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VI-JUN-02

Toda la luz en una lámpara P4

  |   Darío Silva-Silva, Visión Integral   |   No comment

 

El Logos es la luz que produce la creación y la armonía que la sostiene. (Colosenses 1:16,17). La luz es música y la música es luz, porque el Logos es luz y música. A propósito, el pentagrama es un código que tiene claves, el clavicordio es una clave que tiene cuerdas; y, por eso, me  pregunto ahora mismo: ¿no será  cada melodía un esfuerzo artístico por descifrar la Luz? Mientras escribo, estoy oyendo ‘El evangelio según San Mateo’, de Juan Sebastián Bach; y, en este instante, caigo en la cuenta de algo: es música cósmica. ‘El clave bien temperado’, del mismo autor, es música científica.

 

Tuvo mucha razón el popular cosmólogo Carl Sagan cuando, en una de sus últimas entrevistas antes de morir, le dijo a un ministro cristiano que ya era tiempo de que los científicos y los teólogos se sentaran a dialogar. Pensándolo bien, así como hay una ciencia de la teología, debiera haber una teología de la ciencia. Sería provechoso intentar en el futuro el desarrollo de una Teociencia capaz de  reconciliar la información sobre las criaturas con el conocimiento del Creador.

 

“Yo soy la luz” es la majestuosa presentación personal que Jesús hace en medio de sus perplejos conciudadanos, entre ellos los fariseos; estos, como es obvio, replican de inmediato increpándole a Jesús  que sea tan presuntuoso para auto-representarse siendo incapaz de traer algún testigo creíble en quien su descomunal afirmación encuentre algún respaldo. Sin perder la compostura, él se atreve a decir algo que hoy debiera resonar en las orejas del mundo perdido: «En la ley de ustedes está escrito que el testimonio de dos personas es válido. Uno de mis testigos soy yo mismo, y el Padre que me envió también da testimonio de mí. —¿Dónde está tu padre? —Si supieran quién soy yo, sabrían también quién es mi Padre». (Juan 8:17-19)

 

Aquellas gentes sufrían de amnesia. Su profeta Isaías, gran favorito de los mesiánicos, había hecho una advertencia clara y directa sobre “Galilea, tierra de paganos, en el camino del mar, al otro lado del Jordán”. Allí, precisamente en Nazaret, ese vaticinio había tenido cumplimiento de manera impactante, sin que la ciudadanía en general se diera cuenta:

 

«A pesar de todo, no habrá más penumbra para la que estuvo angustiada. En el pasado Dios humilló a la tierra de Zabulón y a la tierra de Neftalí; pero en el futuro honrará a Galilea, tierra de paganos, en el camino del mar, al otro lado del Jordán». El pueblo que andaba en la oscuridad». Isaías 9:1,2

 

Jesús andaba entre la gente como una lámpara con el dimmer atenuado hasta el mínimo. La transfiguración se produce cuando el atenuador vuelve a subir al máximo, y Jesús-Luz se muestra tal como es. «Allí se transfiguró en presencia de ellos; su rostro resplandeció como el sol, y su ropa se volvió blanca como la luz».  (Mateo 17:2)

 

(Darío Silva-Silva. Extractado del libro El Código Jesús, páginas 174-176)

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AUTHOR - Casa Roca

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