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La generosidad | Las formas correctas de dar P2

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

Dar prueba la sinceridad del amor.  Amor, sencillamente, es generosidad.

No es que esté dándoles órdenes, sino que quiero probar la sinceridad de su amor en comparación con la dedicación de los demás. Vers. 8.

La generosidad pone a prueba a las personas, como ninguna otra acción.  Ciertamente dar prueba la sinceridad del amor.

 

Dar es aconsejable. Cuántos se molestan si les aconsejan dar.

Aquí va mi consejo sobre lo que les conviene en este asunto: El año pasado ustedes fueron los primeros no sólo en dar sino también en querer hacerlo. Vers. 10.

 

Pablo aconseja a sus discípulos que den y les aconseja sobre el cómo dar y aquí no está hablando del diezmo, sino de una ofrenda especial, porque dar es aconsejable.

 

Hay que dar queriendo dar. Nadie quisiera dar.  Pero hay que quererlo.

El año pasado ustedes fueron los primeros no sólo en dar sino también en querer hacerlo. Vers. 10 b.

 

No se trata de dar por dar, sino dar porque quiero, porque me nace del fondo del corazón hacerlo.  Hay que dar queriendo hacerlo.

 

Dar proporcionalmente. No es el monto, sino lo que corresponda.

Lleven ahora a feliz término la obra, para que, según sus posibilidades, cumplan con lo que de buena gana propusieron.  Porque si uno lo hace de buena voluntad, lo que da es bien recibido según lo que tiene, y no según lo que no tiene.  Vers. 11-12.

 

Esto es proporcionalidad: Hay gente que se preocupa cuando razona: Como yo no gano sino cien mil, me da vergüenza llevar diez mil, pero la cantidad no le importa al Señor; sino que demos en proporción a lo que ganamos. Si te ganas el millón, das los cien mil, pero si te ganas los diez millones, darás el millón. Uno debe dar conforme a lo que tiene, no a lo que no tiene.  La clave es no dejar de cumplir con el Señor.  La cantidad no le importa a Dios.  Sólo le importa la proporcionalidad.

 

Dar por reciprocidad. Dos llaves unidas: Causalidad y generosidad.

No se trata de que otros encuentren alivio mientras que ustedes sufren escasez; es más bien cuestión de igualdad.  En las circunstancias actuales la abundancia de ustedes suplirá lo que ellos necesitan, para que a su vez la abundancia de ellos supla lo que ustedes necesitan.  Así habrá igualdad, como está escrito: Ni al que recogió mucho le sobraba, ni al que recogió poco le faltaba.  Vers. 13-15.

 

Creo que esta porción no requiere mayores explicaciones. Y, si la causalidad es otra llave del poder, es fácil entender su uso simultáneo y coordinado con la generosidad.

 

Dar con perseverancia. Lo más difícil es persistir en el dar.

No nos cansemos de hacer el bien, porque a su debido tiempo cosecharemos si no nos damos por vencidos.  Gálatas 6:9.

 

Cuando siembro una semilla, debo tener paciencia, mientras brota la raíz, el tallo, las ramas y, finalmente, el fruto.  No puedo cosechar inmediatamente después de sembrar.  Algunos se imaginan que apenas den van a recibir. No es tan automático, hay que dar con perseverancia.  A veces el Señor nos prueba, a ver cuánto aguantamos dando sin recibir.  Pero cuando abre la ventana, sus bendiciones son inatajables.  Hay que dar con perseverancia.  Alguien dice: Yo sembré pero no he recogido.  Vuelva a leer la Escritura, allí dice: No nos cansemos.  A su tiempo, no antes de tiempo, segaremos, si no desmayamos. Eso es perseverancia.  Y, por supuesto, se sabe que al perseverante, Dios lo premia más abundantemente que al inconstante.

 

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro Las Llaves del Poder, páginas 308-311)

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La generosidad | Las formas correctas de dar

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

Ilustraré sobre algunos movimientos de la llave de la generosidad que pueden ser útiles. El Apóstol San Pablo, había escrito a los macedonios pidiendo una ofrenda para ciertos predicadores.  En Macedonia la situación era muy difícil, como ha vuelto a serlo ahora con la invasión de los kosovares. Miren por dónde anduvo el apóstol Pablo trasegando con el Evangelio.  Dios bendiga su memoria.  Y en esa zona tan conflictiva, donde principió el concepto de balcanización, había penurias económicas indescriptibles.  He aquí los movimientos que el apóstol enseñó para la llave de la generosidad.

 

Dar aún en la pobreza.  Los pobres creen estar relevados de dar.

 

En medio de las pruebas más difíciles, su desbordante alegría y su extrema pobreza abundaron en rica generosidad.

2 Corintios 8:2.

 

¿Qué tal? Eran pobres y, sin embargo, abundaron en riquezas de su generosidad.  Hay que dar aún en la pobreza.

 

Dar más allá de las fuerzas.  Algo para los que dan a duras penas.

 

Soy testigo de que dieron espontáneamente tanto como podían, y aún más de lo que podían.  Vers. 3.

 

Estamos hablando de cómo se hace accionar la llave de la generosidad.  Hay que dar más allá de las fuerzas.

 

Dar es un privilegio. Muchos piensan que es privilegio recibir.

 

Rogándonos con insistencia que les concediéramos el privilegio de tomar parte en esta ayuda para los santos.  Vers. 4.

 

Gente maravillosa ésta. Eran pobres en riquezas materiales, pero ricos espirituales.  Entienden ellos como un privilegio que se les concede el poder dar. Para ellos dar es un privilegio.

 

Darse a sí mismo. Lo más importante de todo. Dar el ser.

Incluso hicieron más de lo que esperábamos, ya que se entregaron a sí mismos, primeramente al Señor y después a nosotros, conforme a la voluntad de Dios. Vers. 5.

 

Los macedonios dieron cosas materiales, pero no estaban dando lo que se destruye con el uso.  Sino a sus propias personas, se estaban dando a sí mismo.  Generosidad es darse a sí mismo.

 

Dar como una obra de gracia. Damos por la gracia de Dios.

De modo que rogamos a Tito que llevara a feliz término esta obra de gracia entre ustedes, puesto que ya la había comenzado. Vers. 6.

 

¡Qué belleza! Son muchas las cosas que podemos aprender cuando escudriñamos las Sagradas Escrituras sin prevención y con inteligencia: Dar es una obra de gracia.

 

Dar abundantemente. No es fácil encontrar quién lo haga así.

Pero ustedes, así como sobresalen en todo -en fe, en palabras, en conocimiento, en dedicación y en su amor hacia nosotros-, procuren también sobresalir en esta gracia de dar.  Vers. 7.

 

Los macedonios no solamente son generosos con el dinero.  Su generosidad viene de su espiritualidad: son generosos en fe, en palabra, en ciencia, en toda solicitud, en amor.  Ellos nos enseñan a dar en abundancia.

 

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro Las Llaves del Poder, páginas 306-308)

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La generosidad | Corrientes Teológicas P2

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

Durante la ley.  Ahora existe la ley, han transcurrido 500 años desde cuando Abraham visitó a Melquisedec en la pequeña aldea de Salem, cinco siglos desde cuando Abraham diezmó por primera vez solamente por fe.  Ahora Moisés coloca en la ley el diezmo como una obligación.

 

El diezmo de todo producto del campo, ya sea grano de los sembrados o fruto de los árboles, pertenece al Señor, pues le está consagrado.  Si alguien desea rescatar algo de su diezmo, deberá añadir a su valor una quinta parte. En cuanto al diezmo del ganado mayor y menor, uno de cada diez animales contados será consagrado al Señor.  El pastor no hará distinción entre animales buenos y malos, ni hará sustitución alguna.  En caso de cambiar un animal por otro, los dos quedarán consagrados y no se les podrá rescatar.   Levítico 27:30-33.

 

Cuando analizamos el diezmo bajo la ley de Moisés, encontramos algo estremecedor, impensable para los días actuales: Había especificados varios diezmos, y los israelitas terminaban diezmando algo así como el 40 ó 45% de todo lo que ganaban.

 

Bajo la gracia. Lamentamos que estén surgiendo por ahí algunos que pervierten la Palabra de Dios, que le hacen el juego al mentiroso llamado Satanás.  ¿Estamos obligados a diezmar en el Nuevo Testamento? Algún sentido debe tener que el Dios eterno, el que hizo que Abraham diezmara por fe y los israelitas por ley, diga esta cosa tremenda en el propio templo de Jerusalén a través de su Hijo.

 ¡Ay de ustedes, maestros de la ley fariseos, hipócritas! Dan la décima parte de sus especias: la menta, el anís y el comino.  Pero han descuidado los asuntos más importantes de la ley, tales como la justicia, la misericordia y la fidelidad.  Debían haber practicado esto sin descuidar aquello.

Mateo 23:23.

 

Los fariseos eran muy minuciosos respecto al diezmo, pero descuidaban la justicia, la misericordia y la fe.  La llave de la generosidad no se utiliza sólo con el dinero, hay que abrirla también con la justicia, la misericordia y la fe.  Si diezmas y no tienes justicia, misericordia y fe, de nada te sirve.  Sin embargo, si el Señor nos hubiera librado de la obligación del diezmo, no habría dicho en la parte final de ese versículo: Debían haber practicado esto sin descuidar aquello. ¿Y qué es aquello? Diezmar.  Jesús nos entrega la llave de la generosidad, es una llave de su reino y nosotros debemos utilizarla con la justicia, la misericordia y la fe, pero también con el diezmo.  No estamos relevados de esa obligación.  Lo contrario es robar a Dios, ser un ladrón de Dios, no se pueden decir las cosas de otra manera. El diezmo no te pertenece a ti, es de Dios. Cuando tú diezmas estás devolviendo algo ajeno, que pasó por tus manos.  Por eso existe también la ofrenda, algo fuera del diezmo, o más allá del diezmo.  Diezmo es devolver lo ajeno; ofrenda es dar algo mío.  La generosidad es ir más allá de la tarifa mínima, que es el diez, porque este es el impuesto del Reino de Dios.

 

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro Las Llaves del Poder, páginas 304-306)

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La generosidad | Corrientes Teológicas

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

La Libertad de examen respecto a las Sagradas Escrituras ha traído como consecuencia que haya variadas interpretaciones de muchos aspectos.  En materia económica tenemos tres corrientes principales:

 

Teología de la miseria.  Es un subproducto que aún late en el inconciente colectivo de la predicación miserabilista medieval, según la cual no se puede conquistar el reino de Dios sino a través de la pobreza.  La Iglesia Romana creó una meritocracia de la santidad, contraria a las Escrituras.  La salvación se obtiene únicamente por medio de la fe. Dice Pablo: Jesucristo se hizo pobre, para que nosotros fuéramos enriquecidos.

 

Teología de la prosperidad. A ésta se afiliaron los que han terminado en la cárcel por convertir la piedad en fuente de ganancia.  Es lo que podríamos llamar: La Disneylandia cristiana, el sueño americano de la fe, y cosas así.  Es una tendencia muy peligrosa,  pues tampoco dice la Biblia que usted se hace cristiano como un buen negocio para su vida económica.

 

Ortodoxia protestante.  Esto es lo único cierto y verdadero: Ni teología de la miseria, ni teología de la prosperidad, sino ética del trabajo.  El gran sociólogo protestante Max Webber, escribió un maravilloso libro sobre este tema. ¿Qué es lo que las Sagradas Escrituras nos enseñan?  Lo que se observa en los países que practican los principios y valores económicos de la Biblia. Que Dios prospera la obra de nuestras manos, que bendice nuestro esfuerzo personal honesto, si nos sometemos a las leyes que él ha puesto para la economía.  Hoy existen, deplorablemente, en la enorme variedad del cristianismo evangélico, teologías y doctrinas disparatadas sobre asuntos de dinero. Algunos comentaristas dicen que el diezmo en el Nuevo Testamento carece de vigencia porque el diezmo era norma de la ley.  Intentaremos un breve análisis de este tema.

 

Antes de la Ley. En la época del patriarca Abraham no existía la ley.  Esta fue dada por Moisés, descendiente de aquel, unos 450 ó 500 años después del padre de la fe. Abraham se movía, no por normas de las cuales carecía, ni regulaciones, ni ordenanzas, ni leyes. El se movía únicamente por fe.

 

Y Melquisedec, rey de Salén y sacerdote del Dios altísimo, le ofreció pan y vino.  Luego bendijo a Abram con estas palabras: ¡Que el Dios altísimo, creador del cielo y de la tierra, bendiga a Abram! ¡Bendito sea el Dios altísimo, que entregó en tus manos a tus enemigos! Entonces Abram le dió el diezmo de todo.

 Génesis 14:18-20.

 

¿Quién le dijo a Abraham que debía diezmar? El Espíritu Santo porque no había legislación que lo obligara a hacer tal cosa.  Diezmó únicamente por fe, cinco siglos antes de que existiera una ley sobre la materia.  Y por lo tanto, el diezmo no es de ley sino de fe.

 

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro Las Llaves del Poder, páginas 302-304)

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La generosidad | Requisitos del administrador P2

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

Ser generoso. Aquí tocamos fondo.  Usted puede discutir con quien quiera, pero no puede discutir con Jesucristo.  El Dios eterno hecho hombre es el que habla aquí:

 

Den, y se les dará: se les echará en el regazo una medida llena, apretada, sacudida y desbordante. Porque con la medida que midan a otros, se les medirá a ustedes.  Lucas 6:38.

 

No dice: Pida para que le dé, sino tu primero da para que yo te pueda dar después.  Las leyes de Dios son invariables porque su autor es invariable.  Cualquier predicador o cualquier manipulador podrá vender ideas contrarias pero la norma  inmutable es explícita: No se recibe sin dar.  Por mucho que le demos vueltas a este asunto no encontraremos solución distinta.  Si se pudiera recibir sin dar, significaría que Dios se está contradiciendo a sí mismo.  Nadie cambiará las leyes de Dios: Usted no puede lograr que el agua no moje, que el fuego no queme, que la gravedad no haga caer las cosas a tierra.  Dios lo estableció así, y como él lo estableció, se cumple.  Como se cumple en lo espiritual, se cumple también con el dinero.  El que da recibe y ¿qué es dar? Es usar la llave para abrir la puerta de la bendición.  No se recibe sin dar.

 

Pagar el impuesto. Malaquías es el profeta más odiado por los evangélicos, pero es necesario leerlo.  El pueblo de Dios se debatía en una miseria absoluta cuando predicó Malaquías. Había desempleo, nadie cumplía las cuotas de servicios públicos, los intereses estaban altísimos, y el dólar por las nubes, ¿por qué?

 

Desde la época de sus antepasados se han apartado de mis preceptos y no los han guardado.  Vuélvanse a mí, y yo me volveré a ustedes -dice el Señor Todopoderoso-. Pero ustedes replican: ¿En qué sentido tenemos que volvernos?  Malaquías 3:7.

 

Oye, Señor, nosotros somos muy cumplidos contigo, todos los sábados vamos a la sinagoga, cantamos, danzamos y oímos tu Palabra.

 

¿Acaso roba el hombre a Dios? ¡Ustedes me están robando! Y todavía preguntan: ¿En qué te robamos? En los diezmos y en las ofrendas.  Vers. 8.

 

Piense lo que significa robar a Dios ¿Por qué esta nación está en la miseria? ¿Por qué la carestía es galopante? ¿Por qué la inflación? Dios responde en forma tajante: Porque me habéis robado en vuestros diezmos y ofrendas.

 

Ustedes -la nación entera- están bajo gran maldición, pues es a mí a quien están robando.  Traigan íntegro el diezmo para los fondos del templo, y así habrá alimento en mi casa. Pruébenme en esto -dice el Señor Todopoderoso-, y vean si no abro las compuertas del cielo y derramo sobre ustedes bendición hasta que sobreabunde.  Vers. 9-10.

 

El sostenimiento de un reino se logra con la contribución de sus propios ciudadanos a través de los impuestos.  No se ha inventando otro sistema en el mundo. Dios lo estableció así.  Ahora bien, hay un reino, que se llama el reino de Dios, y también se sostiene con sus propios impuestos, con lo que sus ciudadanos dan al erario.  Y si viene cualquier predicador de nuevo cuño a contradecir esta palabra, yo le diré: Estás mintiendo.  He estudiado las Sagradas Escrituras más o menos en profundidad y no encuentro manera de retirar esta enseñanza.  El impuesto del Reino es el diezmo. Punto final.

 

Voy a contar un pequeño testimonio personal. Cuando me convertí al cristianismo, como era un millonario en términos reales, se me insistió durante nueve ó diez meses tratando de convencerme de que debía diezmar, y yo siempre repetía lo mismo: A esos pícaros predicadores no les daré mi dinero;  Son ladrones que, en el nombre de Dios, vienen a robarme.  En el pasado, un empresario muy importante me había dicho: Cuando vengan a hablarte de Dios, te quieren quitar  el dinero.  Idea bastante difundida, por cierto. Y no había poder humano que me hiciera diezmar. Hasta que un día un distinguido cristianos, quien ya está en la presencia del Señor, me relató con pelos y señales sus propias experiencias antes y después del diezmo, y logró impactarme fuertemente.  Al mes siguiente me giraron el salario y de inmediato firmé un cheque y lo entregué al líder del grupo de oración al que concurría por entonces. Esa misma tarde, al llegar a la radiodifusora se me informó que el presidente de la cadena quería hablar conmigo. Aquel ejecutivo me dijo: -Oye, estuve revisando la nómina y creo que debemos mejorar tu ingreso. Ese mismo día me hicieron un reajuste muy considerable.

 

 

 (Darío Silva-Silva. Extractado del libro Las Llaves del Poder, páginas 299-302)

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La Generosidad | Requisitos del administrador

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

El Dueño de todo ha instituida unos requisitos para sus administradores.

 

Fidelidad. Una palabra hoy en completo desuso.

 

Ahora bien, a los que reciben un encargo se les exige que demuestren ser dignos de confianza.

1 Corintios 4:2.

El que administra las riquezas de Dios debe ser hallado fiel en cuanto a la administración.  Nadie que sea infiel administrado las riquezas de Dios puede pretender que el Gran Gerente lo bendiga.  No te mientas a ti mismo, no es posible.  La administración de esas riquezas se hace, no como tú quieras, sino como Dios ordena.  Por ejemplo: Tú no puedes trastocar la Palabra de Dios para decir: Señor, si tú me prosperas yo te daré el diezmo, pues Dios dijo lo contrario: Sí tú diezmas, yo te prosperaré.  En este asunto el orden de los factores sí altera el producto, porque la Palabra de Dios no puede ser adulterada.  Precisamente el apóstol San Pablo nos habla del Tribunal de Cristo, a donde tendremos que comparecer los creyentes.  Tal comparecencia no es para condenación ni es para salvación, sino para repartir galardones a los que hayan sido fieles.  El Tribunal de Cristo es el pódium de las condecoraciones.  El deseo de mi corazón es que cuando ustedes vaya delante del Señor a su tribunal, después que les haga el inventario de cómo administraron las riquezas que les confió, a cada uno en particular, le pueda decir: Bien, buen siervo y fiel, en lo poco has sido fiel, en lo mucho te pondré, entra en el gozo de tu Señor.

 

Voluntad de compartir. Dentro de una serie de normas de vida y conducta entregadas a través de los romanos, el apóstol de los gentiles subraya:

Ayuden a los hermanos necesitados. Practiquen la hospitalidad. Romanos 12:13.

Los santos son los creyentes, los hermanos de la iglesia. Hay que compartir con ellos, sin ninguna clase de egoísmo.  Hay personas que creen hacer la gran obra de misericordia porque a un drogadicto de la esquina le dan diez mil pesos dizque para desayunar, cuando lo que necesita es una jeringa para volverse a dopar.  No se hace nada bueno con eso. Usted, antes de dar, tiene que investigar a quién le está dando.  Otros se prestan al negocio sucio de las mafias de la mendicidad.  Existe un cartel de las limosnas establecido por capos que venden la ciudad por sectores.  Si usted les da el valor de una tarifa, le dejan pedir limosna en determinado lugar, en el semáforo de un barrio, de tal hora a tal hora. No se trata de compartir en forma irresponsable para que los problemas crezcan.

 

Vivir sembrando. La ley de la siembra y la cosecha es ineludible, como todas las leyes de Dios.

    

 No se engañen: de Dios nadie se burla.  Cada uno cosecha lo que siembra.  Gálatas 6:7.

Aquí no dice que alguien recogerá lo que no haya sembrado, sino claramente que lo que usted siembra, exactamente eso que siembra, es lo que va a recoger como cosecha.  Se cumple en forma inexorable.  Si usted siembra amor, recoge amor; si siembra odio, recoge odio; si siembra guerra, recoge guerra.  Una causalidad milimétrica. Usted siembra dinero y recoge dinero. Lo mismo que siembra es lo que recogerá.  Este principio eterno, viene desde el Edén.  El hombre fue colocado en la tierra por Dios como sembrador y segador.  La siembra y la cosecha fue un propósito de Dios para la humanidad.  Algunos quieren especializarse en recoger sin sembrar, algo imposible. El que no siembra no recoge.  Aún más grave: El que no siembra, llegará un día en que no tendrá una migaja que caiga de la mesa ajena, ni un grano de la sementera de su prójimo.  Somos sembradores y somos segadores.

 

 

  (Darío Silva-Silva. Extractado del libro Las Llaves del Poder, página 296-299)

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La Generosidad | Las riquezas que Dios nos ha dado P3

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

Las finanzas. No se debe confundir finanzas con posesiones, porque no significan lo mismo. El trabajo es una posesión, y por lo tanto, yo digo: Voy a posesionarme del trabajo.  Tu salario es la finanza, lo que recibes por tu trabajo.  Resulta lamentable la situación de muchas personas, en las iglesias cristianas, cuyos problemas son las finanzas. ¿Por qué? ¿Qué es lo que está fallando? ¿Por qué razón los recursos económicos no alcanzan?  Algunos tienen posesiones pero no tienen finanzas. La Biblia, como siempre, puede descorrer el velo:

 

 Ustedes siembran mucho, pero cosechan poco; comen, pero no quedan satisfechos; beben, pero no llegan a saciarse; se visten, pero no logran abrigarse; y al jornalero se le va su salario como por saco roto. 

Hageo 1:6.

 

 Cualquier parecido con personas de hoy, no es mera coincidencia.

 

 Ustedes esperan mucho, pero cosechan poco; lo que almacenan en su casa, yo lo disipo de un soplo. ¿Por qué? ¡Porque mi casa está en ruinas, mientras ustedes sólo se ocupan de la suya! -afirma el Señor Todopoderoso-. Vers. 9.

 

 Algunos no han entendido una verdad sencilla: Que somos simples administradores.  Don Nicolás de Maquiavelo decía que el hombre perdona todo; las traiciones de los amigos y hasta la de la mujer, pero hay algo que ningún hombre perdona y es que le toquen la bolsa.  Algunos  tienen la chequera por corazón, o el corazón por caja fuerte.  Para ellos, este tema es fastidioso.  Proclaman, muy orondos: Mi casa, mi finca.  No digas mí, mi, mi; porque eso es no, no, no.  Nada es tuyo, todo es de Dios, sólo que El, en su infinita misericordia, te permite administrar algunas de sus cosas.  Si no entendemos esta verdad tan elemental, jamás podremos manejar correctamente las finanzas.  Dios nos entrega algunos tesoros, pocos o muchos.  Lo único que espera de nosotros es que seamos generosos. No pide nada más.  Pero Dios tiene normas administrativas y políticas de empresa que tú tienes que cumplir si quieres que las finanzas funcionen bien.  Debes aprender de memoria la clave de la caja fuerte, que se llama generosidad.

 

 Observa que las riquezas no sólo son escrituras públicas, títulos-valores, ni cuentas de ahorros; también tu empleo es una riqueza que Dios te ha dado y, donde quiera que labores, eres un administrador, tienes un jefe, un dueño de la empresa, que vendrá a pasar revista a los libros de Contabilidad y a tomar cuenta de la forma como hayas administrado las riquezas que te confió: Sea la vida, sea el tiempo, sean los talentos, sean las posesiones o las finanzas. Lo único que Dios espera es que seamos generosos con las riquezas que El nos ha confiado.

 

 

  (Darío Silva-Silva. Extractado del libro Las Llaves del Poder, página 294-296)

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La Generosidad | Las riquezas que Dios nos ha dado P2

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

Los talentos. Ya examinamos esta Escritura cuando aprendimos la llave de la productividad.  Pero no la confundamos con generosidad.  Ambas llaves se usan en forma simultánea, pero son diferentes. Productividad es por es algo que yo hago; generosidad es por algo que yo entrego.  Productividad es hacer; generosidad es dar.

 

 

El reino de los cielos será también como un hombre que, al emprender un viaje, llamó a sus siervos y les encargó sus bienes.  A uno le dio cinco mil monedas de oro, a otro dos mil y a otro sólo mil, a cada uno según su capacidad.  Luego se fue de viaje.

Mateo 25:14-15.

 

 

En su parábola regresó a ver cómo habían invertido los talentos sus siervos. Talento, en el lenguaje bíblico de hace dos mil años, no solamente es una habilidad que Dios ha dado; talento es, también, una moneda de alto valor entre los romanos.  Observe que el Señor ofrece doble enseñanza con una sola palabra: Talento como habilidad y talento como dinero.  El talento es una moneda y la moneda permite comprar algo.  La generosidad usada como llave significa: Todas las habilidades que Dios le dio a usted, todos los talentos que ha recibido, todos los dones que Dios le ha entregado, debe usarlos con generosidad, darlos libremente al servicio de los demás.  Porque los talentos son riquezas y por lo mismo, el buen uso del talento produce enriquecimiento.

 

 

Las posesiones.  Al analizar las llaves del poder, hay porciones bíblicas frecuentes. Esta es una de ellas.

 

Abram se había hecho muy rico en ganado, plata y oro.

 Génesis 13:2.

Cuando Abraham comenzó a hacer la obra de Dios, sólo tenía lo necesario, y a poco andar, ya era riquísimo.  Este patriarca tenía una virtud saliente en su carácter: Era extraordinariamente generoso, hacía funcionar siempre la llave de la generosidad.  Eso explica que llegara a tener muchas posesiones. Abraham había salido junto con su sobrino Lot de Caldea sin saber a dónde iban.  El Señor le dijo: A la tierra que yo te mostraré.  Y el padre de la fe era riquísimo, manejaba bien lo que se le había encomendado, porque abría la llave de la generosidad.  La contienda entre los pastores de Abraham y los de Lot, se debe a que ambos son tan ricos que ya no caben en la misma tierra.  Como lo vimos en un capítulo anterior, el pleito se dirimió felizmente, por la sabiduría de Abraham.  Por su extraordinaria generosidad.

  

 (Darío Silva-Silva. Extractado del libro Las Llaves del Poder, página 292-294)

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La Generosidad | Las riquezas que Dios nos ha dado

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

El Señor, en su infinita generosidad, nos entrega una serie de tesoros que nosotros debemos identificar muy bien.

 

La vida. La vida es la riqueza primordial. 

 

El Dios que hizo el mundo y todo lo que hay en él es el Señor del cielo y de la tierra.  No vive en templos construidos por hombres, ni se deja servir por manos humanas, como si necesitara de algo.  Por el contrario, él es quien da a todos la vida,  el aliento y todas las cosas. 

Hechos 17:24-25.

Aquí nace la civilización cristiana.  Cuando San Pablo llega al Areópago, que es el templo del dios Ares en Atenas, y la gente está consumida por la idolatría, el apóstol se limita a hablar del Único Dios Verdadero. El primer tesoro, la primera riqueza que tú recibes de Él es la vida.  Dios es el autor de la vida, por esa vida tú tienes que dar gracias a Dios todos los días. ¿De qué manera uso yo la llave de la generosidad con las riquezas de mi vida? Viviendo generosamente, repartiendo la vida que Dios me da en forma amplia.  No puedo vivir avaramente conmigo mismo, no puedo ser egoísta, tengo que repartir la vida que Dios me da a todos los demás, porque, sin discusiones, la primera riqueza es la vida.

 

El tiempo.  Pocas personas administran correctamente las horas de cada día.

    

Enséñanos a contar bien nuestros días, para que nuestro corazón adquiera sabiduría.

Salmo 90:12.

El salmista no dice: Contar nuestros milenios, o contar nuestros siglos, contras nuestros años, o nuestros semestres, nuestras semanas, nuestros meses.  Dice: Contar nuestros días, como Jesús enseñó: No se preocupe por el día de mañana, viva hoy.  Enséñanos a contar nuestros días, uno por uno.  Hoy. Un día cada vez y hay que emplearlo a fondo.  El propio Pablo nos exhorta a que redimamos el tiempo. Significa rescatarlo, usarlo con amplitud y eficiencia.  El tiempo que Dios te da, úsalo generosamente y no avaramente.  A cada asunto que tienes que despachar dale todo el tiempo que sea necesario.

  

 (Darío Silva-Silva. Extractado del libro Las Llaves del Poder, página 291-292)

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La Generosidad

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

Hay quienes dicen que en realidad San Pablo escribió a los Corintios tres cartas.  La razón por la cual hay una que no figura en la Biblia, al parecer que era una carta bastante dura del apóstol, llena de sentimiento y reclamos.  Se supone tal cosa porque la que aparece aquí como número 2, se refiere a otra que se extravió finalmente.  Pero eso carece de importancia.  No figura en las Escrituras,  porque el Espíritu Santo no lo quiso así.  No es necesario especular.  Debemos atenernos a lo que está escrito. Punto.

  

 Ya conocen la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que aunque era rico, por causa de ustedes se hizo pobre, para que mediante su pobreza ustedes llegaran a ser ricos. 2ª. Corintios 8:9.

  

 Para continuar con nuestra particular serie sobre las llaves del reino, tendremos ahora una muy especial.  La incomprensión de esta herramienta hace que la vida de la gente no disfrute toda la riqueza que Dios ha provisto en todos los aspectos.  Esta es la llave de la generosidad.

 Algunos piensan que el dinero, por ser material, no debe ser tema de la enseñanza cristiana.  Tales personas están equivocadas y, por sus incomprensiones, puede observarse al pueblo de Dios empobrecido, atravesando a menudo por grandes penurias.  Mi pueblo se ha perdido porque le faltó conocimiento, dice el profeta antiguo.

  

 Analicemos cuidadosamente los puntos de este capítulo y llévenlo a la práctica, para recibir la generosidad de Dios.  El versículo citado ¿qué es lo que muestra?  Que el primer ejemplo de generosidad es Jesucristo.  Pero ¿qué es lo que dice Pablo allí? Jesucristo, al ser rico, el dueño de todos los tesoros, de cuanto existe, visible e invisible; el Señor del Universo, el rey de la creación, se hizo pobre, ¿para qué?  Para que nosotros fuéramos enriquecidos. ¿Enriquecidos espiritualmente? Sí. Pero también enriquecidos materialmente.

  

 ¿En qué consiste la generosidad de Dios? En darse a sí mismo.  No sólo da cosas, sino da su Persona completa en la cruz.  Piense por un momento lo que significa esta frase: Jesucristo se dio a sí mismo. ¿Quién podría abrir de una manera más amplia la llave de la generosidad que nuestro Señor?  En la Biblia hay cosas que pasan inadvertidas pero son altamente significativas: Los Evangelios contienen más advertencias contra el dinero y su abuso que sobre cualquier tema.  Uno de cada cuatro versículos de los Evangelios sinópticos: Mateo, Marcos y Lucas, es sobre el dinero.  Uno de cada seis versículos de todo el Nuevo Testamento trata sobre el dinero. ¿A qué se debe esa insistencia de Dios? Sin duda a que El considera que el tema es importante.  La mitad de las parábolas de Jesús tratan sobre el dinero.  Judas vendió a Jesús por dinero.  El temible 666, la marca de la Bestia, es una clave para poder comprar y vender, tiene una relación exacta y directa con el dinero. ¿Quién puede soslayar esa realidad?  De comprender la importancia que en las Sagradas Escrituras tiene el trato del dinero, depende nuestra vida material.  Las dos sociedades más ricas de la tierra son, precisamente, las que practican los principios económicos de las Sagradas Escrituras: Los gringos y los judíos. Dios creó las riquezas y las ha reglamentado.  El nos enseña y nos ordena la forma correcta de usarlas.  Y una de las claves más importantes que nos da es la que hoy vamos a analizar: la llave de la generosidad.

  

 (Darío Silva-Silva. Extractado del libro Las Llaves del Poder, página 289-291)

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