frustró con la caída. Después de la catástrofe edénica, el proto-evangelio ya nos anuncia una escatología que, a través del Dios Humanado, trae a la tierra las claves que aseguran la plena restauración del propósito divino para el hombre. Tales claves -las llaves del Reino- han de descifrarse, y así viene ocurriendo desde hace veinte siglos, actualistamente, en la medida de cada necesidad coyuntural que el Espíritu Santo administra dentro del devenir humano. La escatología no se refiere con exclusividad a sucesos de una época futura más o menos determinada o determinable, sino es continuo devenir, como el conocimiento humano de Dios. Conozcamos al Señor; vayamos tras su conocimiento. Oseas 6:3.

 

Podría decirse que Dios es para nosotros, por ahora, el Gran Quiensabe. Desde el principio, el Yo Soy el que Soy gradualiza su revelación a la criatura hecha a Su Imagen y conforme a Su Semejanza, queriendo que éstas se restablezcan plenamente en aquella. Y, en ese permanente ejercicio de Su Voluntad, Él se refleja ante nosotros en el Yo Soy Siendo que nos permite intuir al Yo Soy el Seré.  El Inmutable parece cambiar ante nuestra humana y deficiente percepción de su naturaleza.

 

Ahora vemos de manera indirecta y velada, como en un espejo; pero entonces veremos cara a cara.  Ahora conozco de manera imperfecta, pero entonces conoceré tal y como soy conocido. 1 Corintios 13:12.

 

De esta manera, la teología de la esperanza se reduce a un cotidiano acontecer, en el cual yo soy el creyente que yo fui, pero lo estoy siendo por lo que llegaré a ser finalmente en Cristo. Ahora bien, hay un edificio formado por esos yo soys que somos los creyentes, las piedras vivas descritas, precisamente, por Pedro.

 

También ustedes son como piedras vivas, con las cuales se está edificando una casa espiritual. 1 Pedro 2:5a.

 

Tal casa, la Iglesia, es un ella es, que es un ella siendo, hacia un ella será, escatológicamente hablando. Y, por acción de la Iglesia, en último término, la gente que habita este planeta sería una humanidad que fue, pasando por una humanidad que estaría siendo hacia la meta de una humanidad que debe ser. Pero, separada de Dios como se encuentra, apenas se asemeja a algo así como el ‘homínido’ de Theilard, quien pensó que si el hombre quiere alcanzarse a sí mismo, deberá penetrarse del valor beatificante y de la esperanza eterna de la Santa Evolución.

 

En tales términos, venimos a ser una caricatura de hombre, es decir un ser que fue lo que no debió ser, un ser no siendo lo que debe ser, o un ser siendo lo que no debe ser. Igualmente, toda la naturaleza, afectada por la caída del hombre, ha perdido su primigenia identidad y su verdadero propósito, que deberán ser restaurados junto con la restauración del hombre mismo.

 

La creación misma ha de ser liberada de la corrupción que la esclaviza, para así alcanzar la gloriosa libertad de los hijos de Dios. Romanos 8:21.

 

La naturaleza también está incluída en el plan escatológico, pues la naturaleza es con el hombre porque la naturaleza es para el hombre. Ahí tenemos la ecología cristiana.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Reto de Dios, páginas 156-158)

Read More
VI-2017-04-03

Apocalipticismo y Esperanza | Escatología Individual y Eclesiástica

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

UNA ESCATOLOGÍA INDIVIDUAL

Cada creyente, en un plano personal, debe vivir escatológicamente, esto es, guiado por la esperanza bienaventurada.  Agradecido de lo que Dios ya hizo en su pasado, será nutrido por lo que espera que Dios haga en su futuro.  Solo de esta manera puede asegurar un presente feliz y próspero. Actualismo. Si se limita a vivir una fe del recuerdo (la obra consumada de Cristo para él como persona) puede perder y, en efecto, a menudo pierde las enormes posibilidades que nacieron de ese hecho cumplido. La escatología personal me lleva al cielo, último peldaño de mi ascendente esperanza; pero, así mismo, me conduce por los escalones precedentes, progresivamente, en mi vida aquí y ahora.  De esta manera, la fe del porvenir alimenta la fe del hoy. Soy el que soy porque Soy el que fui, pero soy el que soy siendo, en tránsito a el que seré, pues

 

Queridos hermanos, ahora somos hijos de Dios, pero todavía no se ha manifestado lo que habremos de ser. Sabemos, sin embargo, que cuando Cristo venga seremos semejantes a él, porque lo veremos tal como él es. 1 Juan 3:2.

Ser semejante a Cristo, meta suprema del hombre.

 

UNA ESCATOLOGÍA ECLESIÁSTICA

La Iglesia Cristiana, por su parte, debe moverse dentro de una dinámica escatológica, entendiendo que el hecho ya cumplido e irreversible de la Redención, es solo un punto de partida para el establecimiento del Reino de Dios. Si tiene claro esto, toda su acción actualista se moverá a través de la revelación progresiva, en la circunstancia de cada día (o de cada era) con el impulso inicial siempre activo, pero puesta la mira en el poder ser, o en el llegar a ser, dentro de las infinitas posibilidades que Dios le brinda a través de la esperanza. El cuerpo de Cristo como un embrión (pasado), creciendo como un feto (presente), para parir un hombre (futuro).

 

De este modo, todos llegaremos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a una humanidad perfecta que se conforme a la plena estatura de Cristo. Efesios 4:13.

 

Podría decirse que la Iglesia es una sinfonía inconclusa, que se inicia con la clave de sol de Pentecostés y, a través de largos y variados movimientos actualistas, espera el regreso del Maestro con su batuta para orquestar el gran final: Su marcha nupcial como Novia del Cordero.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Reto de Dios, páginas 154-156)

Read More
VI-2017-04-02

Apocalipticismo y Esperanza

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

La visión escatológica en boga no es esperanzadora sino catastrófica, como ha solido serlo en tiempos terminales, y más ahora, es obvio, por tratarse de un cruce de siglos y milenios, coincidencia ideal para mentalidades agoreras, que olvidan el carácter esencialmente optimista de la escatología cristiana. No debe pasarse por alto que las mitologías indígenas abundan en vaticinios escatológicos, especialmente la maya, a través de su libro sagrado, el Popol Vuh, y que tales leyendas han influido, tal vez inconscientemente, en la interpretación bíblica de no pocos maestros evangélicos. Durante decenios  nuestra comunidad cristiana ha reemplazado el gozo de la esperanza bienaventurada por un temor enfermizo a las señales del tiempo final, todo ello auspiciado por videntes de endeble formación bíblica.  Convendría rescatar los aspectos positivos de la Teología de la Esperanza  para poner en orden la actual barahúnda doctrinaria sobre las últimas cosas.  Intentemos el esencialismo.

 

No existe un tema que merezca más atención de los estudiosos bíblicos como la Escatología, precisamente cuando nos hallamos al inicio del siglo XXI y el tercer milenio de la era cristiana, y muchos se apresuran a pronosticar el nacimiento de una ‘nueva era’, que, para ellos, no solo será postmoderna, sino postcristiana.  Como quien dice, el reinado mismo del anticristo.

 

Deplorablemente la iglesia que podríamos llamar organizada -ese cuerpo homogéneo de ortodoxia que trasciende a los tiempos- descuidó casi por completo la doctrina de las últimas cosas, permitiendo así que ésta cayera en manos de iluminados y charlatanes, forjadores de sectas marginales y, en general, miembros de lo que hemos llamado ‘religión informal’, que es como el cinturón de miseria de la religión.  Y, por supuesto, la ignorancia y el emocionalismo propios de tales gentes, mezclados a veces de ingenuidad o de astucia, han formado un colosal embrollo interpretativo sobre materia tan delicada, llegando, en no pocos casos, a movimientos de histeria que concluyeron en suicidios masivos, o en definitivo desencanto de los adeptos de tales especulaciones. Con todo, la doctrina escatológica debería ser parte sustancial del discipulado cristiano

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Reto de Dios, páginas 153-154)

Read More
VI-2017-04-01

El Pulpo Colosal | Utopías

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

Pero la esperanza cristiana ha sido abandonada en manos de sectarios, fanáticos y lunáticos apocalípticos, sin ningún recurso práctico para los problemas humanos. Desconocen el solucionismo. Y, por eso, sus seguidores viven expuestos al resurgir de las utopías, una de las tendencias más perniciosas del quijotismo humano y que solo son caricaturas del Reino de Dios.  Evoquemos las principales:

* Utopía: Diseñada por el humanista Tomás Moro, amigo de Erasmo, tiene orientación cristiana, pero con tolerancia a toda creencia en Dios, lo cual la hace universaloide.  Su remoto antecedente está en la filosofía griega.

* La República: Diseñada por Platón como una meritocracia formada por protectores o gobernantes, auxiliares o guerreros, trabajadores, agricultores o artesanos, y, finalmente, esclavos.

* Abadía de Théleme: Su autor es el satírico renacentista francés Rabelais, quien despreciaba la vida monacal y las doctrinas escolásticas.  Descrita en Gargantúa, es un enorme castillo hexagonal convertido en abadía, donde una aristocracia del conocimiento dedica su tiempo al placer y la comodidad.

* Cristianápolis: Ideada por el erudito, reformador social y predicador luterano Johan Valentin Andrea.  Se trata de una isla donde una comunidad de trabajadores vive en igualdad, renuncia a las riquezas y participa en todos los asuntos cívicos y religiosos.  Los delitos contra Dios son más severamente castigados que los otros.

* Armonía: Diseñada por Charles Fourier, mantiene el concepto de propiedad privada, pero la producción es estrictamente cooperativa y regulada según la necesidad individual.

* Icaria: En esta utopía de Etianne Cabet todo es reglamentado por la ley, desde la religión hasta el menú familiar.

* Pala: Debida a la imaginación de Aldous Huxley, pretende una monarquía constitucional, en la cual la calidad de rajá es hereditaria.  Busca la fusión de la ciencia y la religión.

* Shangri-la: Teocracia gobernada, según James Hilton, por un Gran Lama.  Se trata de un cura francés llamado Perrault, quien llega al Tibet a organizar un monasterio cristiano.  Es una simbiosis de Biblia e Hinduismo.

* Oneida: Nacida del movimiento perfeccionista, fundado por John Humphrey Noyes, aboga por la erradicación total e inmediata del pecado.  Comenzó en la Escuela Bíblica para Adultos, de Putney, Virginia, como una ‘comunidad de afectos’, pero destruyó rápidamente el principio de la monogamia.

 

La descripción de estas utopías solo tiene por objeto alertar a los cristianos sobre movimientos similares detectables hoy en el mundo.  Mirada objetivamente, la Nueva Era es una utopía.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Reto de Dios, páginas 151-152)

Read More
VI-2017-03-30

El Pulpo Colosal | Inautenticidad

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

Los latinoamericanos somos inauténticos; y, podría decirse, bastante esnobistas. Padecemos arribismo social y camuflaje cultural. Luis María Mora lo percibió así en la primera mitad del siglo XX:

No somos aún civilizados y ya queremos ser decadentes; estamos al pie del monte, y ya sentimos los vértigos de la cumbre.

En Colombia, por ejemplo, queremos convencernos de que el coloso García Márquez es el escritor nacional por antonomasia; pero Macondo no es Colombia, Macondo es el Caribe. Colombia, además del litoral, son los paisas con Carrasquilla, los cundiboyacenses con Caballero Calderón, la selva y el Llano con José Eustasio Rivera. En Venezuela, Arturo Uslar-Pietri no es Rómulo Gallegos, pues algo va de Caracas al Llano. En México, Alfonso Reyes y Juan Rulfo tienen perspectivas distintas, como en Argentina el europeizante Aleph de Jorge Luis Borges se distancia del pampero Martín Fierro, de José Hernández. Tampoco el vallenato es nuestro ritmo por antonomasia; sino, dependiendo la región, puede serlo el bambuco, el torbellino, la guabina, el pasillo, el sanjuanero, la cumbia. Así en México, el son de Veracruz difiere de la canción yucateca, lo mismo que del corrido ranchero de Jalisco.

Es fácil observar cómo León De Greiff no escribió rimas castellanas, sino runas vikingas, y Gabriela Mistral, baladas provenzales. En ese orden de ideas, el mexicano Octavio Paz es un escritor indoitaliano; el nicaragüense Rubén Darío, un poeta persa; el uruguayo José Enrique Rodó, un pensador griego; el argentino Astor Piazzola, un músico francés; el peruano Hugo Alegre, un pintor holandés; y así sucesivamente.

De forma similar, muchos de nuestros criollos predicadores se esfuerzan por parecerse a las estrellas del televangelismo y las megaiglesias norteamericanas: el look, el vestuario, la decoración escénica, el back projection y el histrionismo son mera imitación de los modelos estereotipados y hollywodenses del norte. Latinoamérica es, apenas, un proyecto, dentro del cual, algunos comentaristas regionales posan de originalidad: según tradición oral, el escritor y político Armando Solano quiso definir las cosas cuando habló de ‘nuestra América india, mulata, mestiza y tropical’. Y el peruano Víctor Raúl Haya de la Torre, creador del Apra, (Alianza Popular Revolucionaria Americana) adoptó una palabra afortunada: Amerindia, para referirse al que algunos han llamado, acertadamente, el continente de la esperanza.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Reto de Dios, páginas 149-151)

Read More
vision_integral_044

Pluralidad

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

Es muy difícil descifrar el mapa del genoma espiritual latinoamericano, pero es importante detectar las pluralidades de la psicología colectiva cuando se intenta evangelizar a un continente apenas en proyecto. Eduardo Caballero Calderón expresa:

 

Todas las razas, todas las zonas, todas las épocas, ejercen aquí simultáneamente su presión espiritual y física sobre el hombre. Hacia lo que tiende este continente, sin proponérselo quizás y sin saberlo, es hacia la formación de ese hombre más comprensivo, menos limitado y más humano en una palabra, que constituye el ideal que persigue la humanidad sin tregua desde hace siglos, en un constante crear y construir de culturas y de imperios, en un continuo revolcarse contra el destino y la muerte.(1)

 

Es necesario entender, según este ensayista, que aquí aflora, en sorprendente sincresis,

 

la melancolía de todas las nostalgias humanas: la del indio que perdió su imperio, la del blanco frente al paisaje hostil, la del inmigrante que no ha de volver jamás, la del criollo que no podrá irse nunca.(2)

 

Por eso, aquí nada es igual en ninguna parte. Mi iglesia, por ejemplo, tendría enormes dificultades para evangelizar a los motilones, aborígenes de la región del Catatumbo. Con ellos, el misionero Bruce Olson tuvo un tremendo choque dialéctico, cuando les transmitió la porción evangélica de la Casa sobre la Roca; pues estos indios, dadas las condiciones de su tierra, encuentran azaroso edificar sus chozas sobre peñas expuestas al ventarrón, y mucho más seguro hacerlo sobre grandes zancos enterrados en la arena. Dicho expresamente: para los motilones, el hombre prudente es el que edifica su casa sobre la arena y no sobre la roca. A veces me he preguntado, con curiosa inquietud, cómo resolvería Jesús esta paradoja.

 

(1) CABALLERO CALDERON Eduardo. Suramérica Tierra del Hombre. Ediciones Guadarrama, Madrid. 1956. Pág. 262.
(2) Ibidem.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Reto de Dios, páginas 148-149)

Read More
vision_integral_043

Diálogo

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

Desde luego, y sin renunciar a su propia ortodoxia, la Iglesia Evangélica puede dialogar con gente de otros credos, como Jesús lo hacía con los samaritanos y Pablo con los paganos. Hay sectores del Catolicismo Romano amigos de los evangélicos. A este propósito, el Directorio de Ecumenismo editado por el Celam, contiene claves que conviene conocer.

 

Las iglesias y comunidades eclesiales que no están en plena comunión con la iglesia católica, no han sido en modo alguno privadas de significación y valor en el misterio de la salvación, porque el Espíritu de Cristo no rehúsa servirse de ellas como medios de salvación.

 

El mismo documento reclama recíprocas consideración y tolerancia interiglesias en mínimos asuntos:

 

Los católicos deben mostrar un sincero respeto hacia la disciplina litúrgica y sacramental de las demás iglesias y comunidades eclesiales, y a estas se les invita a que muestren el mismo respeto hacia la disciplina católica.

 

Se puede permanecer fiel y firme a la propia creencia sin romper relaciones personales o sociales con quienes practican otras, siempre y cuando se prevean y eliminen riesgos. Es excluyente evangelizar, por ejemplo, en cárceles y no hacerlo entre los que llevan vidas normales. Y, por supuesto, la buena voluntad que alguien nos muestre no debe ser rechazada. La xenofobia religiosa de Pedro fue reprendida por el Señor enviando al apóstol a casa del centurión romano Cornelio, donde el Espíritu Santo tuvo una gloriosa manifestación (Hechos 10).

 

Quienes propiciamos buena vecindad con el catolicismo, sin enajenar nuestras creencias, no somos partidarios de un sistema mundial en el cual los principios cristianos busquen mestizaje con doctrinas exógenas, pues la Biblia no permite concesiones a otros credos; y una autoridad universal sobre las iglesias es impracticable y marginal a las Escrituras.
El ecumenismo no es exclusivamente católico-romano; hay ecumenismos judío y musulmán y sectores protestantes ecumenistas; y, lo que es definitivamente peligroso, ecumenismos de estirpe oriental que invaden a Occidente, y amenazan con desdibujarle su perfil cristiano. Todo ecumenismo que represente sincretismo es adverso a las enseñanzas bíblicas y está profetizado como señal de los tiempos terminales de la humanidad.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Reto de Dios, páginas 146-148)

Read More
vision_integral_042

Ecumenismo

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

Desde hace varias décadas se oye hablar del ecumenismo en relación al tema religioso. Pero, ¿de qué se trata?, es la pregunta que millones de hombres se hacen. En el cristianismo primitivo el vocablo oikumene se utilizó con las acepciones de ‘mundo’, ‘imperio romano’, ‘gentilidad’, y similares. Un escrito del siglo II, El Martirio de Policarpo, habla de la ‘iglesia católica extendida por la oikumene’. La palabra se introduce oficialmente al lenguaje eclesiástico cuando el Concilio de Constantinopla (381) denomina al de Nicea (325) como ‘concilio ecuménico’, y desde ese momento designa doctrinas y usos aceptados como de validez indiscutible para la catolicidad.

 

Ampliada su intención y dicho en forma esquemática, el ecumenismo tiene como finalidad aglutinar a todos los cristianos en una religión mundial única, con el Papa como cabeza, y algunos juzgan que, con ello, se pretende un retorno, ya no solo político, a la Roma imperial. Hay quienes no disciernen entre la empresa del Espíritu Santo, que es la unidad de la fe, y una empresa promovida por el espíritu del mundo, que es la unidad de mando humano. De la extensa literatura publicada por el Vaticano sobre el ecumenismo, se infiere que él pretende aglutinar movimientos, ideas, obras e instituciones, con el propósito de preparar la reunión, no solamente de los cristianos, sino de todas las religiones existentes.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Reto de Dios, páginas 145-146)

Read More
vision_integral_041

Sincretismo

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

Así las cosas, preocupa la situación actual de la iglesia latinoamericana, necesariamente inmadura como su propio continente geográfico, en cuyo marco se mueven contradictorias ideologías que producen choques y rechazos, pero también, a veces, mescolanzas indeseables, sincretismos espirituales que parecieran conducirla a la creación de un cristianismo transgénico, especie de surrealista Frankenstein. Pero la Biblia dice:

 

No formen yunta con los incrédulos. ¿Qué tienen en común la justicia y la maldad? ¿O qué comunión puede tener la luz con la oscuridad? ¿Qué armonía tiene Cristo con el diablo? ¿Qué tiene en común un creyente con un incrédulo? ¿En qué concuerdan el templo de Dios y los ídolos? Porque nosotros somos templos del Dios viviente. Como él ha dicho: Viviré con ellos y caminaré entre ellos. Yo seré su Dios y ellos serán mi pueblo. 2 Corintios 6:14-16.

 

Jamás hay que confundir diversidad con sincretismo. Lo diverso es armónico, lo sincrético es desarticulado. La Iglesia Protestante es diversidad; la Católico-Romana, sincretismo. La arquitectura de Niemeyer es diversa; la de Gaudí, sincrética. Cristianismo es diversidad, Nueva Era es sincretismo. Diverso es el jazz; sincretista la música metálica. Las etcéteras son interminables

 

El sincretismo se manifiesta en el politeísmo; la diversidad, en la Trinidad: Padre, Hijo y Espíritu Santo son Uno en esencia, pero son Tres en subsistencia. Yo soy uno y diverso: mi espíritu, mi alma y mi cuerpo se diferencian entre sí, pero hacen un solo hombre integral e indivisible en mí mismo. ¿Cómo mantener la unidad si se permite la diversidad?. Hace siglos, Agustín de Hipona ideó una fórmula de oro: En lo esencial, unidad; en lo no esencial, libertad, y en todas las cosas, caridad.

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Reto de Dios, páginas 144-145)

Read More
vision_integral_037

El Gran Espíritu

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

Si el creacionismo tiene razón -y resulta difícil cuestionarlo- nuestros indígenas provienen del continente asiático. No haber entendido el monoteísmo rudimentario de sus creencias, fue un grave error de los evangelizadores pioneros. Aún los aborígenes henoteístas pudieron ser convertidos con sagacidad, enfatizándoles al Dios Mayor; en vez de eso, les trastocaron sus deidades menores en los santos romanos. Y, para colmo, Roma incrementa las llamadas canonizaciones en forma alarmante, como ha ocurrido recientemente con varios personajes mexicanos que se suman en el santoral amerindio a Martín de Porres, Ezequiel Moreno, Rosa de Lima, el padre Marianito, etc. Ya algunos proponen que ingrese a ese partenón seudo-politeísta José Gregorio Hernández, el famoso venezolano a cuyo nombre se ha montado un próspero negocio de espiritistas, que pretenden sanar a través de médicos invisibles. Ante estos alarmantes fenómenos, hace falta una Iglesia Cristiana Integral que rescate la esencia de la fe dentro de una correcta lectura de la realidad latinoamericana. Posibilitar el solucionismo bíblico es la consigna.

 

EL PULPO COLOSAL

 

Al margen de las tres caudas monoteístas, es una amenaza la vigencia, al borde del tercer milenio, de formas de politeísmo, por el masivo advenimiento a Latinoamérica de religiones del Extremo Oriente. El hinduismo reconoce alrededor de tres millones de dioses, aparte de predicar la doctrina de que el hombre mismo es un ser divino, -autonomismo humanista- defendida, tridente en ristre, por las distintas sectas del sincretismo que se arropa bajo la colcha de retazos espirituales de la Nueva Era, y pretende llenar el vacío metafísico que han dejado la ciencia y la tecnología. Es horrorizante constatar, en personas no aclaradas sobre la neta doctrina del Cristianismo, una enorme curiosidad por las nuevas manifestaciones de la vieja hechicería que asumen rápidamente status de importancia como instituciones sociales en toda Latinoamérica.

 

El arcaico esoterismo es hoy exoterismo gracias al alud de publicaciones sobre el tema, muchas trivialidades, fábulas para mentes pueriles y gran cantidad de basura editorial. Muchos se quejan, con razón, de la polución física, pero pocos advierten esta polución intelectual moralmente venenosa. Si los astros y las pirámides dan éxito y poder, ¿por qué desaparecieron tan lastimosamente las civilizaciones que les otorgaron carácter protector?. Si la meditación y el yoga producen bienestar, ¿por qué la India y el Tibet, de donde provienen, son países tan harapientos y miserables?

 

Hoy,-como en los orígenes, como inmediatamente después del diluvio, como siempre-, la guerra del monoteísmo y el politeísmo sigue en pie, con más sofisticados armamentos, pero sin cambios esenciales: Satanás, con su ejército de ángeles caídos y aliados humanos incondicionales, continúa empecinado en su aventura de subversión contra el único Dios verdadero, el mismo que en la Eternidad lo expulsó de su presencia por el orgullo imperdonable de querer igualársele

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Reto de Dios, páginas 141-144)

Read More